Deuda Norteamericana

viernes, 26 de agosto de 2011




Germán Alarco Tosoni
Investigador CENTRUM Católica

La reducción de la calificación de la deuda norteamericana por parte de Standard & Poor´s está generando impactos en los diferentes mercados en el corto plazo. El conocimiento de los detalles del acuerdo bipartidario sobre el tope de la deuda en EUA es importante para evaluar los efectos probables sobre la economía internacional en el mediano y largo plazo. En esa perspectiva, diversos analistas señalan que el trato alcanzado es negativo para la demanda y producto estadounidense y por ende para la economía mundial. El mismo no impactará positivamente en las inversiones, no estimulará el crecimiento económico, ni corregirá la creciente concentración en la distribución del ingreso y afectará la creación de empleos. 

El acuerdo sólo permite una salida temporal al problema del tope de la deuda, ya que sólo la eleva en US$ 2,100 billones americanos (US$ 2.1 billones en nuestra denominación en español de aquí en adelante). La empresa consultora EIU estima para 2011 un déficit público equivalente al 9.2% del PBI. Con otro déficit, financiado a través de la emisión de bonos del Tesoro, entre el 6 y 7% en 2012 se alcanzaría el nuevo límite. Frente a esta realidad, en los documentos oficiales se señala que el acuerdo eliminaría toda la incertidumbre sobre el tema hasta 2013.

A cambio de esta salida, las contrapartidas exigidas son diversas. No hay aumento de impuestos y todos los ajustes se darían por el lado del gasto. Un primer componente, para los primeros diez años del acuerdo, autoriza recortes en los gastos por US$ 1 billón, entre gastos de defensa y otros sectores. Dentro de estos se prevé US$ 0.35 billones de reducción en gastos de defensa. El segundo componente se refiere a la creación de un comité específico que debe determinar reducciones adicionales en el déficit por US$ 1.5 billones. La fecha límite para votar estas sugerencias es el 23 de diciembre del 2011. Si no hay acuerdo, a partir del 2013, se iniciarían recortes automáticos del gasto doméstico y de defensa. Se protegerían los gastos en la seguridad social, Medicare y los programas a favor de grupos de menores ingresos.

Estos programas de reducción del déficit público a través del gasto público son perfectos para deprimir la demanda, en circunstancias en que la incertidumbre impacta negativamente sobre el gasto privado. Con menor demanda y capacidad instalada ociosa, las razones para invertir son reducidas. Con la salvedad de lo que pueda ocurrir con las exportaciones, el escenario de demanda-producción norteamericana sería depresivo, impactando negativamente en la generación de empleos y sobre la economía mundial (En: La Primera, 19/8/2011, p.13). 

Consejos para negociar




Germán Alarco Tosoni
Investigador CENTRUM Católica

Las noticias periodísticas sobre la negociación del impuesto a las sobreganancias mineras entre los empresarios del sector y el gobierno tienen elementos positivos y otros que no lo son tanto. Es meritorio que el sector empresarial este reconociendo la necesidad de una aportación adicional al fisco, que las conversaciones se desarrollen en buenos términos y al parecer mostrando avances relevantes. Sin embargo, es problemático que prime el concepto de mantener la competitividad sobre el de rentabilidad, se establezca un único concepto de regalías con base a utilidades operativas, se pretenda replicar el régimen chileno y obtener desde el gobierno, según el diario Gestión, sólo 2,000 millones de soles adicionales.     

Las regalías e impuestos que se establecen sobre la minería son tan sólo un elemento que explicaría su mayor o menor competitividad internacional. Los factores fundamentales son la existencia del mineral, su ley, las facilidades técnicas-operativas para su extracción, capacidad del equipo, disponibilidad y costos de la mano de obra y en general los costos y gastos por tonelada de concentrado o mineral extraído. Una mayor presión tributaria en un país respecto de otro no implica necesariamente una pérdida de competitividad. El mayor costo o gasto se puede compensar con otra ventaja competitiva de la minería en el país.  

No es conveniente establecer un único concepto de regalías y el hacerlo sobre  utilidades operativas tiene bemoles. El sistema actual sobre las ventas debería mantenerse para evitar complicaciones con relación a las participaciones de los gobiernos regionales y locales. El recurso del subsuelo corresponde a la Nación y sobre el cual se debe exigir un pago fijo básico. Asimismo, para muchos analistas el régimen sobre utilidades establece incentivos a crear sobrecostos de todo tipo y los somete a los riesgos de una contabilidad creativa. El complemento sobre las utilidades operativas sería aceptable si se establecen todos los candados regulatorios necesarios con relación a depreciaciones, amortizaciones y otros costos. Sin embargo, aún podrían darse fugas.     

El régimen tributario chileno no debería ser nuestro punto de referencia. En 2010 sus utilidades netas fueron equivalentes al 24.9% de las ventas, respecto de un promedio peruano del 38.8%. La minería chilena es en promedio menos rentable que la peruana y por eso se pagan relativamente menos impuestos. En el Perú, con una recaudación fiscal de US$ 1,500 millones adicionales, la rentabilidad se reduciría al 29%, y si es US$ 2,000 millones al 24%, ligeramente superior al margen de Freeport o Newmont Mining a nivel mundial (En: La Primera, 26/8/2011, p.13).

Crecimiento Cero

miércoles, 24 de agosto de 2011




Waldo Mendoza Bellido
Jefe del Departamento de Economía de la PUCP

La crisis rusa bajó nuestra tasa de crecimiento de 7 % en 1997 a -1 % en 1998. La crisis originada en los Estados Unidos la redujo de 10 % en 2008 a 1 % en 2009. La actual crisis internacional, que coincide con el descenso en el ritmo de crecimiento de nuestra economía, puede conducirnos al crecimiento cero si, como hasta ahora, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) se mantienen en calidad de observadores.

La desaceleración de la economía es nítida. La tasa de crecimiento del PBI ha descendido desde el 10 % registrado en enero a 5 % en junio último. La tasa de crecimiento de la manufactura no primaria ha caído de 15 a 4 %, y  en el sector construcción, de 16 a – 3 %. En términos desestacionalizados, el PBI de la manufactura no primaria ha caído en el segundo trimestre  y la construcción ya registra dos trimestres consecutivos de caída.

Este enfriamiento made in Perú es previo a la crisis externa y tiene como determinante principal la parada en seco de la inversión pública, cuya tasa de crecimiento pasó del 22 % registrado en el segundo semestre de 2010 a alrededor de -18 % en el primer semestre de este año.

La crisis externa puede empujarnos al crecimiento cero. El mejor escenario externo es de un enfriamiento de la economía mundial que haga caer el precio y el volumen de nuestras exportaciones. El peor escenario es que caiga un banco europeo importante y que este evento gatille una nueva crisis financiera mundial, lo que para nosotros implicaría una salida virulenta de capitales.

¿Cuál debiera ser la respuesta de política macroeconómica para evitar el crecimiento cero? Actuar, de inmediato, preventivamente.

