Tiempo de Cambios

jueves, 18 de agosto de 2011


Pedro Francke

Iniciamos un nuevo gobierno justo en un momento en el que el escenario internacional registra también fuertes cambios. El primero es económico, a partir de los problemas de la deuda en Estados Unidos y Europa, con fuertes repercusiones sobre los llamados “mercados emergentes”. El segundo es social, con fuertes protestas en Inglaterra y Chile.

En estas circunstancias, surgen 2 preguntas para el Perú: ¿el sentido de la “Gran Transformación” del nuevo gobierno es concordante con los cambios políticos internacionales o nos estaríamos yendo en una dirección opuesta al cambio mundial? ¿las nuevas condiciones de la economía mundial favorecen o impiden la aplicación de las políticas propuestas para el Perú?

LA IMPORTANCIA DE LO EXTERNO

Recordemos que vivimos en tiempos de globalización. Hoy la predominancia de unas ideas sobre otras en el mundo tiene mucha influencia en cada país; de ahí esta búsqueda de muchos analistas por entender al gobierno de Ollanta Humala como “chavista”, “lulista” u otro.

En el aspecto económico, bástenos recordar que 6 de 7 crisis económicas en el Perú fueron causadas por problemas en el sector externo. Hace apenas 2 años, al inicio de esta crisis internacional, una mala política económica detuvo por un año nuestro crecimiento económico.

El enfoque nacionalista buscar reducir estas dependencias, pero eso no sucede de la noche a la mañana. Reevaluar las condiciones internacionales es fundamental para entender mejor las opciones de política que están a nuestro alcance y las barreras para su aplicación.

POLITICA INTERNACIONALES: NECESIDADES Y ACTORES

A nivel internacional, la situación actual de la crisis indica claramente la necesidad de un mayor peso del estado y de las políticas sociales. Las respuestas de política económica han sido insuficientes y la necesidad de nuevos paquetes de estímulo y de respaldo financiero a los países con dificultades, es obvia. Las protestas en Inglaterra, por su parte, vuelven a mostrar la importancia de las políticas de inclusión y cohesión social.

A pesar de ello, en los diversos países de Estados Unidos y Europa, existen importantes corrientes políticas e ideológicas que insisten en que el problema es que hay estados que gastan demasiado y han generado una deuda demasiado pesada.  Por eso, la principal dificultad que los analistas ven para que la economía se recupere en Estados Unidos y Europa es principalmente política, dado el entrampamiento que en ambos lugares existe para tomar las medidas necesarias (en Estados Unidos por la polarización generada desde la ultra-derecha republicana del Tea Party; en Europa por las relaciones entre los países y con el gran financiador que es Alemania).

Los países en desarrollo, por su parte, son las economías a quienes mejor les ha ido en el contexto 2009 en adelante, en buena parte por la aplicación de políticas anticíclicas.

ECONOMIA: CRISIS Y RESPUESTAS

Como en la anterior oportunidad (2008-2009), los problemas financieros en Estados Unidos y Europa traen consigo la paradoja de que los inversionistas, al sentir un mayor riesgo mundial, se van a lo que consideran seguro, fluyendo del sur al norte. Es en los países en desarrollo en los que, en las últimas semanas, las caídas de la bolsa han sido mayores; mientras que paradojalmente los bonos del tesoro norteamericano suben de precio.

Al mismo tiempo, las expectativas de una menor demanda mundial han llevado a que los precios de muchas de nuestras materias primas han caído un poquito. El cobre, por ejemplo, ha caído de 4,40 la libra a cerca de 4, precio que aún está por encima de lo que hemos tenido antes. Nada cerca al derrumbe de precios del 2009.

Esta evolución, sin embargo, aún está sujeta a altos niveles de incertidumbre, tanto a nivel internacional como nacional. Siendo todavía incierta la magnitud del choque que pueda sufrir la economía peruana, la dirección es segura: se trata de un choque negativo y por lo tanto habrá que estar listos para reaccionar en consecuencia con una política económica expansiva. Subestimar la crisis del 2008-2009 nos resultó costoso.

Al mismo tiempo, hay que tener claro que los precios de los minerales todavía están sumamente altos, por lo que se mantienen las posibilidades de obtener recursos para el fisco mediante el impuesto a las sobreganancias mineras.

BUSCANDO RESPUESTAS

En el terreno ideológico, es notoria la crisis de liderazgo en la política económica mundial.  Pero ojo que la discusión de Estados Unidos y Europa con quienes señalan un sobreendeudamiento como causa de la crisis, no se aplica al Perú: mientras que para los países del norte se habla de una deuda pública que supera su PBI anual, en el Perú no llega ni a la tercera parte de éste.

En la medida que enfrentemos un choque externo recesivo,  éste deberá ser respondido con un paquete de estímulo fiscal. Así, la necesidad de un mayor gasto social que sustente las políticas de inclusión social propuestas, coincide tanto con una política económica que debe ser expansiva como con la posibilidad, que se mantiene vigente, de aplicar un impuesto a las sobreganancias.
En resumen, el contexto internacional ha cambiado pero no impidiendo el giro hacia la inclusión social que el Perú reclama. A seguir adelante.

