La Inflación Importada en el Perú

lunes, 28 de enero de 2008

Se introducirá nuevo método de cálculo para revisar hacia abajo la ponderación de los alimentos

Escribe Mark Turner **


Según La República, un respetado diario de Lima, en sólo una semana el precio del pollo aumentó en 11 por ciento, el del aceite de cocina en 21 por ciento, el del azúcar en 22 por ciento, el de las pastas entre 13 y 20 por ciento, y el precio del arroz, un ingrediente esencial de la dieta de los hogares peruanos , aumentó, en Arequipa, mi mercado local, desde comienzo de año de 1,80 soles a 2,50 soles por kilo.

Al parecer, esta creciente inflación en alimentos básicos no le preocupa mucho al gobierno de Alan García. Ante estos impresionantes ajustes de precios, su ministro de Economía, Carranza, declaró en una entrevista que otorgó a la prensa el martes de la semana pasada, que la inflación no era un tema que le preocupara al gobierno, pues era una inflación importada y el Perú había registrado, en estos últimos años, importantes ganancias de producción.

Carranza debe haber sido formado en la misma escuela de economía que Bernanke. Hasta yo que no soy un economista, comprendo con facilidad que si el precio de trigo aumenta, también lo hará el precio del arroz. Me pregunto, ¿cómo personajes tan calificados como para convertirse en reguladores de toda una economía son capaces de pronunciar las más desafortunadas declaraciones públicas?

Tengo, sin embargo, la impresión que el gobierno se encuentra más preocupado de lo que quiere aparecer. En la misma conferencia de prensa, el ministro Carranza, declaró a los periodistas que el gobierno esta estudiando el método que actualmente se utiliza para calcular la inflación y sugirió que el peso asignado a los alimentos puede disminuir, porque en su opinión el actual de cincuenta por ciento parece demasiado elevado. Como en los últimos años, se ha registrado un incremento notable en el ingreso per cápita parece evidente que el porcentaje asignado a los alimentos debe haber disminuido.

Aunque los argumentos del gobierno peruano pueden parecer plausibles a primera vista, no por ello resultan convincentes. Si bien es cierto que el producto bruto interno del Perú, en los últimos años, ha registrado notables incrementos, su distribución ha sido en extremo desigual. En el 2007, a pesar del crecimiento económico, los salarios en Lima Metropolitana, la región más rica del país, sólo registraron un aumento nominal de 0,47 por ciento. En ese mismo año, la inflación fue de 3,97 por ciento. También hay que notar que la ponderación asignada a los alimentos se descompone en dos partes. Los alimentos comprados por los hogares pesan en la canasta 35 por ciento, mientras que los comprados en restaurantes sólo 12 por ciento. Es difícil creer que el cuarenta y cuatro por ciento de los peruanos que viven en la línea de pobreza gasten mucho en comida fuera del hogar. Además, con toda probabilidad este porcentaje puede ser mayor en Lima que en provincias. Considerando todo esto, el porcentaje de 35 por ciento asignado a los alimentos no parece ser implausible.

Me pregunto, por esta razón, si el gobierno de García, a pesar de que no le preocupa la inflación, ha decidido revisar el cálculo de inflación para que se noten menos en el índice global los impresionantes aumentos registrados en todos los alimentos.



** Mark Turner es un especialista en el análisis de acciones latinoamericanas que trabaja para Hallgarten and Company, de Nueva York. Reside actualemnte en Arequipa, Perú. Aunque dedica la mayor parte de su tiempo a gozar de la companía de su esposa e hijas, ocasionalmente publica artículos sobre cuestiones macroeconómicas latinoamericanas. Una versión en inglés de este artículo apareció en Latin America EconoMonitor.

Comments

2 Comments

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huanako dijo...

Hay suficientes indicios que permiten establecer el campo de discusión no sobre la base de las capacidades profesionales de los diseñadores/as y ejecutores/as de políticas sino sobre la base de los verdaderos compromisos de estos mismos.
En el caso particular de carranza, sus capacidades profesionales están acreditadas por lo que habría que revisar otros aspectos, menos certificables, de su persona. Mi opinión es que debemos discutir sobre los compromisos del ministro y demas diseñadores/as y ejecutores/as.
¿Está comprometido en lograr una economía sana en beneficio del perú y todos los peruanos? o ¿tiene preferencias por mantener el actual modelo que se conoce beneficia a pequeños sectores de la sociedad peruana y genera exclusión?

Carlos del Carpio dijo...

¿Podría explicar porque si sube el precio del trigo, subirá también el precio del arroz?

¿Que mecanismo aparentemente "evidente" se da detrás del "contagio"?

El sentido completo del post se refugia en dicho argumento y puede venirse abajo si resulta falaz. Raro que nadie no lo hayan emplazado aun a explicarlo

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