En el caso del MEF la respuesta es obvia: hay que restablecer el ritmo de crecimiento de la inversión pública. Si ésta creciese por encima de 40 % en el segundo semestre de este año, podríamos recuperar el ritmo de crecimiento de la construcción y ayudar así a la economía. En el caso del BCRP, debe rebajarse inmediatamente la tasa de interés de referencia para dinamizar el crédito al sector privado.

La economía peruana tiene los salvavidas suficientes en el BCRP y en el MEF. Lo peor que nos puede pasar es que esos salvavidas permanezcan guardados.

Tiempo de Cambios

jueves, 18 de agosto de 2011


Pedro Francke

Iniciamos un nuevo gobierno justo en un momento en el que el escenario internacional registra también fuertes cambios. El primero es económico, a partir de los problemas de la deuda en Estados Unidos y Europa, con fuertes repercusiones sobre los llamados “mercados emergentes”. El segundo es social, con fuertes protestas en Inglaterra y Chile.

En estas circunstancias, surgen 2 preguntas para el Perú: ¿el sentido de la “Gran Transformación” del nuevo gobierno es concordante con los cambios políticos internacionales o nos estaríamos yendo en una dirección opuesta al cambio mundial? ¿las nuevas condiciones de la economía mundial favorecen o impiden la aplicación de las políticas propuestas para el Perú?

LA IMPORTANCIA DE LO EXTERNO

Recordemos que vivimos en tiempos de globalización. Hoy la predominancia de unas ideas sobre otras en el mundo tiene mucha influencia en cada país; de ahí esta búsqueda de muchos analistas por entender al gobierno de Ollanta Humala como “chavista”, “lulista” u otro.

En el aspecto económico, bástenos recordar que 6 de 7 crisis económicas en el Perú fueron causadas por problemas en el sector externo. Hace apenas 2 años, al inicio de esta crisis internacional, una mala política económica detuvo por un año nuestro crecimiento económico.

El enfoque nacionalista buscar reducir estas dependencias, pero eso no sucede de la noche a la mañana. Reevaluar las condiciones internacionales es fundamental para entender mejor las opciones de política que están a nuestro alcance y las barreras para su aplicación.

POLITICA INTERNACIONALES: NECESIDADES Y ACTORES

A nivel internacional, la situación actual de la crisis indica claramente la necesidad de un mayor peso del estado y de las políticas sociales. Las respuestas de política económica han sido insuficientes y la necesidad de nuevos paquetes de estímulo y de respaldo financiero a los países con dificultades, es obvia. Las protestas en Inglaterra, por su parte, vuelven a mostrar la importancia de las políticas de inclusión y cohesión social.

A pesar de ello, en los diversos países de Estados Unidos y Europa, existen importantes corrientes políticas e ideológicas que insisten en que el problema es que hay estados que gastan demasiado y han generado una deuda demasiado pesada.  Por eso, la principal dificultad que los analistas ven para que la economía se recupere en Estados Unidos y Europa es principalmente política, dado el entrampamiento que en ambos lugares existe para tomar las medidas necesarias (en Estados Unidos por la polarización generada desde la ultra-derecha republicana del Tea Party; en Europa por las relaciones entre los países y con el gran financiador que es Alemania).

Los países en desarrollo, por su parte, son las economías a quienes mejor les ha ido en el contexto 2009 en adelante, en buena parte por la aplicación de políticas anticíclicas.

ECONOMIA: CRISIS Y RESPUESTAS

Como en la anterior oportunidad (2008-2009), los problemas financieros en Estados Unidos y Europa traen consigo la paradoja de que los inversionistas, al sentir un mayor riesgo mundial, se van a lo que consideran seguro, fluyendo del sur al norte. Es en los países en desarrollo en los que, en las últimas semanas, las caídas de la bolsa han sido mayores; mientras que paradojalmente los bonos del tesoro norteamericano suben de precio.

Al mismo tiempo, las expectativas de una menor demanda mundial han llevado a que los precios de muchas de nuestras materias primas han caído un poquito. El cobre, por ejemplo, ha caído de 4,40 la libra a cerca de 4, precio que aún está por encima de lo que hemos tenido antes. Nada cerca al derrumbe de precios del 2009.

Esta evolución, sin embargo, aún está sujeta a altos niveles de incertidumbre, tanto a nivel internacional como nacional. Siendo todavía incierta la magnitud del choque que pueda sufrir la economía peruana, la dirección es segura: se trata de un choque negativo y por lo tanto habrá que estar listos para reaccionar en consecuencia con una política económica expansiva. Subestimar la crisis del 2008-2009 nos resultó costoso.

Al mismo tiempo, hay que tener claro que los precios de los minerales todavía están sumamente altos, por lo que se mantienen las posibilidades de obtener recursos para el fisco mediante el impuesto a las sobreganancias mineras.

BUSCANDO RESPUESTAS

En el terreno ideológico, es notoria la crisis de liderazgo en la política económica mundial.  Pero ojo que la discusión de Estados Unidos y Europa con quienes señalan un sobreendeudamiento como causa de la crisis, no se aplica al Perú: mientras que para los países del norte se habla de una deuda pública que supera su PBI anual, en el Perú no llega ni a la tercera parte de éste.

En la medida que enfrentemos un choque externo recesivo,  éste deberá ser respondido con un paquete de estímulo fiscal. Así, la necesidad de un mayor gasto social que sustente las políticas de inclusión social propuestas, coincide tanto con una política económica que debe ser expansiva como con la posibilidad, que se mantiene vigente, de aplicar un impuesto a las sobreganancias.
En resumen, el contexto internacional ha cambiado pero no impidiendo el giro hacia la inclusión social que el Perú reclama. A seguir adelante.

El acuerdo fiscal norteamericano

miércoles, 17 de agosto de 2011


Luis Gamero Russo, economista

Los representantes Demócratas y Republicanos del Congreso norteamericano lograron un consenso de última hora para evitar la cesación de pagos, pero el acuerdo fiscal resulta insuficiente, poco probable, e inoportuno. Veamos.


Resulta insuficiente porque, en una primera etapa, no se ataca la reforma tributaria (para aumentar la recaudación impositiva y la base tributaria), ni la reforma social (para evitar el incremento explosivo del gasto en seguridad social que se ve venir), justamente los dos aspectos más controversiales del debate bipartidista. Además, los recortes iniciales no son muy grandes (menos de US$ 1 trillón anual a partir de 2012), y aún en su segunda etapa se piensan recortar tan solo US$ 1.5 trillones más;  lo que teóricamente avizora una reducción insuficiente del déficit fiscal y de la deuda pública en el mediano y largo plazo (se estiman al menos US$ 4 trillones de “ahorros netos” para que haya efecto alguno).
Pero si vemos el cuadro siguiente, notamos más bien que las barras suben todos los años; entonces el acuerdo entre republicanos y demócratas no recorta realmente el gasto, simplemente limita el crecimiento del mismo. Lo que significa que el gobierno federal gastará más dinero en cada uno de los siguientes 10 años.

