El voto de los descontentos

miércoles, 6 de abril de 2011

El voto de los descontentos
 Oscar Dancourt[1]

Refiriéndose a la intención de voto por Humala, García ha dicho que solo un votante de cada cuatro está descontento con el modelo económico.  O sea, los votantes de Toledo o Fujimori o Castañeda serian partidarios convencidos de este crecimiento económico que va acompañado de una casi nula redistribución de ingresos desde arriba hacia abajo a través del presupuesto público.

Si García tuviera razón, dos de cada tres no desaprobarían su gestión, a pesar de que la economía peruana ha crecido en la última década más que el promedio latinoamericano y con una menor inflación.  Si García tuviera razón, la campaña electoral actual y el reciente debate entre los 5 candidatos principales no habría girado sobre algunas claves de esa redistribución de ingresos desde arriba hacia abajo que es una función básica de un estado moderno. Mejor salud y mejor educación para las clases populares, más y mejores programas sociales, pensión de jubilación para la mayoría que no la tiene, etc. Cosas que cuestan dinero: 3% del PBI anual, según algunos cálculos. Ciertamente, sin un aumento de la recaudación tributaria y mayores impuestos a las empresas mineras no se podrá financiar este gasto público extra. Eso fue lo que prometió García para ganar las elecciones en el 2006 y fue justamente lo que no hizo: redistribuir. El impuesto a las sobre ganancias se convirtió en el óbolo minero y de allí saltamos al perro del hortelano.Si García tuviera razón, el tema de la generación de suficientes empleos modernos con buenos salarios no habría sido importante en esta campaña electoral. No por casualidad, los arquitectos de la publicidad electoral de los principales candidatos se han dirigido a la masa de votantes con una idea central similar: queremos un crecimiento económico más inclusivo, más justo, etc.

La campaña electoral hasta ahora ha sido una lucha por el voto de los excluidos del modelo económico. Humala ha tenido la estrategia más efectiva y más radical para captar esos votos pero no es el único que se ha planteado hacerlo. A Toledo le fue muy bien en la primera parte de su campaña que estuvo centrada en esa redistribución de ingresos. El plan de gobierno de Castañeda dice “primero los que menos tienen”. Keiko Fujimori habla de un crecimiento para todos. Y hasta PPK propone subir el salario mínimo legal, aunque el y sus economistas crean que este remedio es peor que la enfermedad.

Como ha dicho Jorge Bruce en su columna, “es porque sucesivos gobiernos han sido incapaces de atender las demandas y necesidades de los más desprotegidos, en pleno boom de crecimiento macroeconómico, que nos encontramos en esta encrucijada (electoral). (…) las elecciones son el medio más eficiente para reparar en todo aquello que debió hacerse (…) y no se hizo. Si suprimimos esta notificación quinquenal, lo único que habremos logrado será negar la existencia de millones de peruanos que viven en condiciones inhumanas y carecen de oportunidades para competir en igualdad de condiciones”. 

Cada cinco años, la democracia iguala a los desiguales. Si el país es todavía un mar de pobreza con islas de riqueza y crecimiento económico, eso se reflejara en las elecciones. Parece pues que García esta equivocado y que los excluidos son todavía la mayoría, dos o tres de cada cuatro electores. En 15 años quizás sean uno de cada cuatro o cinco electores, si hacemos que eso ocurra.  
 


[1] PUCP, Departamento de Economia. 

La plata no llega sola.

miércoles, 15 de diciembre de 2010


 Oscar Dancourt1 

El ministro Benavides quiso meterle mano a las reservas de 44 mil millones de dólares del banco central justo al finalizar el segundo gobierno de Alan García, como se desprende claramente de un cable de Bloomberg del 6 de diciembre pasado. Recién ocho días después, el ministro negó en Lima lo que había anunciado en Nueva York.


Según Bloomberg, Benavides declaro que su plan consistía en crear un fondo fiscal al estilo chileno para invertir en infraestructura y educación, aprovechando las reservas de divisas record que tiene el banco central de reserva (BCRP). Benavides también anuncio que este fondo fiscal podría estar listo en el primer trimestre del 2011.   


Las reservas internacionales netas (RIN) del BCRP tienen tres componentes. Los dólares del fisco, unos 5 mil millones, que este puede retirar a voluntad. Los dólares que corresponden a los encajes obligatorios de los depósitos en moneda extranjera y de las líneas de crédito externas de la banca comercial, unos 7000 millones. El tercer componente, los dólares propios del banco central o posición de cambio, unos 32 mil millones, seria la presa apetecida.