Programas sociales y corresponsabilidad

lunes, 15 de agosto de 2011


Por Pedro Francke
Profesor , PUCP.
Para que los programas sociales sean eficaces y logren resultados, el establecer la corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad es fundamental. A final de cuentas, el que las familias salgan de la pobreza, los niños estén sanos y bien nutridos y no haya más discriminación, no depende solamente del Estado: también depende de lo que  hagamos los ciudadanos, las familias y las comunidades.

Por ello, el primer punto que deben considerar los programas sociales es no generar desincentivos a que las personas y las comunidades realicen su mejor aporte a los cambios y logros sociales que queremos. Un dicho popular establece que “el muerto se hace más pesado cuando tiene quien lo cargue”. Por eso, el simplemente hacer regalos y entregar subsidios sin establecer reglas y mecanismos para promover que los beneficiarios pongan su mejor esfuerzo, es una mala política. A veces, “sin querer queriendo” en el pasado los programas sociales han generado desincentivos que promueven comportamientos negativos, como cuando se entregaban canastas alimentarias a las familias con niños desnutridos, por lo que algunas familias mantenían a sus hijos en condición de desnutrición para seguir recibiendo la ayuda estatal.
Un enfoque microeconómico simple indica que si el Estado regala bienes o servicios, uno de los efectos que causa es reemplazar el esfuerzo de las familias por obtenerlos. Por eso, es importante que los programas sociales incluyan también reglas o condiciones que eviten este efecto, estableciendo que la ayuda social del Estado exige también una corresponsabilidad, con compromisos muy específicos y monitoreados, de quienes los reciben.
Pero no solo hay que considerar los incentivos individuales sino también los colectivos. En un país como el Perú donde el Estado tiene serias deficiencias, la acción comunitaria es muy importante. Si la intervención estatal deja de lado los grupos sociales y solo ve a los individuos, o peor aún  si además introduce fracturas en la organización social, estamos promoviendo una anomia social que recarga responsabilidades en el Estado y disminuye las posibilidades de una acción colectiva de promoción social desde la sociedad. En cambio, programas como Foncodes aprovechan los grupos comunitarios, otros como el vaso de leche y los comedores populares promueven la organización social y hay nuevas políticas y programas que buscan favorecer la asociatividad entre pequeños productores agropecuarios.
Además, frente a los serios problemas de exclusión y de corrupción que tiene el Estado, una de las fuerzas que debe movilizarse para lograr cambios sustanciales en este terreno es precisamente la sociedad civil. Desde luego que la voluntad política, la promoción de comportamientos éticos y los sistemas de control juegan un rol. Pero la denuncia y exigencia desde abajo, sobre todo hoy que tenemos un Estado descentralizado, son fundamentales. La sociedad tiene que ser activa para lograr la transformación del Estado.
El trabajo conjunto entre Estado, comunidades y familias es una orientación básica para tener buenos resultados sociales. 

El Difícil equilibrio de Ollanta

viernes, 29 de julio de 2011



Por: Pedro Francke Profesor PUCP.
Tras el nombramiento de su gabinete, nuestro nuevo presidente Ollanta Humala debe anunciar las líneas maestras de su gobierno en el discurso inaugural del 28 de julio. Enfrentará, en esta ocasión, un problema central que radica en la conexión entre la política económica y la inclusión social.
Correctamente, el presidente Humala ha insistido, una y otra vez, en que la inclusión social es el reto central que enfrentará su gobierno. Es alrededor de esta idea central que logró mantenerse vigente entre el 2006 y el 2011 y que pudo agrupar fuerzas sociales, morales e intelectuales. Esta línea la mantuvo firme durante la etapa electoral contra todos los embates y en medio de todos los cambios y concesiones que tuvo que hacer, y es esta idea la que ha concitado el entusiasmo de millones de peruanos.
La inclusión social, además de ser una bandera políticamente exitosa, es una necesidad nacional. Tirios y troyanos lo reconocieron en sus discursos electorales. Nuestro país no puede abrirse a un camino de progreso, si no resuelve las gigantescas brechas y diferencias que hay entre peruanos.
La cuestión es que esa inclusión requiere de políticas inclusivas que requieren un Estado mucho más activo. Requiere que la salud, la educación y la protección social dupliquen su presupuesto, y con eso apenas se acerquen al bajo promedio latinoamericano de gasto social. Requiere que los trabajadores dejen de ser el lado más débil por el cual la pita siempre se rompe, y se pase a defender el salario, los derechos laborales y la salud y seguridad de los trabajadores. Requiere que el agro deje de ser el sector que es el patito feo y que las comunidades campesinas y nativas sean vistas como un lastre que no tiene potencialidades. Requiere que una política de pensiones tenga como prioridad el bienestar de los jubilados antes que las ganancias de las AFP. Requiere que los pueblos sean consultados y el medio ambiente protegido, antes de dar paso a la minería y el petróleo.
En todos estos aspectos, la inclusión social requiere de cambios en la política económica. No se puede tener más gasto social si no se recaudan más impuestos, y por eso la necesidad de establecer un impuesto a las sobreganancias mineras, que es además de estricta justicia.
El balance es difícil, desde luego, porque no pueden establecerse impuestos que quiebren a las empresas. Tampoco se puede subir el salario mínimo hasta un punto que se genere problemas a las pymes y medianas empresas. Requerimos redistribución y políticas sociales reforzadas, pero desde luego sin atentar contra el crecimiento económico.
Hasta ahora, todos los gobiernos han fallado en lograr este equilibrio; todos ellos, por darle poca importancia a la inclusión social. Fujimori, Toledo y García han privilegiado las ganancias de las grandes empresas, las transnacionales y monopolios, al punto de sacrificar las políticas sociales y de inclusión social.
Cambiar eso fue la gran promesa de Ollanta Humala. Ahora le toca cumplirla, con la ayuda de todos los peruanos. 