La poca certeza en la concreción final del acuerdo radica en que, recién en una segunda etapa, se buscarán los resultados de una profundización del mismo y que dependerá de una comisión bipartidista del Congreso; la cual se abocará a tratar de lograr un consenso antes de Noviembre, sobre todo en las dos reformas cruciales: tributaria y social. Pero sus resultados no serán fáciles de conseguir, a pesar de que se ha incluido una cláusula automática de recortes forzosos de gastos y de aumentos tributarios si no llegan a un acuerdo consensuado. ¿Lograrán consenso o se aplicará la cláusula automática? La duda persiste dada la actual situación de antagonismo político entre los dos partidos y sus respectivas actitudes de rigidez para ceder y negociar de buena fe.
Finalmente, el acuerdo fiscal norteamericano llega en un momento muy inoportuno: cuando la recuperación económica de los EE.UU. está más débil que nunca, y los recortes fiscales, aunque insuficientes a mediano y largo plazo para reducir la deuda, podrían precipitar una segunda recesión en el corto plazo.
Después de revisar las cifras del primer trimestre de este año, vemos que el crecimiento económico norteamericano mostró un magro 0.4% anual, seguido de un exiguo 1.3% para el segundo trimestre. Se calcula que se necesitaría un crecimiento económico sostenido de 2.5% anual o más para que los EE.UU. puedan lograr reducir la relación estructural  de su deuda con su PBI.

Pero a pesar de todo, el acuerdo fiscal era necesario, aún con sus defectos, pues dejaron pasar el tiempo temerariamente y el país estaba por estrellarse contra la pared. Y desafortunadamente, esta última circunstancia parece ser el catalizador inevitable de la resolución imperfecta de muchas crisis.

Crisis Externa:La Hora del BCRP y el MEF

jueves, 11 de agosto de 2011



Waldo Mendoza Bellido
Jefe del Departamento de Economía de la PUCP

La nueva crisis que amenaza al mundo puede frenar nuestro crecimiento económico. Una gran lección de la última crisis es que la soberbia es una mala consejera. En octubre de 2008, en la clausura de la CADE, Alan García dijo “yo les garantizo un crecimiento económico de 6.5 %”. El Banco Central de Reserva (BCRP) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) creyeron en ese mensaje, reaccionaron a destiempo, y ya sabemos lo que pasó.

En la década pasada, la crisis rusa redujo nuestro crecimiento de 7 %  en 1997, a -1 % en 1998. La primera crisis global de este siglo lo hizo caer de 10 % en 2008 a 1 % en 2009. Que no se repita.

Cualquiera sea su naturaleza, las crisis externas significan, en lo inmediato, una reducción del precio de nuestros minerales (con excepción del oro) y una salida de los capitales de corto plazo.

El menor precio de los minerales reduce la recaudación y eleva el tipo de cambio. La salida de capitales reduce la oferta crediticia, hace caer la bolsa de valores y también eleva el tipo de cambio. Estos factores enfrían a nuestra economía.

Es difícil,  a estas alturas, decir cuál será el tamaño de esta crisis. No puede descartarse, sin embargo, que puede ser tan o más grande que la de 2008-2009.

Primero, porque ahora habrían varios “epicentros,” en Europa, además de Estados Unidos. Segundo, porque los márgenes para hacer política fiscal y monetaria expansiva en el centro casi no existen. Tercero, en el afán de no ser degradados como Estados Unidos, muchos países europeos pondrán en marcha ajustes fiscales.

En nuestro país, la capacidad de responder es hoy mayor que en 2008, porque el BCRP tiene casi US $50 000 millones de reservas y el MEF cuenta con cerca de US $6 000 millones en el Fondo de Estabilización Fiscal.

En 2008, la crisis externa nos encontró en pleno auge económico; ahora nos encuentra en plena fase de desaceleración. El BCRP y el MEF deben empezar a hacer uso de estas fortalezas. El BCRP debe bajar la tasa de interés de referencia, y vender dólares para inyectarlos al sistema financiero y evitar un alza desmedida del tipo de cambio. En el caso del MEF, la inversión pública es la variable central de política, pero ojo con los cuellos de botella que impidieron su uso a tiempo en la crisis anterior.

Ante lo que se viene; tiempo de hacer memoria




Armando Mendoza

Con cada día, se hace más evidente que hemos entrado a un periodo de volatilidad financiera y desaceleración económica global; y que con la reciente reducción del rating crediticio de los EE.UU., se ha iniciado una reacción en cadena de consecuencias impredecibles. En estas circunstancias; es bueno hacer memoria y rescatar las lecciones de la pasada recesión del 2009 para la política económica; no sólo sobre lo que se debe hacer, sino también; y en particular; sobre lo que no se debe hacer.

-1ro. No asumir que estamos “blindados”
Si algo deben evitar los ejecutores de la política económica, es caer en el triunfalismo barato del 2008-2009; cuando, ante las crecientes señales de desaceleración económica, el gobierno proclamó que “estábamos blindados”, perdiéndose un tiempo valioso en reaccionar ante la crisis.

Por supuesto, la realidad dejo en claro que no estábamos para nada “blindados”, pues la economía se desaceleró brutalmente en el 2009, con un crecimiento casi nulo del PBI (0.9%), que, en opinión de más de un conocedor, en realidad fue un decrecimiento real.

Ojala esta vez dejemos de lado las declaraciones bombásticas, y se asuma con realismo y responsabilidad (pero, sin histerias) que vamos a ser impactados y es necesario tomar medidas al respecto.

-2do: Aplicar el sentido común
Si alguna lección podemos extraer del pasado, es que la respuesta estatal debe basarse en el sentido común. Es decir: ante una desaceleración económica y contracción de la inversión privada, la respuesta debería ser expandir el gasto público para alimentar el crecimiento. Así de simple.

El problema es que esta lección a veces se olvida. Justamente eso pasó en el 2008, cuando ante las señales clarísimas de recesión, el entonces Ministro de Economía, Valdivieso, salió con la peregrina idea de “modular” el gasto público, contrayéndolo; es decir, el equivalente a querer curarse la gripe bañándose en agua helada.

Ojala, esta vez prevalezca la sensatez y se apliquen políticas contracíclicas. En ese sentido, la rápida implementación de algunas propuestas del gobierno; tales como la pensión 65 o la expansión de Juntos; podrían tener un beneficio secundario: contribuir a incrementar la demanda interna y moderar la corriente recesiva.

-3ro. No posponer las reformas
En la presente coyuntura, sin duda más de uno saldrá a pescar a río revuelto, proclamando que no es el momento de hacer olas, y, por ello, hay que archivar el impuesto a las sobreganancias mineras, suspender la renegociación de los contratos de Camisea, patear para adelante la reforma laboral, etc., etc., etc.

No caigamos en esa trampa. Justamente en coyunturas como la actual debe tomarse conciencia de la necesidad de tener bases sólidas para nuestro desarrollo económico y social; y, por ello, hay que avanzar en la reforma tributaria, la reforma laboral, el proceso de descentralización, la revisión de la política comercial, entre otros temas críticos que no debemos posponer.