Parece claro que el BCRP no tenía ni la menor idea del plan del ministro Benavides. Es dudoso, sin embargo, que Alan García haya tardado 8 días en enterarse de las declaraciones de su ministro.


Los titulares del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) deberían saber que el BCRP no compra dólares en el mercado cambiario para sentarse encima de ellos. El BCRP los compra para venderlos e impedir así esas crisis económicas terribles que jalonan nuestra historia macroeconómica de los últimos 50 años. Benavides debiera recordar, por ejemplo, que la hiperinflación que azoto el país durante el primer gobierno de García se inicio cuando el banco central perdió todas sus reservas de divisas en 1987, después de la estatización de la banca, quedando incapacitado para ponerle un techo al alza del dólar.


Solo si cuenta con una reserva suficiente de dólares, puede el BCRP bloquear esas alzas catastróficas del tipo de cambio, que son causadas en nuestro país por salidas masivas de los capitales al extranjero o por caídas profundas de los precios externos de las materias primas que exportamos.


Estas reservas de dólares del BCRP (la posición de cambio) son el muro fronterizo que separa el orden del caos macroeconómico en el Perú. Si el banco central no hubiera podido vender 8 mil millones de dólares entre mayo de 2008 y febrero de 2009, cuando el dólar subió desde 2.75 soles hasta 3.25 soles, el segundo gobierno de García podría estar acabando con un rebrote inflacionario liderado por un precio del dólar en alza.


Para poder ejecutar estas ventas imprevistas de dólares, la tecnocracia del BCRP mantiene esos dineros en el extranjero en formas liquidas y seguras. Y fiscalizables. Estas reservas no pueden estar invertidas en ladrillos, escuelas o carreteras.   


Si el ministro Benavides quiere tener su fondo fiscal o fondo soberano, la receta es única: hay que generar superávit fiscales año tras año, como Bachelet en Chile, y guardarlos en el chanchito. O sea, hay que cobrar impuestos en vez de repartir óbolos mineros. Después, habrá que contratar a alguien para administrar el fondo porque el MEF no tiene la tecnocracia experta en estos menesteres del BCRP. Medio por ciento de 44 mil millones de dólares es harta plata así que no faltaran postores. 

¿Guerras comerciales o cambiarias?

miércoles, 6 de octubre de 2010


  Oscar Dancourt
Tras la aprobación de una ley que permite al gobierno de Obama gravar con tarifas o impuestos extras a los bienes importados desde China, que está acusada de abaratar artificialmente su moneda, el secretario del Tesoro, Tim Geithner, declaró que “no vamos a tener una guerra comercial ni vamos a tener guerras cambiarias”.
El hecho es que el gobierno de Obama ha presionado sin éxito al gobierno chino para que revalúe su moneda. Entre los que quieren una posición más dura, se encuentran Paul Krugman y la alianza de congresistas demócratas y republicanos que aprobó esta ley en la cámara baja.
Según Fred Bergsten, si la moneda china se revalúa y sube un 25% de precio en términos del dólar, eso crearía medio millón de empleos adicionales en USA en unos dos años, a través de un aumento de las exportaciones y una mayor producción de la industria norteamericana que compite con las importaciones chinas. 
Si la moneda china se revalúa y vale más dólares, los precios de los autos chinos no cambian en moneda china pero suben en dólares. Y los precios de los autos gringos no cambian en dólares pero bajan en moneda china. Así, los autos chinos se encarecen en ambos mercados y la demanda se desvía desde los autos chinos hacia los autos gringos. Esta revaluación de la moneda china (o devaluación del dólar) causa una mayor producción y empleo en USA y una menor producción y empleo en China. 
La crisis del 2008-09 generó un desempleo masivo en muchas de las economías ricas del planeta. Si los gobiernos usan las políticas monetarias y fiscales expansivas (rebajas del costo del crédito y aumentos del gasto público) para poner en marcha sus economías y crear más empleos, benefician de carambola a otros países con los cuales comercian. La reactivación económica de un país trae consigo un aumento de sus importaciones, que son las exportaciones de otros países. Esto crea empleos en sus socios comerciales. 
Se genera así un escenario de cooperación entre las potencias de la economía mundial, que pueden coordinar sus políticas monetarias y fiscales expansivas para escapar de una gran recesión global, como ocurrió en 2008-09.
Es difícil, sin embargo, aplicar ahora en dosis mayores estas políticas monetarias y fiscales que combaten el desempleo masivo. En Europa, Estados Unidos y Japón, los bancos centrales han rebajado las tasas de interés de corto plazo casi hasta cero y se han quedado sin municiones. Y ninguno de estos gobiernos desea una nueva ronda de expansión fiscal financiada con más deuda pública; de hecho, los gobiernos europeos están recortando el gasto público.    
Hoy día, los países ricos solo pueden combatir el desempleo masivo recurriendo a las políticas cambiarias y comerciales; una práctica antigua en China y otros países asiáticos. Una invasión de importaciones en medio del desempleo masivo conduce naturalmente a devaluar la moneda, a mayores aranceles a las importaciones, o a más subsidios a las exportaciones.
Se configura así un escenario de conflicto entre las potencias de la economía mundial, pues los empleos que gana un país los pierde necesariamente otro. Entre otros indicios de este transito desde un escenario de cooperación a otro de conflicto, uno importante es la compra el mes pasado por el banco central de Japón de unos 20 mil millones de dólares en un día. De continuar, este transito puede convertir a la economía mundial en una caja de sorpresas. 