La Política Social

miércoles, 15 de junio de 2011

Pedro  Francke
La política social en nuestro país ha estado históricamente relegada. Ha estado presupuestalmente disminuida, vista como instrumento clientelista y desatendida por parte de los gobernantes. El resultado está a la vista: altos niveles de exclusión y desigualdad, serios atrasos en educación y salud, una mayoría de pobres carentes de protección social mínima y amplias zonas del país donde la población carece de agua, saneamiento, electricidad y caminos.
El gobierno que hemos elegido el pasado 5 de junio tiene la oportunidad de cambiar esto. Es el sentido principal del cambio ofrecido durante la campaña por Ollanta y Gana Perú. Incluso las otras candidaturas hicieron ofrecimientos en política social que fueron centrales en sus campañas electorales, ya que combatir la exclusión, la desigualdad y el subdesarrollo social es un clamor nacional.
El reto que le espera el nuevo gobierno es muy grande, porque el atraso de lo social es muy grande. Algunas orientaciones para afrontar este reto son:
-          Combinar políticas universales en salud y educación con programas especiales orientados a las zonas de la sierra y selva rurales, donde se necesitan intervenciones más integrales.
-          Poner en marcha programas asistenciales destinados a aliviar la pobreza extrema y proteger a los grupos vulnerables que no pueden esperar más, al mismo tiempo que se generalizan y refuerzan programas productivos y de capacitación orientados a que las propias familias y comunidades puedan generar sus propios ingresos.
-          Iniciar un sistema de protección y seguridad social, de vocación universal pero que debe comenzar en forma focalizada. Es decir, empezar por grupos específicos y por los más pobres, e irse ampliando de manera sostenida y rápida.
-          Reforzar los sistemas actuales de prestación de servicios de educación y salud, pero combinándolos con nuevas formas de atención para llegar a las zonas más alejadas, como pueden ser  ofertas itinerantes, redes de agentes comunitarios, uso de telecomunicaciones y transportes organizados.
-          Brindar atención en forma integral, combinando la educación con la salud, la seguridad alimentaria con el cuidado ambiental, la nutrición infantil con la estimulación temprana, la promoción y prevención con el cuidado y la recuperación.
-          Reforzar los servicios que se prestan de manera individual, pero articulándolos con estrategias comunitarias.
-          Mejorar los servicios básicos de educación y salud y ampliar su cobertura, y al mismo tiempo tener políticas especialmente orientadas para que personas con discapacidad, indígenas, mujeres y personas con diversa orientación sexual tengan su acceso facilitado.
Este reto demanda articular la política, la economía y la gerencia social. Se necesita tener un respaldo político de alto nivel,  y a su vez una buena política social será fundamental para asegurar la gobernabilidad en un periodo de cambios. Se necesita un salto en el gasto social. Finalmente, se necesita también una buena gerencia, con sistemas adecuados para relacionarse con las familias y comunidades, y un  manejo eficaz del aparato estatal.
Tremendo reto. ¡Suerte al nuevo gobierno! 

Las Bombas de tiempo que deja García

sábado, 11 de junio de 2011

Pedro Francke

1. El congreso aprobo en mayo la ley que dispone el pago del Decreto de Urgencia 037-94, a favor de los servidores públicos activos y cesantes de educación y salud. Basicamente lo que aprobo es que no tienen que pasar por el poder judicial para recibir su bonificacion (ojo que no es una vez el año, esta bonificacion dice que el ingreso total permanente no debe ser menor a 300 soles). Es una historia larga.

En el 94 se saco un DS (020) que decia paguele a tal gente X soles. A los pocos dias se saco otro DS (037) que decia "a los que no se les dio el bono del 020" denles el bono de 300 soles. En el segundo caso el bono era mayor entonces los del primer grupo de quejaron. En el 2004 el tribunal constitucional dijo que el Estado debia pagarles a todos el monto del segundo DS. En el 2007 el poder ejecutivo saco un DU que decia que para cobrar eso debian tener sentencia judicial. Asi paro el pago. Pero el tema ya estaba zanjado. La Ley que aprobo el congreso hace unos dias dice que los trabajadores no tienen que pasar por sentencia judicial para cobrar. Entocnes el estado el debe a todos ellos todo lo pasado y lo futuro. Se dijo que el ejecutivo la observaria pero no fue asi. Igual iba a estallar en algun momento... Ley 29702
El MEF calcula que le costara 3,000 millones de soles.