En suma, estamos en un periodo que exige un manejo firme y responsable de la política económica; pero que ello debería ser un acicate para el cambio; porque una crisis, bien administrada, puede ser una oportunidad; y esa es una lección que vale la pena recordar.


Identificando culpables

miércoles, 10 de agosto de 2011




Germán Alarco Tosoni
Investigador CENTRUM Católica

Los sucesos de las últimas semanas en torno a la discusión, elevación y secuelas a propósito del tope de endeudamiento en los EUA son ilustrativos para todo el mundo. El balance de resultados es negativo tanto en una perspectiva de mediano plazo como de corto plazo de acuerdo a lo que viene ocurriendo en los mercados de valores, financieros y de capitales internacionales. Asimismo, se olvida que los responsables de este desenlace son precisamente quienes contribuyeron a la detonación de la reciente crisis económica internacional: el Partido Republicano y las agencias calificadoras de riesgos.

La detonación del tercer trimestre del 2008 fue el resultado de la acumulación de elementos estructurales y coyunturales que fueron retroalimentados tanto por las políticas liberales de los republicanos norteamericanos como por la ampliación del gasto público durante la administración del Pdte. Busch. La reducción de impuestos a los grupos de más altos ingresos se inició con Reagan en los ochentas, pero continuó en los siguientes gobiernos. A estas políticas se sumaron tanto las costosas aventuras militares en Afganistán e Irán y el equivocado rescate bancario que se inició con un paquete por US$ 800 billones americanos. La fórmula republicana de menos impuestos, más gastos militares y menos regulación fueron los ingredientes básicos para explicar la última crisis económica internacional.

Standard & Poors, una de las principales empresas calificadoras de riesgos internacionales, que acaba de reducir la calificación de la deuda de EUA, fue corresponsable de esta crisis. No hicieron comentarios cuando se otorgaron créditos hipotecarios subprime a los Ninjas (ciudadanos sin ingresos, sin empleo, ni activos); no ajustaron a la baja los paquetes de estos créditos que se vendieron a otros bancos comerciales y de inversión. Tampoco ajustaron las calificaciones de quienes adquirieron estos activos incobrables. En síntesis, actuaron con total complacencia, maximizando exclusivamente sus ingresos, mientras que las malas deudas crecían, se transferían y reproducían a nivel global.

Estos actores contribuyeron significativamente a la crisis. Ahora están jugando su revancha, perjudicando al mundo y a las grandes mayorías de nuestros países. El gobierno también es culpable por su blandura al no haber esclarecido, sancionado y revertido estas políticas perniciosas. Es bueno concertar, pero otra cosa es ceder en los principios. No hay que permitir que los intereses particulares de unos pocos se impongan a la mayoría, menos aún cuando estos fueron culpables de los problemas. Sirva esta lección al Pdte. Obama y a nuestros países.

¿Es acaso Standard & Poor’s la voz de Dios?



Luis Gamero Russo, economista


Después de un intenso debate ideológico entre dos visiones económicas totalmente antagónicas entre los Republicanos y los Demócratas, el Congreso norteamericano aprobó el 2 de Agosto el levantamiento del límite de la deuda pública de los EE.UU.  Sin esta aprobación, el Ejecutivo norteamericano no hubiera podido seguir cumpliendo con sus obligaciones corrientes y de deuda, y hubiera entrado en cesación de pagos.

De manera sucinta, los Republicanos, que pasaron a dominar la Cámara Baja, abogaban por un gobierno más chico y con impuestos más bajos; mientras que los Demócratas, que aún controlan el Senado, insistían por mantener un gobierno más grande y con características de economía del bienestar, aunque aceptaban ciertos recortes de gastos, sobre todo en Defensa.

A pesar de lograrse el consenso, la principal clasificadora de riesgo, Standard & Poor’s, decidió rebajar la calidad del riesgo crediticio norteamericano del máximo de AAA que tenía desde 1917, a AA+ y con perspectivas negativas. Esta nueva clasificación norteamericana es un punto más baja que la que hoy tiene Australia, Canadá, Suiza, entre otros países, y debilita al Presidente Obama con miras a su posible reelección en Noviembre del 2012.

Además, se esperan repercusiones negativas para la economía norteamericana, sobre todo porque esta reclasificación encarecerá el costo del crédito (una subida de 1% en la tasa de interés eliminaría como US$1.3 trillones de ahorros al déficit fiscal), y pondrá en peligro su anémica recuperación económica.

Y aunque el mercado financiero internacional se muestre nervioso en el corto plazo, su tendencia negativa de las últimas semanas se debería, más bien, al bajo crecimiento económico norteamericano (0.4% en el primer trimestre 2011, y 1.3% en el segundo) y sus débiles perspectivas en el mediano plazo, además de la complicada situación de deuda en varios países europeos que tampoco muestran señales de dinamismo económico alguno. Y más bien, ahora las apuestas se están inclinando hacia el lado negativo de una muy probable segunda recesión mundial.

Por lo que, sin faltarle cierta razón a su análisis, habría que ser realista y considerar el informe de Standard and Poor’s sobre la reclasificación de riesgo norteamericano no como la voz de Dios, ni algo por el estilo. Más bien, al contrario, ya que habría que recordar que esta opinión viene de una de las tres clasificadoras de riesgo que en plena crisis del 2008 pensaban que las “hipotecas basuras” eran inversiones de primera; que años antes clasificaron a Enron Corp. como inversión AAA hasta días antes que se desvaneciera por completo; y que, obviamente, su proyección econométrica, con un error de US$ 2 trillones, no merece crítica alguna.



La Innovación en la Unión Europea

martes, 9 de agosto de 2011



Por Santiago Roca Profesor Principal, Universidad ESAN

 El Comisionado de la Unión Europea, el más alto cuerpo colegiado que dirige los destinos de Europa, anunció la semana pasada la asignación de 7 billones de euros en el 2012 solo en fondos concursables para impulsar la innovación, ciencia y tecnología en los Estados de la Unión. Estos fondos son solo una pequeña parte del compromiso estratégico de poner la I&D en lo más alto de la agenda política para el crecimiento y el empleo, comprometiéndose a invertir una meta de 350 billones de euros anuales (3% del PBI europeo) en su plan estratégico hacia el 2020, por una “Unión Europea Innovadora sostenible, inteligente e inclusiva”, aprobado en octubre del 2010. La innovación significa “cambios que aceleren y mejoren la manera como se conciben, añade valor, desarrollan, producen y se accede a nuevos productos, procesos industriales y servicios; cambios que crean empleos, mejoran la vida y construyen mejores sociedades”. Según ellos, es la única manera que Europa puede mantener el crecimiento sostenible y crear trabajos buenos y bien pagados que soporten las presiones de la globalización sin que disminuyan los niveles de vida. 