La crisis europea

viernes, 11 de junio de 2010


Oscar Dancourt[1]





A raíz de la crisis de la deuda griega, se ha precipitado en Europa un ajuste fiscal y una devaluación de la moneda, que perjudicaran al resto de la economía mundial.

La eurozona importa porque tiene el mismo tamaño que la economía norteamericana. Juntas representan la mitad de la producción anual del planeta. Y sus bancos centrales, el BCE y el Fed, emiten los dos dineros de uso global, el euro y el dólar.


El ajuste fiscal


La crisis griega ha generado que los gobiernos europeos más endeudados (Portugal, España, Italia) apliquen una política fiscal contractiva; incluso Francia y Alemania reducirán gastos y subirán impuestos para reducir el déficit fiscal. El nuevo gobierno ingles se ha sumado a esta ola de austeridad fiscal que recorre el viejo continente. Los recortes de salarios a los empleados públicos están a la orden del día.


Los keynesianos, como Krugman en el New York Times o Martin Wolf en el Financial Times, han criticado este viraje hacia un ajuste fiscal porque puede liquidar la precaria reactivación que exhibe hoy la economía europea. Según el macroeconomista francés Jean-Paul Fitoussi, “la euro zona esta adoptando la política equivocada en el momento equivocado”.


El impacto recesivo de este ajuste fiscal podría ser nulo, como ocurrió en USA a inicios de los 90, si el BCE pudiese rebajar apreciablemente su tasa de interés. Pero al BCE no le quedan municiones pues redujo su tasa de interés hasta casi cero para luchar contra la recesión de 2008-09.


La devaluación del euro.



La crisis de la deuda griega ha generado también una masiva salida de capitales desde Europa hacia Estados Unidos, que ha devaluado el euro. A principios de año, un euro valía 1.50 dólares y ahora solo vale 1.20 dólares; ha perdido un 20% de su valor en 5 meses.


La devaluación del euro abarata los bienes y servicios europeos respecto a los producidos en el área del dólar. Para los turistas con dólares, Paris se hace más barato. Las manufacturas chinas o norteamericanas se encarecen en Europa; sus precios no cambian en dólares pero suben en euros. Y las manufacturas alemanas se abaratan en el área del dólar; sus precios no cambian en euros pero bajan en dólares. La demanda mundial se desvía desde los bienes producidos por el resto del mundo hacia los bienes europeos.


Esta devaluación del euro provocará una mayor producción y empleo en Europa y una menor producción y empleo en el resto del mundo. Las industrias de exportación más grandes del planeta están en China, Alemania, Estados Unidos y Japón.


La economía mundial


Si el impacto expansivo de la devaluación del euro contrarresta el impulso recesivo del ajuste fiscal, la precaria reactivación europea actual sobrevivirá. Esa sería una suerte para Europa que tiene un desempleo del 10% de la fuerza laboral. Pero quedara amenazada la reactivación del resto del mundo porque exportará menos a Europa y porque sufrirá una mayor competencia de las importaciones procedentes de Europa. Si la euro zona recae en una recesión, las cosas pueden ir peor.






[1] Departamento de Economía PUCP

Receta escéptica para comparar modelos.

lunes, 25 de enero de 2010



  Oscar Dancourt[1]

Abre su periódico y se encuentra usted con una frase crípticasi cambiamos de modelo en estas elecciones, nos fregamos. O esta otra: las cifras demuestran que el modelo de Pinochet es mejor que el de Velasco

Si fueran distintos modelos de automóviles, para averiguar cual es el mejor respecto a velocidad, frenos manejo en curvas, habría que escoger un mismo piloto y un mismo circuito para probar los autosSi se define que el mejor auto es el que mas rápido da una vuelta al circuito, seria fácil saber cual es. Pero si cada auto se prueba en un circuito diferente y con un piloto distinto, la cosa se complicaSi el auto A dio la vuelta en el menor tiempo¿eso refleja que el circuito es menos trabado, que el piloto es un campeón de formula 1 o que el auto A es el mejor? El A podría ser el peor auto.      