2. Ley 29693 (del 2/06) Ley de Hologación del Canon y Sobre canon Petrolero; que incrementa el canon
para Piura, Loreto, Tumbes y Ucayali. SE CALCULAN 600 MILLONES

3. FONAVI (el pago lo hara recien en el prox gbno), SON VARIOS MILLONES

4. R Agraria. El mas complicado. Reconocimiento de los famosos bonos...

5. DU 012 (el que paro consultorias y demas en marzo. queda sin efecto en agosto con lo cual podria llegar una avalancha de demandas de todas las entidades que no han podido gastar en estos meses). ESTO SE DEROGO EN EL CONGRESO ESTOS DÍAS, PERO EL DAÑO ESTA HECHO... LA MAQUINA ESTA PARADA

6. Fondo de combustibles. en teoria se lo han gastado...

7. CTS esto no debe ser mucho dinero. Varias de las entidades 728 (las que no tienen RDR) estan acumulando el pago de CTS con lo que le tocara al estado pagarlo cuando corresponda. Las que tienen plata si lo tienen.

Promover la Inversión: ¿con más lactancia?

miércoles, 8 de junio de 2011

Promedio (1 voto)
Por Pedro Francke
Profesor del Departamento de Economía de la PUCP
“Promover la inversión: ¿con más lactancia?”, se titula un artículo publicado hace pocos días por Patricia Teullet, quien fuera viceministra durante el gobierno de Alberto Fujimori. En él, critica ella que no se les da la necesaria bienvenida a los capitales foráneos con “cambios (...) en impuestos y menos con  más horas de lactancia”.
Se refiere evidentemente a la propuesta que en el debate hiciera Ollanta Humala de restablecer el derecho de las madres trabajadoras a tener una hora diaria destinada a la lactancia materna en los primeros meses de nacido su hijo. El candidato de Gana Perú no relacionó esta propuesta con las inversiones sino con los derechos laborales y el bienestar de las madres, pero es interesante discutir qué efecto tendría sobre las inversiones. A contrapelo de lo afirmado por la señora Teullet, y aunque parezca poco evidente, la lactancia materna sí tiene un efecto positivo sobre el crecimiento económico y la inversión.
Los efectos de la lactancia materna
Gran cantidad de estudios científicos en salud pública han demostrado que la lactancia materna mejora la nutrición y la salud de los niños al proveerlos de un alimento de alta calidad y promover su sistema inmunológico, el apego a la madre y la estimulación multisensorial. Estos efectos no solo son de corto plazo, ya que la salud en los primeros meses de vida es fundamental para el desarrollo fisiológico y mental del niño, lo que repercutirá en sus capacidades de aprendizaje y en su salud posterior.
De esta manera, la lactancia materna influye positivamente en que, a mediano y largo plazo, tengamos una población mejor educada, más capacitada y más sana; en suma, mayor capital humano.
La promoción de la lactancia materna es por ello recomendada universalmente como política de salud por la Organización Mundial de la Salud, Unicef y el Banco Mundial.
Educación, tecnología e inversiones
Está claro, entonces, que promover la lactancia materna es una buena política para mejorar la salud y la educación de nuestros niños y mejorar nuestro capital humano. Pero ¿generaría eso más crecimiento económico y atraería más inversiones?
La respuesta es sí. El capital físico y el capital humano son complementarios; o para decirlo de otra manera, las inversiones requieren mano de obra calificada. Por ejemplo, si quisiéramos que se establezca una industria automotriz en el Perú, necesitamos tener técnicos e ingenieros especializados para ello. La inversión no va a venir si no contamos con el capital humano requerido.
Cuando se trata de sectores en los que la tecnología no es muy avanzada y/o no se necesita mucho personal calificado, el capital humano no es mayor problema. Pero si queremos inversiones que traigan avances tecnológicos para así sostener nuestro crecimiento a futuro, necesitamos mejorar el nivel educativo de los trabajadores peruanos. Para ello, además de mejorar la calidad de la educación, los niños deben tener sus capacidades de aprendizaje bien desarrolladas, y la lactancia materna es una de las mejores inversiones para lograrlo.
Costos, impuestos y gasto social
Conversaba hace poco con Stephanie, una joven madre que trabaja conmigo, cuyo hijo tiene meses de nacido y que ahora se enfrenta a la difícil situación de tener un horario diario que cumplir. Pero niños de meses de edad no pueden pasarse 9 o 10 horas sin lactar, de tal manera que un trabajo de jornada completa hace mucho más difícil mantener la lactancia materna. Por ello, una forma de promover la lactancia materna es dando algunas facilidades a las madres durante su jornada diaria.
El costo no es demasiado: una hora al día de lactancia materna durante tres meses, para alguien que ha trabajado 5 años, implica un costo adicional de 0.6% de esa mujer. Pero suponiendo que ese sea el caso de un 25% de los trabajadores de una empresa, el costo laboral se estará incrementando en un 0,15%, y su costo total en un 0,05% o menos. La rebaja del IGV en un punto ya les ahorró a las empresas mucho más que eso.
Hay, sin embargo, un tema más general. ¿Todo aumento de costos para las empresas, como el mencionado o por impuestos, es malo porque desincentiva la inversión? Si se ve solo un lado del asunto, sí, es verdad, todo costo adicional es un desincentivo.
Pero hay que ver el otro lado. Por ejemplo, en el caso de los impuestos, está el presupuesto público: sin ingresos no hay seguridad en las calles, no hay carreteras, no hay salud ni educación. ¿Sería eso mejor para las inversiones? Claramente no.
La lactancia materna implica un aumento de costos para las empresas: sí. Pero el beneficio que otorga a la sociedad y –mediante la mejor educación de la población– a los propios inversionistas es mayor.
Una mirada más amplia
Quienes miran la economía considerando solamente el resultado del balance económico-financiero de las empresas y sus ganancias económicas en el corto plazo están equivocados.
Decir que el capital humano es fundamental para el crecimiento económico no es nada nuevo. Por el contrario, está bien establecido en la ciencia económica desde hace varias décadas. Es tiempo de que esa idea sea tomada en serio en nuestro país.