La Europa Innovadora es una de las siete iniciativas de bandera de la estrategia de Europa al 2020. Entre los objetivos al 2020 se piensa: i) atraer un millón de nuevos investigadores, ii) fomentar las “asociaciones europeas innovadoras” por la cual se atraerá a los actores relevantes para coordinar la inversión, simplificar las regulaciones y estándares en I&D, movilizar demanda a través del gasto público, y lograr un marco integral coherente y positivo, y, iii) revitalizar los esfuerzos para construir un área de investigación en Europa. La primera Asociación Europea Innovadora, por ejemplo, se dedicará en forma piloto al área de la “vejez activa y saludable”. Europa se ha trazado ser el líder mundial en la producción de bienes y servicios para la vejez y el alargamiento de la vida y sostener parte de su crecimiento y competitividad atendiendo este segmento de mercado con inmenso potencial futuro en el mundo. 

 El Perú apenas invierte 0.15% de su PBI en ciencia, tecnología e innovación y no tiene planes, objetivos ni metas específicas para el 2021. ¿Qué prioridades se tienen acerca de los sectores y actividades con mayor potencial futuro? ¿Cómo nos organizamos para hacer que el sector privado, principalmente medianas y pequeñas empresas nacionales, innove, añada valor y dé sostenibilidad al crecimiento, creando mejores puestos de trabajo y mayor productividad? 350 billones de euros en I&D al año en la UE equivalen a invertir aproximadamente 3.5 veces el PBI del Perú. Los 7 billones que acaban de lanzar los europeos solo para concursos en el 2012 equivalen a aproximadamente 7.15% del PBI del Perú. Guardando las diferencias, es grato el anuncio del Primer Ministro, en su discurso el viernes pasado en el Encuentro Científico Internacional 2011, de que el presente gobierno priorizará la innovación, calidad y competitividad como instrumentos transformadores de la actividad productiva nacional. Facebook

Carta Abierta al Presidente Humala

jueves, 4 de agosto de 2011






Waldo Mendoza Bellido
Jefe del Departamento de Economía de la PUCP

Presidente, sus retos son más complejos que los que encontró Garcia en 2006. El García converso se presentó claramente como de derecha, por lo que su relación con Wall Street fue amorosa; la economía ya había alcanzado velocidad de crucero- 8 por ciento de crecimiento en julio de ese año-, y él no se había comprometido a grandes políticas contra la desigualdad. Usted, en cambio, con un programa de centro izquierda, tiene que lidiar con Wall Street, encuentra una economía al borde de la recesión y está obligado a cumplir con el electorado.

Las vacaciones de García

Dado el punto de partida, García pudo tomarse un descanso de 5 años sin hacer prácticamente nada. Su método consistió en replicar lo que había hecho Toledo. La política monetaria es la misma que nació en 2002; la política fiscal, salvo fallas humanas del ministro Benavides, es un calco de la de Toledo; los nuevos Tratados de Libre Comercio son simples adendas a los que ya se había hecho con los Estados Unidos.


García tuvo además muy buena suerte. Durante su gobierno, el precio mundial de las exportaciones se elevó en casi 60 por ciento. El crecimiento heredado de Toledo y los  altos precios de los minerales le permitieron a Garcia contar con más recursos fiscales que cualquier otro presidente. La recaudación subió en más S/. 35 000 millones en los últimos 5 años. Con estos recursos caídos del cielo, Garcia hizo un montón de obras que las mostró como prueba inobjetable de su éxito.

El tema de la confianza

Para no interrumpir el crecimiento económico, se dice que bastaría que usted genere “confianza” entre los agentes económicos. Dar confianza implica, en nuestro Wall Street cholo, que usted garantice que nada va a cambiar, que todo va a seguir igual.
La tesis de la confianza parece explicar el nombramiento de los titulares del Ministerio de Economia y Finanzas y del Banco Central de Reserva (BCRP), desde donde se decide el 90 por ciento de la política económica. Según usted, sin embargo, eso tiene remedio, pues usted es quien “pone la receta en el Gobierno”. Quiero creerle.

La amenaza de la recesión

Usted encontrará una economía amenazada por la recesión. Según los indicadores desestacionalizados del BCRP, los dos sectores que generan más empleo, la industria y la construcción, están en franca caída. El PBI de la manufactura no primaria ha descendido en el segundo trimestre de este año y el PBI del sector construcción, medido por el consumo interno de cemento, ha caído durante los dos primeros trimestres de este año

















Esta amenaza de recesión se presenta en un contexto muy especial. En primer lugar, la actual situación de la economía mundial es grave. En segundo lugar, según las encuestas recientes del BCRP, las expectativas del sector privado (sobre las ventas, la demanda, la contratación de mano de obra), lucen cada vez más deprimentes. Por último, el ritmo anual de crecimiento del crédito total al sector privado ha empezado a caer en junio, debido a la política monetaria restrictiva del BCRP.

La lucha contra la desigualdad

El camino para reducir la desigualdad es más o menos claro. Hay que elevar por lo menos en un par de puntos porcentuales la presión tributaria e inyectar parte de esos recursos allí donde se necesite. (Su Ministro Castilla ha anunciado que la presión tributaria de 2016 alcanzará el 20 por ciento del PBI. ¿Está hablando en serio?).


Existen sobradas razones para que el principal aporte de los dos puntos de presión tributaria venga de la minería. Existen sobradas razones también para hacer una reforma de la política social que actualmente está en manos de los que no tienen ni poder ni calificación. Hay que darle a la política social poder y calificación.


¿Quién está a cargo de la política social? Todos, o sea, nadie. ¿Quién podría encargarse? Me parece que el MEF.


Uno, porque en el MEF está la gente más calificada y estable. Dos, porque es el MEF quien asigna el presupuesto. Tres, en Chile, el SNIP y los programas sociales están concentrados en el MIDEPLAN, y funciona muy bien. Cuatro, el Presidente tendría un solo un interlocutor, el Ministro de Economía, a quien cortará el cuello si la política fracasa.


En términos prácticos, un Vice Ministerio en Asuntos Sociales sería suficiente para poner en práctica estas políticas. No tiene sentido crear un nuevo Ministerio, por costoso e innecesario. El costo de armar un nuevo ministerio puede tener 100 mejores usos alternativos

En resumen

Usted tiene el reto de corto plazo de recuperar el ritmo de crecimiento económico de los últimos años y, además, reducir la desigualdad. En estos días, deberá dictar las políticas apropiadas para alejar la amenaza de la recesión. No se le vaya a ocurrir aplicar la receta de un conjunto grande de despistados para quienes basta con restaurar la confianza.


Al mismo tiempo, la receta deberá contener las políticas que inauguren un estilo de gobierno en el que el candidato cumple, por primera vez en la historia contemporánea, con las promesas electorales.

Suerte, presidente.