Lo mismo ocurre con las discusiones sobre cual es el mejor modelo para impulsar el crecimiento económico del país. Para comparar el desempeño histórico de estos modelos hay que tomar en cuenta que el circuito (o contexto externo) y el piloto (política macroeconómica) son usualmente distintos. Si pudiéramos rebobinar la historia y hacer que el piloto y el circuito fueran iguales para todos los modelos, el veredicto sobre cual es el mejor seria fácil de alcanzar. Pero no hay laboratorios en economía.

Los tres factores

El desempeño macroeconómico (cuanto crece el empleo y la producción, cual es la inflación y cual es el nivel de pobreza) de economías poco industrializadas como las del Perú (o Ecuador, Bolivia, Venezuela, Chile, Colombia) depende de 3 factores independientes entre si: 1) el contexto externo (precios mundiales de materias primas altos o bajos, entrada o salida de capitales extranjeros, leconomía mundial crece o no), 2) la política macroeconómica a cargo del banco central (precio del dólar y tasa de interés) y del fisco (gasto publico e impuestos) y, por ultimo, 3) el modelo de crecimiento, que se refiere a un conjunto de rasgos estructurales de la economía (cuanto estado y cuanto mercado, cuanta industria manufacturera y cuanto exportación primaria, cuanta protección arancelaria y cuanto libre comercio, cuanto sindicalismo y cuanta represión laboral, cuanta dolarización y cuanta desregulación financiera, libre movilidad de capitales o no, cuan extensa y eficaz la red de protección a los pobres y cuanta redistribución vía impuestos desde arriba hacia abajo, etc).

El error más común es atribuir el desempeño macroeconómico al modelo, olvidando el papel que juegan los otros dos factores. Es claro, sin embargo, que para comparar dos modelos distintos hay que descontar el efecto positivo o negativo que el contexto externo y la política macroeconómica tienen sobre el crecimiento del empleo y la producción, la inflación y la pobreza. Si esto no se hace, podemos elegir como el mejor al modelo que, en realidad, es el peor.

Veamos unos ejemplos que destacan el papel del circuito y del piloto. En 1982-83, las economías peruana y chilena sufrieron enormes recesiones (caídas de la producción y el empleo) acompañadas de fuertes alzas de la inflación y la pobreza. En Chile, regia intacto el modelo de Pinochet y, en el Perú, el modelo opuesto de Velasco había sido desmontado en parte; ninguno de los dos modelos pudo impedir estas catástrofes macroeconómicas generadas por un deterioro del contexto externo (caída de precios de los minerales y salida de capitales) y malas políticas macroeconómicas.

Comparemos las dos últimas recesiones peruanas: la de 1998-2000, que vino con su crisis bancaria bajo el brazo, y la de 2008-2009Ambas recesiones fueron causadas por crisis externas que provocaron la caída de las exportaciones y una salida masiva de capitales. El modelo vigente fue el mismo: una versión radical del modelo neoliberal o de Pinochet. Sin embargo, el desempeño de la economía peruana en 2008-09 fue mucho mejor que en 1998-2000¿Cual es la razónLas políticas macroeconómicas aplicadas fueron distintassubió el precio del dólar y subió la tasa de interés en 1998 versus se mantuvo constante el precio de dólar y bajó la tasa de interés en 2009, se recortó el gasto publico en 1998 (salvo durante la campaña por la reelección) versus se aumentó el gasto publico en 2009 (salvo al principio de la crisis con Valdivieso). Punto esencial que explica estas diferencias de política macroeconómica: el banco central de 2008 había acumulado suficientes reservas de divisas el de 1998 no.

Por ultimo, comparemos el desempeño macroeconómico del Perú y del Ecuador durante 2008-2009Digamos que el contexto externo empeoro igualmente para ambaeconomías y que los modelos son opuestos entre si. Si el Ecuador sufre una recesión mucho mas profunda y prolongada que el Perú, ¿eso implica que el modelo neoliberal es el mejor? No necesariamente. Capaz la política macro aquí ha sido mucho mejor que allá y la diferencia entre ambos modelos explica poco o nada. Es sabido que Ecuador no tiene política monetaria debido a la dolarización total del sistema financiero y que tampoco tiene un mercado de bonos que permita financiar internamente el déficit fiscal. Por tanto, no hay manera de amortiguar el efecto recesivo causado por la caída de las exportaciones y la salida de capitales con un aumento del gasto público y una rebaja de la tasa de interés y un incremento del crédito en moneda local.