Concertar el Cambio

martes, 7 de junio de 2011


Por Pedro Francke
En las elecciones de ayer, logramos derrotar a la mafia fujimorista que quería regresar al gobierno y elegir una candidatura que ha propuesto un gobierno de cambio y de concertación democrática: dos grandes logros por los cuales estamos muy pero muy contentos. Hay que decirlo con emoción: Saltamos en una pata de alegría, ¡yeeehhhh!, ¡hip hip raa!! ¡Kausachum Peru!
   
Ahora toca al gobierno electo concertar el cambio, y a quienes promovemos la transformación social desde este modesto medio de comunicación, seguir promoviendo el debate de ideas y permanecer vigilantes de promesas electorales y derechos ciudadanos.

Lo que deja la campaña

Gana Perú ha sido enfático, en toda la segunda vuelta y en las declaraciones de voceros y del propio Ollanta, en la propuesta de un gobierno de concertación nacional por el cambio. Nos parece un enfoque correcto, y para lograrlo el principal obstáculo es una derecha política, grupos de poder monopólicos y un sector social de clase A, que tienen un comportamiento intolerante, antidemocrático y chantajista.

Hemos visto esa actitud antidemocrática en la campaña, donde no han dejado de violar reglas electorales hasta el mismo día de las elecciones, haciendo propaganda mediante llamadas telefónicas mentirosas y con el propio esposo de la candidata Keiko Fujimori, el norteamericano Mark Villanella, violando la ley al mostrar su voto ante cámaras, delito electoral que esperamos sea sancionado, porque en el Perú todos somos iguales ante la ley y nadie está por encima de ella.

Hemos visto esa postura chantajista anoche, donde los perdedores pretendían imponer su agenda y sus propuestas, desde PPK hasta Jaime de Althaus, Aldo M. y Rafael Rey, insistiendo en que rápidamente se deje de lado toda pretensión de cambio en la política económica bajo la amenaza de una fuga de capitales.

La presión desde los economistas neoliberales, vinculados a los grandes capitales, es abierta. PPK pasó de hacer campaña por Keiko a pedir abiertamente un ministro de economía de su gusto, e igual hicieron Meche Araoz y Patricia Teullet. Los capitales especulativos hacen caer la Bolsa de valores más de 10% este lunes 6 de junio, e inmediatamente después Luis Felipe Arizmendi, un financista que el 2006 dirigió el plan de gobierno de Lourdes Flores, da declaraciones chantajistas y antidemocráticas, indicando que la responsabilidad de mayores caídas es de Humala si nombra a un ministro de economía que proponga estrategias alternativas.

Medios de comunicación que se parcializaron abiertamente en la campaña llegando al extremo de engañar sistemáticamente a la población, ahora se irrogan el derecho de presionar a los ganadores para que apliquen las políticas que proponían los perdedores y que a sus intereses económicos les resultan favorables.
 
Es ese sector y esa actitud, repetimos, intolerante, antidemocrática y chantajista, la que frena la inclusión social y la democratización que el país necesita, y a quienes no dejaremos de señalar y de llamar a la reflexión democrática y al cambio.

El cambio: sin prisa pero sin pausa

En este contexto, no hay que olvidar que ganamos la segunda vuelta, pero que la primera vuelta arrojó resultados que demandan la concertación para el cambio. Eso ha significado que varias de las propuestas originales de Gana Perú, que en su momento llamaron "La Gran Transformación", hayan sido dejadas de lado o reducidas en su alcance. Si creemos en un cambio en democracia, en el respeto al orden constitucional, eso era necesario.

Hay que ser claros, sin embargo, en que a pesar de las dificultades en concertar con una derecha antidemocrática y con grupos de poder económicos acostumbrados a ser el poder fáctico, el cambio debe venir. Debemos ser pacientes y tolerantes respecto de la magnitud y profundidad de los cambios, que no podrán ser en lo inmediato todo lo que quisiéramos. Pero debemos ser claros en exigir que no podemos tampoco permitir que el chantaje nos detenga, que el cambio debe venir YA, que la corrupción no debe seguir más y que la inclusión social debe dar un salto adelante. Eso es lo que el pueblo ha elegido, y en democracia eso es lo que debe suceder, sin prisa pero sin pausa.

Más allá de la redistribución económica

La agenda del cambio es amplia. La campaña electoral se ha centrado en las medidas de redistribución e inclusión social que esperamos empiecen pronto – pensión 65, Cuna Más, impuesto a las sobreganancias mineras, gas para los peruanos -. Eso está muy bien. Pero desde Bajo la Lupa queremos insistir en que la agenda del cambio es más amplia.

En el tema económico, no solo se trata de redistribuir, sino también de cambiar el modelo primario-exportador, esta primacía de las industrias extractivas en nuestra estructura económica. Es necesario promoviendo actividades que generan más empleo, valor agregado y cambio tecnológico, con un mejor equilibrio entre el mercado externo y el mercado interno, fortaleciendo este último y la infraestructura necesaria para integrar al país. La minería y el petróleo deben ser regulados en defensa del verdadero interés público, ordenando el territorio, impidiendo la contaminación y el deterioro ambiental, asegurando y respetando la consulta previa a los pueblos.