La importancia de la Crisis en Estados Unidos

martes, 2 de agosto de 2011



Edgardo Cruzado Silverii


Las fiestas patrias se fueron, tenemos nuevo presidente, las vacaciones se han terminado y cuando el temporal sobre nuestra economía parecía disipado apareció, en el horizonte, el fantasma de una potencial suspensión de pagos de la deuda pública de Estados Unidos. Los mercados internacionales han reaccionado con nerviosismo, las bolsas sintieron el pánico de los inversionistas y los problemas financieros de Europa, en particular España, Italia y Bélgica, se agudizaron. Al momento de escribir esta columna el presidente Obama, junto con los representantes Demócratas y republicanos en el Congreso, anunciaba que se alcanzaba un acuerdo para incrementar el espacio fiscal para el endeudamiento, pacto que asegura hasta las elecciones presidenciales (2013) el cumplimiento de las obligaciones financieras de la mayor potencia mundial.

La amenaza no está muerta, solo anda de parranda. La verdad es que la situación económica de Estados Unidos, con todo lo que implica, abandona la condición de temporal para ponerse a niveles de tormenta eléctrica.. Para Obama, junto al partido Demócrata, la autorización de ampliar el espacio fiscal de endeudamiento debía ser acompañado con mayores impuestos a las grandes fortunas, que permita bajar la presión de la deuda sobre las cuentas fiscales y potencie la capacidad del gobierno para fomentar la alicaída economía americana. En cambio, para los republicanos, la ruta es muy diferente; el gobierno puede tomar más deuda pero la condición, establecida en la negociación, es disminuir el gasto público del gobierno americano en una proporción similar a la nueva deuda.

La economía americana esta fría, sus tasas de crecimiento industrial son bajas y sus niveles de Desempleo altos, el gasto público tiende a disminuir y la administración se está quedando sin herramientas para protegerse del fantasma de la recesión.

Los responsables de nuestra gestión económica tienen motivos para preocuparse, ya sabemos que la crisis en el norte nos afecta de manera impredecible, pero no afecta. También deben preocuparse los responsables de las políticas de inclusión, el escenario no pinta favorable, la economía nos mete miedo y, como en Estado Unidos, los pobres terminan pagando los platos rotos con la disminución del dinero para programas sociales. No tenemos que espantarnos, pero si preocuparnos.

Yo pongo la receta

viernes, 29 de julio de 2011




Waldo Mendoza Bellido
Jefe del Departamento de Economía de la PUCP

El presidente Humala encontrará una economía amenazada por la recesión. A pesar que esta amenaza se gestó cuando el actual Ministro de Economia, Luis Miguel Castilla, era el brazo derecho del cuestionado ex Ministro Benavides, le corresponderá a él la tarea central de alejar dicha amenaza. Según Humala, no hay  incoherencia en este nombramiento, pues es él quien “pone la receta en el Gobierno”.

Para saber qué pasa con la producción en tiempos normales,  comparamos el PBI de un mes de este año, con el PBI del mismo mes del año anterior. Según este indicador, nuestro ritmo de crecimiento ha bajado del 10 por ciento anual en enero, a 7 por ciento en mayo último. Nada llamativo. Parece una simple desaceleración.

Sin embargo, para ver el comportamiento más reciente del PBI, es mejor echar mano al PBI desestacionalizado. Este indicador permite comparar un mes o un trimestre con el mes o el trimestre anterior del mismo año.

Según los indicadores desestacionalizados del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), los dos sectores que generan más empleo, la industria y la construcción, están en franca caída. El PBI de la manufactura no primaria ha descendido en el segundo trimestre de este año y el PBI del sector construcción, medido por el consumo interno de cemento, ha caído durante los dos primeros trimestres de este año.

Esta amenaza de recesión se presenta en un contexto muy especial. En primer lugar, la actual situación de la economía internacional amenaza el crecimiento de nuestras exportaciones. En segundo lugar, según las encuestas recientes del BCRP, las expectativas del sector privado (sobre las ventas, la demanda, la contratación de mano de obra), lucen cada vez más deprimentes. Por último, el ritmo anual de crecimiento del crédito total al sector privado ha empezado a caer en junio, debido a la política monetaria restrictiva del BCRP.

El presidente deberá proponer hoy, 28 de julio, la receta apropiada para alejar la amenaza de la recesión. No se le vaya a ocurrir aplicar la receta de un conjunto grande de notables economistas despistados para quienes basta con restaurar la confianza. Al mismo tiempo, la receta deberá contener las políticas que inauguren un estilo de gobierno en el que el candidato cumple, por primera vez en la historia contemporánea, con las promesas electorales.

¿Hacia un nueva recesión Mundial?

martes, 26 de julio de 2011

Bruno Seminario


Es tan extraño el espíritu del tiempo que nadie parece capaz de anticipar lo que finalmente ocurrirá. Así, a nadie puede sorprender que los pronósticos económicos formulados a principio del presente año sean revisados, porque el escenario que vaticinaron nunca llego a consolidarse. Como las economías emergentes de mayor tamaño y dimensión, experimentaron en el 2009, sólo por breve tiempo los efectos de la crisis, se extendió la opinión que convertía su expansión en la base fundamental del proceso de recuperación. Sin embargo, esta afirmación al finalizar el primer semestre del 2011 sería prematura: en todas ellas desfallece el vigoroso ímpetu que parecía caracterizar su recuperación. Por diversas causas, se impone una nueva coyuntura donde el crecimiento lento parece ser la norma en los países emergentes mientras que el estancamiento domina la dinámica en Estados Unidos y la Unión Europea.


En Asia, el aumento en el precio de las materias primas empuja hacia arriba la inflación, deteriora la balanza de pagos, y, obliga a los bancos centrales a adoptar políticas monetarias restrictivas. Por ejemplo, en la India el Banco Central de Reserva ha aumentado en diez oportunidades el tipo de interés pero éste permanece aún a un nivel inferior a la tasa de inflación. En este mismo país, el gasto del gobierno está fuera de control y el déficit fiscal llega a diez puntos porcentuales del producto interno bruto. Aunque en China, el Banco Central ha procedido de forma similar, el principal problema es la cartera de dudosa calidad de su sistema bancario. En el año 2006, se estimó el monto de estos malos préstamos en 911,000 millones de dólares, pero la suma puede haber crecido sustancialmente, debido a la burbuja hipotecaria y a los préstamos de estímulo otorgados por el gobierno chino. En el Brasil, el principal problema el crédito de los consumidores absorbe el 28 por ciento de su ingreso disponible, una cifra mayor a la de Estados Unidos, y, el gasto del fisco también estaría fuera de control.


Agotada, en las principales economías emergentes, la posibilidad de aumentar la demanda interna, sólo pueden preservar su ritmo de expansión con una agresiva política comercial. Pero, ¿es viable esta estrategia en el momento actual? Ni Estados Unidos ni la Unión Europea se han recuperado plenamente de la recesión del 2008 y el 2009. En Europa, el estancamiento es la norma en el sur del continente, mientras que Alemania, la economía de mayor tamaño, basa su crecimiento en el dinamismo de las economías de Asia, y, por esta razón , ésta y su socios de la UE, pueden resistir cualquier intento de los países emergentes orientado a alterar esta situación. Si bien en Estados Unidos, la recuperación es bastante más fuerte y con un fundamento más sólido, pues se apoya parcialmente en la innovación de sus industrias de alta tecnología, su gobierno no parece estar dispuesto a asumir nuevamente el papel de comprador universal. Además, también en este país no parecen viables nuevas políticas de estímulo monetario o fiscal. En esta coyuntura en las que parecen predominar tantas azarosa circunstancias, sería difícil encontrar factores que operen en opuesta dirección; existen empero ¿Cuáles son estas poderosas fuerzas capaces de contrarrestar esta inexorable tendencia hacia la contracción? En primer lugar la reconstrucción del Japón y el gasto asociado a la misma, en segundo lugar, las innovaciones que se han registrado en sectores claves de industrias de tecnología de Estados Unidos (teléfonos inteligentes, tabletas de computación, tiendas virtuales de música, libros y películas, etc.) y que en este momento impulsan hacia arriba la inversión empresarial de Estados Unidos.

Desaceleración: Causas y Retos

miércoles, 20 de julio de 2011



Kurt Burneo

Nadie discute que la actividad económica en el Perú se ha desacelerado. Según el Banco Central (BCRP) se ha ralentizado la dinámica de la actividad económica, de 10.2% anualizada en diciembre de 2010 a 4.1% hacia abril con tendencia a la baja. Una medida más específica de la dinámica económica con mayor efecto sobre el empleo y la recaudación tributaria  es el  PBI no primario, que mide la actividad económica del Perú urbano, se viene frenando en los primeros 6 meses del presente año, pasando del 10.7% anual en el último trimestre del 2010 hasta un 6.8% anual en el segundo trimestre del 2011. En una proyección pasiva el BCRP estima  que el ritmo de crecimiento del PBI no primario seguirá desacelerándose hasta un 5% anual en el segundo semestre del 2011.

Estas tasas de crecimiento son calculadas comparando la producción de un trimestre cualquiera con la producción del mismo trimestre del año anterior y, en general, permiten apreciar adecuadamente si la producción se expande o se contrae cuando no hay quiebre de la tendencia. Pero si existiera esto último para detectarlo es mejor comparar la producción de un trimestre cualquiera con la producción del trimestre inmediatamente anterior, una vez que se ha corregido el índice de producción por estacionalidad. Este indicador es el PBI no primario desestacionalizado.

Mirando este último indicador el pbi no primario desestacionalizado que venia creciendo en 9.1% en el último trimestre del año pasado al primer trimestre del 2011 lo hizo en 5.3% con una tendencia a la baja en el 2do trimestre, ¿Pero es verdad que esto responde sólo al deterioro de expectativas?   Dado que para algunos la contracción de la inversión pública iniciada en marzo  con el DU 012 derogado después  en junio, no explica lo que hoy ocurre; entonces como diría una conocida conductora de talk shows:¿Será cierto eso o no será cierto?

Los que señalan que la desaceleración responde sólo a deterioro de expectativas y no a la retracción de la inversión pública argumentan que esta última sólo equivale al 6% del PBI mientras que la privada equivale al 21%. Frente a esto pregunto ¿la retracción de la primera no genera externalidades negativas sobre la segunda? Para entender mejor, si el gobierno decide postergar el inicio o el mantenimiento de una via carrozable en el interior del país, ¿Eso no afectaria la decisión de un inversor privado de echar a andar un proyecto de habilitación de tierras para sembrar un producto agrícola de exportación por ejemplo? La inversión pública y la privada no pueden ser vistas como estancos separados.  


Por otro lado, insisto que el frenazo de la inversión pública en marzo pudo haberse evitado si en febrero el gobierno no hubiese tomado la absurda decisión de reducir en un punto el IGV, lo que implicó en términos anualizados una inyección de S/. 1,700 millones por el lado de la demanda, demanda que a continuación con el DU 012 buscó reducir abruptamente dadas las presiones sobre la inflación. La situación es descrita en el reporte diario de una institución no precisamente conformada por amigos míos, pero sí del ratificado Presidente del BCRP y del actual Ministro de Economia, cuando mencionan justificando el DU 012: ” Que era necesario frenar el ritmo de expansión de la inversión pública no está en duda y se sustenta justamente la de la política fiscal anticíclica que siempre reclama, con razón, el Sr, Burneo. En el 2010, la demanda interna en el Perú venía creciendo a tasas mayores a las sostenibles (13% en promedio), lo cual genera presiones inflacionarias. En este contexto, el crecimiento de más de 26% de la inversión pública, generando un déficit fiscal, era contrario a las buenas políticas fiscales y debía ser fuertemente reducido.” ¿La reducción del IGV no agravaba este cuadro? ¿O esta medida también fue perfecta sobretodo para todos aquellos que le echan la culpa de la desaceleración a una administración económica que aún no está en funciones?


Ciertamente esta desaceleración representa un desafio para las autoridades económicas entrantes, desafío que estoy seguro será enfrentado con la diligencia que ello amerita, siendo un componente fundamental frente a este reto recuperar la confianza menoscabada pero también evitar errores de política macroeconómica.

El Desarrollo de la Nueva Recesión

martes, 19 de julio de 2011



En el último informe de producción del INE podemos  encontrar este extraordinario gráfico y así verificar cuan extendida y profunda es la recesión en el sector construcción. 


En la figura, la línea negra muestra el producto mensual del sector  y la azul la trayectoria  corregida por estación. Dos conclusiones podemos extraer . En primer lugar, el descenso de la producción  que experimenta el sector parece ser mas intenso que el que experimentó en la  última crisis. En segundo lugar, la nueva recesión empezó en el IV trimestre del año pasado, es decir, en un momento donde nadie esperaba el triunfo de Gana Perú . Este punto es importante porque nos permite verificar que el descenso del sector no fue provocado por las expectativas de los inversionistas sino por la política fiscal ejecutada por la administración del presidente García.

Aunque en un inicio la recesión tuvo un carácter local  , en  el primer semestre del presente año se transmitió a la manufactura  gracias a dos canales: (1) reducción  de la  compras del sector de productos manufacturados; (2) reducción en el empleo , el ingreso y el consumo, de los trabajadores empleados en la construcción. 


En el Gráfico No. 7, podemos apreciar también incluido en el informe de producción del INE podemos apreciar la tendencia adversa de la manufactura.  ¿Podrá el nuevo gobierno de Gana Perú contener la nueva recesión y evitar su propagación hacia otros sectores económicos? Es claro que su éxito puede depender de dos factores: (1) el desarrollo de la coyuntura internacional ; (2) la política fiscal y monetaria que ejecuté la nueva administración.  

Ajustes al Plan Bicentenario




Germán Alarco Tosoni
Investigador CENTRUM Católica

El gobierno, a finales del mes de junio, emitió un decreto supremo que aprobó el Plan Bicentenario. Este documento fue elaborado por el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN) y para su redacción se convocó a las diferentes esferas del gobierno, algunos investigadores del sector académico y, al parecer, a los actores de los diferentes sectores productivos. La preocupación por el mediano plazo es importante. Sin embargo, su aprobación se hizo fuera de tiempo. Con esta se condicionaría al futuro gobierno, sin que las diferentes fuerzas políticas, y menos la ganadora, hayan participado en su elaboración. Tampoco implica obligación alguna para las autoridades que están de salida.