En el terreno social, siendo la redistribución y la lucha contra la pobreza importantes, quienes han estado social y culturalmente dominados y subordinados durante siglos, quieren antes que nada reconocimiento. Ser escuchados. Que haya respeto por su idioma y su cultura. Que su voluntad sea considerada cuando se van a aprobar leyes que los afectan o se va a explotar los recursos naturales de su territorio.
 
Tampoco podemos seguir olvidando el tema ambiental. El cambio climático afectará seriamente a nuestro país, y debemos prepararnos para ello. La contaminación ambiental causa miles de muertes al año y pérdidas del orden del 5% del PBI. Nuestras aguas y nuestros suelos se están agotando. No podemos seguir así.

Finalmente, tal vez lo más importante, hay una agenda ética y moral, que pasa por el respeto y defensa irrestricta de los derechos humanos y por el combate sin cuartel contra la corrupción y el delito.

Felices y activos

Felices por el resultado electoral, desde Bajo la Lupa seguiremos trabajando, defendiendo y vigilando la promesa de concertar el cambio, y promoviendo el debate de ideas sobre la agenda pública que el Perú requiere enfrentar en los próximos años. Esperamos que ustedes nos sigan acompañando y colaborando con nosotros, como lo han hecho todos estos años y en particular durante esta intensa y difícil, pero también gratificante, campaña electoral.
  

Análisis y propuestas para el país
Grupo Bajo La Lupa

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¿Cómo debemos crecer?

jueves, 26 de mayo de 2011

Pedro Francke

Mantener el crecimiento y la ampliación de oportunidades económicas es una de las prioridades para el próximo quinquenio.  La discusión que en esta campaña electoral se ha dado sobre este tema, sin embargo, ha estado muy marcada por prejuicios ideológicos e ideas simplistas levantadas mediáticamente. Replanteemos tres temas críticos al respecto.

MERCADO, INCENTIVOS Y ESTADO


Un prejuicio en el que se insiste es que cualquier mayor intervención del estado para regular y promover la economía, llevaría a que se detenga el crecimiento económico. Con este argumento, cualquier visión que proponga un nuevo rol del estado en la economía, es anatemizada.

Sin embargo, la idea de que mientras más regulada sea la economía menos se crece, no tiene respaldo científico. Los análisis estadísticos que se han hecho internacionalmente no demuestran que a menos estado, más crecimiento. Países donde el estado puede representar 40% o 50% del PBI, como Francia o Suecia, han tenido altos niveles  de crecimiento económico. En América Latina, durante los últimos años países como Brasil han tenido un fuerte crecimiento, mientras Uruguay o Costa Rica han logrado a lo largo de la historia alto progreso económico junto con fuerte presencia estatal.

Esto se debe a que el Estado puede promover a los actores privados a invertir más y mejor.  En la innovación y cambio tecnológico, por ejemplo, que es un tema fundamental para tener un crecimiento sostenible, es necesario que el estado apoye con fondos y articulando empresas, universidades e investigadores. La promoción de cadenas de valor hacia productos de mayor valor agregado y la búsqueda de nuevos mercados en el exterior, son también acciones necesarias para crecer económicamente. En estas áreas, el Estado peruano tiene que ser más activo y fuerte, ya que priorizar la extracción de recursos naturales es una receta que no permite un crecimiento sostenible, y que solo nos permitirá crecer algunos años.


Las empresas públicas, que en el Perú han sido tan mal manejadas, han sido fundamentales en otros países en sectores como el petrolero. Brasil ha logrado grandes éxitos económicos recientes con Petrobrás, y también otros países como México, Chile o Colombia mantienen empresas petroleras públicas muy dinámicas. La energía es un insumo estratégico, y como tal la tratan todos los países, y en esta área no estamos aprovechando todo lo que podríamos recursos con los que hemos sido bendecidos, como nuestro gas y petróleo.

ESTABILIDAD MACROECONOMICA

Un tema ausente en el debate de estos meses ha sido la estabilidad macroeconómica, que casi se da por sentada, a pesar de que estamos sobrepasando la meta de inflación del BCR y de la mega-crisis internacional vivida hace apenas un par de años. Parecemos haber olvidado que entre 1998 y el 2001, a fines del gobierno de Fujimori, la economía peruana entró en recesión porque hubo un manejo macroeconómico desacertado ante una crisis externa. Luego de que se lograra una recuperación entre el 2002 y el 2008, nuevamente el 2009 una respuesta tardía a la crisis externa hizo que el crecimiento se detuviera.

Nuestro país es vulnerable a crisis externas, porque somos un país pequeño, abierto y con libre circulación de capitales. Hemos acumulado una gran cantidad de Reservas Internacionales, pero tan importante como tenerlas es saber manejarlas bien.

Un mejor esquema de manejo macroeconómico desde el BCR se estableció en el 2003, cuando bajo la dirección de Oscar Dancourt el BCR introdujo el esquema de metas explícitas de inflación y manejo monetario mediante tasas de interés de referencia, que se ha mantenido hasta ahora. Pero en los últimos años el MEF no ha aplicado siempre una política fiscal contracíclica. Afirmar una política macro anticíclica y mejorar la regulación prudencial de los bancos, siguen siendo cruciales para mantener el crecimiento.