Los seis ejes estratégicos del Plan se ven bien. Nadie podría estar en contra de un Estado basado en la plena vigencia de los derechos humanos y el respeto a la dignidad de las personas. Todos debemos procurar por una economía competitiva basada en la generación masiva de empleos con alta productividad. Es plausible insistir que se ofrezca igualdad de oportunidades y acceso irrestricto a los servicios. También buscar un crecimiento económico basado en el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales. Es imperativo el mayor desarrollo de la infraestructura distribuida regionalmente y por último lograr una gestión pública eficiente que facilite la gobernabilidad.

Los problemas surgen cuando estas buenas intenciones deben convertirse en realidad. También hay errores en el diagnóstico cuando se elude evaluar las tendencias de corto y largo plazo de la economía internacional. Se omite a los emprendedores. No se dice palabra alguna de la gestión macroeconómica, asumiendo que todo estuviera muy bien. No ven peligros en el bajo nivel del tipo de cambio real, ni en los elevados márgenes de intermediación financiera. Todo se resuelve con credibilidad y predictibilidad. La desigualdad y exclusión ocupan un lugar menor. Todo el marco legal e  institucional es para ellos ideal.

El Plan es al mismo tiempo una lista extensa de acciones estratégicas, pero que no miran alto ni lejos. La generación nucleoeléctrica, el trasvase de aguas de la vertiente del Atlántico al Pacífico, los grandes ejes carreteros al estilo del primer mundo, entre otros, son temas que se ignoran. Hay aportaciones en el mayor rol de la ciencia y tecnología, o en el desarrollo de encadenamientos productivos. El Plan debe ser revisado y reformulado; pero ante todo se debe fortalecer al CEPLAN, haciéndolo participar en el Consejo de Ministros. Las decisiones diarias deben ser tamizadas por una visión de mediano y largo plazo (En: La Primera, 15/7/2011, p.11).

Humala versus García

jueves, 14 de julio de 2011




Waldo Mendoza Bellido
Jefe del Departamento de Economía de la PUCP

En términos de crecimiento, inflación y reducción de pobreza, los 5 años de García han sido muy buenos. Para alcanzar esos logros le bastó agarrar el impulso económico dejado por Toledo y calcar su política económica. Humala no puede darse el lujo de no hacer nada. Ha sido elegido para hacer lo que hizo García y, además, bajar el nivel actual de desigualdad.

Al gobierno de García se le recordará por la reducción de la pobreza y la explosión de obras públicas. La inversión pública de 2010 es la más alta de la historia, el doble del anterior pico alcanzado en 1982, y como porcentaje del PBI, es el doble del de hace 5 años.

Estos logros se deben al ritmo de crecimiento de los últimos años y a los altos precios de nuestros minerales. Cuando la economía crece, crece el empleo y el gasto social respaldado en una mayor recaudación, y baja así la pobreza. Cuando la economía crece, y los precios de los minerales son tan altos, la recaudación sube como espuma, y se pueden hacer todas las obras que el Presidente inaugura ahora diariamente.

Esta dinámica puede continuar sin mucho esfuerzo en los próximos años. Bastaría con generar “confianza” en el sector privado, garantizando que nada va a cambiar, que todo va a seguir igual. Este método puede ser eficaz incluso si se ratifica en su cargo al actual Ministro de Economía, quien ha mostrado serias limitaciones en el ejercicio de su cargo.

Pero Humala no puede darse el lujo de no hacer nada. Para responder a sus electores, él tiene que preservar el ritmo de crecimiento de los últimos años y, además, reducir la desigualdad.

El camino es más o menos claro. Hay que elevar en un par de puntos porcentuales la presión tributaria e inyectar parte de esos recursos (el resto puede ir a un fondo de estabilización) allí donde se necesite.

Existen sobradas razones para que el principal aporte de los dos puntos de presión tributaria venga de la minería. Existen sobradas razones también para hacer una reforma de la política social que actualmente está en manos de los que no tienen ni poder ni calificación. Hay que darle a la política social poder y calificación.

Si esta política funciona, se habrá sepultado la filosofía de la confianza que conduce a la mediocridad en política económica.

La vida exagerada del Dr. García

miércoles, 13 de julio de 2011




Farid Matuk



Una de las características de la presente gestión presidencial, es lo que apropiadamente la Embajada de EEUU denominó “ego colosal”. En materia económica significó tener un crecimiento económico por encima de las capacidad productiva del Perú, la cual al presente está en crecimiento del PBI en torno al 6%.

De la misma manera, que una persona puede dejar de dormir con ayuda de estimulantes, una economía puede crecer artificialmente por un tiempo, y tal como ocurre con las personas los estimulantes no pueden suprimir el sueño, ni tampoco nuestra economía crecer indefinidamente al 10% como lo hacen países con una política autoritaria y una economía planificada, tal es el caso de China.

Como se puede ver en el gráfico, que cubre desde 1995 al presente, cuando el crecimiento económico sobrepasa el 6%, lo que se tiene despues es una contracción económica de magnitud considerable. Al día de hoy, tenemos una desaceleración palpable del crecimiento económico, la cual fue desmentida por el MEF primero y luego por el Canciller, pero el día de ayer reconocida por el Presidente de la República.

Para el Presidente, la desaceleración presente se explica por la coyuntura política y la incertidumbre que la acompaña, cuando en realidad tenemos que la economía peruana tiene ciclos económicos de una duración de 15 meses, al alza y a la baja. Siendo la magnitud de los mismos responsabilidad del MEF y del BCR a través de la política fiscal y de la política monetaria.

Viendo el gráfico se tiene que la contracción de menor impacto fue aquella entre Marzo 2006 y Agosto 2007 donde la desaceleración del PBI fue de sólo un punto, de 7.4% a 6.3%. Esta leve desaceleración fue consecuencia de la prudente política del MEF y del BCR -de ese entonces- quienes se encargaban que el crecimiento no se desvíe del 6%, a diferencia del presente donde las autoridades fiscales y monetarias se han coludido con la megalomanía presidencial del 10% de crecimiento.

En esta gestión presidencial por dos veces consecutivas se ha querido llegar al 10% de China, la primera en Septiembre 2008 donde a consecuencia de los inexorables ciclos económicos, el PBI se derrumbó a su mínimo en Diciembre 2009. Y luego se tiene un ciclo de crecimiento que llegó a su fin en Febrero 2011, pero que en vez de frenarse en un 6% siguió incrementandose con el único propósito de tener un crecimiento fabuloso -y artificial- para el año 2010.

El gobierno que empieza este 28 de Julio, recibirá una economía que contraerá hasta Mayo 2012 a consecuencia del ciclo contractivo que se vive. Sera responsabilidad de las nuevas autoridades fiscales y monetarias elaborar las políticas contracíclicas apropiadas a fin de minimizar esta contracción

Actualidad Económica del Perú

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