IMPUESTOS Y CAPITAL HUMANO

Algunos ponen énfasis en que más impuestos pueden desincentivar la inversión, aunque es claro que con tasas de retorno estratosféricas como las que hoy tiene la minería, el atractivo a la inversión es más que suficiente. Pero se olvida que sin impuestos no hay salud ni educación de calidad, y que sin esos componentes básicos de capital humano, el progreso económico se detiene.

Si queremos avanzar con tecnologías más avanzadas, con mayor diversidad de productos, con negocios más complejos hacia mercados más exigentes, el talento de los peruanos tiene que ser potenciado con conocimientos y habilidades propias del siglo XXI.

No solo es cuestión de mejorar la calidad de la educación. El 20% de niños desnutridos crónicos y el 37% con anemia, va al colegio con grandes dificultades fisiológicas para un buen aprendizaje. Los 30 mil enfermos de tuberculosis tienen también disminuidas sus capacidades de trabajar. La salud pública tiene que ser priorizada.

Mantener el crecimiento económico parece ser una prioridad para los peruanos. Eso no es igual a mantener el modelo económico actual; por el contrario, algunos cambios son indispensables para que ese crecimiento pueda mantenerse y continuar, evitando riesgos y dándole mejores fundamentos. 

Carranza y la pensión 65

lunes, 9 de mayo de 2011

Pensiones: una respuesta al ex ministro Carranza

Pedro Francke

En entrevista publicada ayer, el ex - ministro de economía Luis Carranza insiste en que una pensión asistencial a los mayores de 65 años sería inconveniente, pues “se tendría que destinar recursos fiscales para financiarla y esto llevaría al colapso del de las cuentas fiscales”.

Un programa como ese existe desde hace algunos años en Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Argentina, y ninguno de esos países ha tenido una crisis fiscal por esa razón.

Para un seminario organizado por la OIT, calculé que otorgarles 200 soles mensuales para todos los pobres mayores de 65 años que carecen de pensión costaría 700  millones de soles anuales, menos del 0.2% del PBI. No es demasiado, es poco. Por ejemplo, el Plan de Gobierno de PPK dice que el "efecto de la formalización en la recaudación tributaria [sería] 5% adicional del PBI por año promedio, empezando con 1% adicional en 2012 y llegando al 7% - adicional- en el 2021." Sólo con el 1% del primer año prometido por PPK, ya habría bastante espacio fiscal como para destinar bastante más del 0,2% a los ancianos desamparados.

Dice Carranza, además, que una pensión asistencial, no contributiva, “desincentiva el ahorro previsional” pues quienes tienen 45 o 55 años “no ahorrarán si les dan pensión gratis”. Frente a ello, lo primero que cabe decir es que una pensión de 200 o 300 soles mensuales, no satisface a nadie. ¿Dejaría Luis Carranza de ahorrar porque le ofrecen una pensión de 300 soles mensuales? Francamente, esa suma ni siquiera alcanza para sobrevivir, sobretodo en un país como el nuestro donde los ancianos deben además correr con buena parte de sus gastos de salud.

Lo segundo que hay que decir, es que en el Perú el ahorro previsional no funciona en base a incentivos que promueven una conducta voluntaria; funciona en base a la obligación establecida por el estado. El 99% de aportes a las AFPs provienen de trabajadores que estamos (me incluyo) obligados por ley a destinar una parte de nuestro sueldo al ahorro previsional. Prácticamente nadie que no tenga un contrato de trabajo formal ahorra voluntariamente en las AFPs. De tal manera que el sistema actual no funciona en base a incentivos, sino al mandato legal.

Finalmente, Carranza dice que hay que “mejorar selectivamente a los grupos más vulnerables”, pero que priorizaría a los pensionistas de la 19990.  Si de vulnerabilidad se trata, sin embargo, quienes no reciben ninguna pensión ni tienen seguro de salud, son claramente los más vulnerables. La focalización exige empezar por los más pobres.

Hasta el Banco Mundial, insospechable de populismo, se ha manifestado a favor de establecer un pilar de pensiones asistenciales en el Perú. El actual gobierno lo ha iniciado, muy tímidamente. Las circunstancias de un debate político electoral, no debe hacernos perder de vista que el crecimiento económico tiene que ir acompañado de medidas para lograr mayor bienestar social, que sin un apoyo económico los mayores de 65 años pierden no sólo calidad de vida sino también autonomía y libertad, y que ellos son tan ciudadanos como quienes todavía podemos trabajar para ganar nuestro sustento.

Debate Sobre las Pensiones: Mirando al Mundo

lunes, 2 de mayo de 2011

Pedro Francke

El tema de las pensiones ha estado caliente en los medios de comunicación las semanas pasadas.Se ha dicho que la propuesta de dar una pensión básica a todos los ancianos no se puede financiar pues quebraría la caja fiscal. Pero un programa como ese existe desde hace algunos años en Brasil, Bolivia, Chile, Uruguay y Argentina.

Una pensión de 200 soles mensuales para todos los pobres mayores de 65 años costaría 700  millones de soles anuales, poco menos del 0.2% del PBI. El estado peruano gasta bastante poco en protección social, apenas 0.7% del PBI, mientras el promedio latinoamericano está entre el 1% y el 1.5%  del PBI.  Añadir 0,2 % aún nos dejaría debajo del promedio regional.

¿Es posible invertir más en los ancianos en el Perú guardando el equilibrio fiscal? El Plan de Gobierno de PPK dice que el "efecto de la formalización en la recaudación tributaria [sería] 5% adicional del PBI por año promedio, empezando con 1% adicional en 2012 y llegando al 7% - adicional- en el 2021." Es decir, hasta PPK considera que se puede aumentar la recaudación tributaria mucho más que lo que una pensión asistencial requiere.

Un segundo debate que se ha desarrollado estos días es si el sistema de AFPs es el único único compatible con una economía de mercado. Veamos nuevamente la experiencia internacional. En la mayor parte de países del mundo, no existen AFPs ni un sistema de contribución obligatoria a cuentas individuales para jubilación. En Estados Unidos, en todos los países europeos (Francia, España, Alemania, Inglaterra, etc) y en Japón, es decir todos los países desarrollados, el sistema de pensiones principal es un sistema público, no privado. En Brasil, no existen AFPs, y no las ha promovido ni Lula ni su antecesor, Fernando Henrique Cardoso, de centro-derecha. Más de media docena de países latinoamericanos son ajenos al sistema de AFPs.

El Banco Mundial ha sugerido, internacionalmente y para el Perú específicamente, lo que llaman un sistema multi-pilar, lo que implica una reforma sustancial del sistema actual. La OIT ha planteado una propuesta también multi-pilar, aunque con más énfasis en la solidaridad y lo público.

La primera gran razón por la cual hay que reformar el sistema de pensiones peruano, es que hay 1 millón 200 mil ancianos en nuestro país que no tienen una pensión.

Establecer una ayuda económica para que nuestros ancianos pobres tengan como subsistir y mantengan un mínimo de dignidad y libertad, es algo que todos los países han establecido a medida que se desarrollan. Ya es tiempo que el Perú establezca algo así, al mismo tiempo que sin temores iniciamos un debate sobre como reformar nuestro sistema de pensiones para lograr mejoras en eficiencia, redistribución y seguridad.

Fujimori Social: Compensación y Clientelismo

lunes, 25 de abril de 2011

Pedro Franke



La propuesta de Keiko Fujimori en cuanto a políticas sociales fue claramente presentada durante el debate de LA PRIMERA vuelta: propuso regresar a las fórmulas de los 90s resucitando Foncodes, Promamachcs e Infes.

La sra. Fujimori también ha criticado reiteradamente las políticas deAlejandro Toledo, insistiendo en que el “chorreo” no funcionó y que había que tener políticas públicas más activas para enfrentar la pobreza.

Fujimori tiene razón con esta crítica. Pero durante el gobierno de AlbertoFujimori, las políticas sociales fueron menos importantes que durante el gobierno de Toledo o de García. El gasto público social en los 90s fue menor que el que realizaron los gobiernos democráticos desde el 2001. 

Fujimori tampoco hizo nada mejor que el chorreo. La pobreza, según las estimaciones del INEI de entonces, fue 54 por ciento en 1991 y seguía encima del 50% al final de su gobierno. La política de Fujimori era la de la “compensación social”, lo que está en el nombre del Foncodes, “Fondo de Compensación y Desarrollo Social”. La idea de la compensación era por todo el daño que a los pobres les hacían las reformas neoliberales. Fujimori ni siquiera trataba de reducir la pobreza, como el “chorreo”, solo de que no aumentara.

Es verdad que muchos peruanos, en zonas rurales y asentamientos humanos, recuerdan esas políticas y por eso respaldan a Fujimori. Pero eso no se debe a que fuera una política social muy fuerte y exitosa, sino a su uso clientelista. Cada obra de Foncodes, por contrato, debía tener un gran letrero con el nombre de Don Alberto, en el color naranja que hasta ahora caracteriza al Fujimorismo, y una placa de inauguración en bronce con el nombre de Fujimori. Foncodes, Pronamachcs y otros organismos fueron aparatos de propaganda, sus camionetas y fondos públicos se usaban para las campañas electorales, mientras los comedores populares estuvieron obligados a ir a mítines y poner los afiches de Fujimori porque si no les quitaban la ayuda del gobierno.

¿Queremos hoy un gobierno que pase por encima de gobiernos regionales y municipalidades, y que desde Lima se ponga a decidir asuntos locales? ¿Queremos un regreso al clientelismo y uso político de los fondos públicos?

Las propuestas de Keiko Fujimori también están desfasadas. En Educación, por ejemplo, la prioridad ya no es la construcción de colegios y aulas. El reto actual es mejorar la calidad de la Educación, para lo cual lo más importante es capacitar a los maestros y reformar la gestión de las escuelas. En salud, tenemos que pasar a enfrentar las nuevas amenazas a la salud pública, como el alcoholismo y el Cáncer. En programas sociales, hace falta atender a los ancianos y promover la producción campesina. Los problemas han cambiado, y por eso las alternativas también deben ser otras.

Algunos defensores del statu quo tienen la ilusión de que el control social que logróFujimori en los 90s, con pocos fondos y autoritarismo clientelista, puede repetirse. Están equivocados. Somos otro Perú y necesitamos algo distinto

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