En suma, para comer pescado y comparar modelos, hay que tener cuidado.

Sobre el Neoliberalismo de Waldo

miércoles, 20 de enero de 2010


Oscar Dancourt


Creo que el desempeño macroeconómico (cuanto crece el empleo y el PBI y cuanto es la inflacion y, probablemente, cual es el nivel de pobreza) de economías poco industrializadas como las del Perú (o Ecuador, Bolivia, Venezuela, Chile,etc.) depende de 3 factores independientes entre sí: 1) el contexto externo(precios mundiales de materias primas altos o bajos, entrada o salida de capitales extranjeros, recesion o auge en la economía mundial), 2) la política macroeconómica a cargo del banco central (precio del dólar y tasa de interés) y del MEF (gasto publico e impuestos) y, por ultimo, 3) "el modelo" de crecimiento que abarca un conjunto de rasgos mas permanentes de la estructura de la economía (cuánto estado y cuánto mercado, cuánta industria y cuánta exportación primaria, cuanta protección y cuanto libre comercio, cuanto sindicalismo y cuanta represión laboral, cuanta dolarización y cuanta desregulación financiera, libre movilidad de capitales o no, cuan extensa y eficaz la red de protección a los pobres y cuanta redistribución vía impuestos de arriba hacia abajo, etc).



Un error común que se comete, como Waldo en este articulo, es atribuir el mejor o peor desempeño macroeconomico exclusivamente al "modelo", olvidando los otros factores. Si quieres comparar dos modelos distintos tienes que controlar por los otros 2 factores. Ejemplo 1: el "modelo" peruano (neoliberalismo radical) durante la crisis de 1998-2000, al fin de Fujimori, es muy parecido al vigente durante la crisis de 2008-2009; el contexto externo (se cayeron los precios de los minerales y salieron los capitales) de 2008-2009 fue tan o mas desfavorable para el Peru que el de 1998-2000; sin embargo, el desempeño macro de 2008-09 fue muchísimo mejor que el de 1998-2000. ¿Cual es la razón? A pesar de retrasos y errores, la distinta política macroeconómica aplicada: subió el precio del dólar y la tasa deinterés en 1998 versus se mantuvo constante el precio de dólar y bajo la tasa de interés en 2009, se recortó el gasto público en 1998 (salvo durante la reelección) versus se aumentó el gasto público en 2009 (salvo al principio de la crisis durante Valdivieso). Punto esencial que explica estas diferencias de política macroeconómica: el banco central de 2008 tenía muchas reservas de divisas y el de 1998 no las tenía; si no hubiera tenido estas reservas, la crisis de 2009 hubiera sido mucho peor que la de 1998. Ejemplo 2: Para comparar el desempeño macro del Peru con el de Ecuador durante el periodo 2008-2009 también hay que tomar en cuenta los 3 factores. Supongamos que el contexto externo es igual para ambos y que los "modelos" son completamente opuestos entre si (cosas que habría que chequear). Si Peru enfrenta la crisis externa con un desempeño macro superior al de Ecuador, eso implica que el modelo peruano es mejor? No necesariamente. Capaz la política macro aquí ha sido mucho mejor que allá y la diferencia entre ambos modelos no explica nada.
 
Es sabido que Ecuador no tiene política monetaria ni banco central debido a la dolarización total del sistema financiero y, probablemente, eso impide también financiar internamente el déficit fiscal. Por tanto, no hay manera de compensar el efecto recesivo causado por la caída de las exportaciones y la salida de capitales con un aumento del gasto público y una rebaja de la tasa de interés y un incremento del crédito en moneda local. Lo único que le quedaba a Ecuador era subir los aranceles, cosa que hicieron. En suma, para comer pescado y comparar  "modelos", hay que tener mucho cuidado.


La burbuja de las materias primas

jueves, 26 de noviembre de 2009




  Oscar Dancourt[1]

La madre de todas las burbujas financieras globales se esta gestando al calor de las políticas monetarias expansivas que imperan en el centro de la economía mundial. Y como todas las burbujas, esta va reventar tarde o temprano. Ese es el mensaje de un articulo publicado a principios de noviembre en el Financial Times por Nouriel Roubini, el economista que pronostico la crisis financiera y la recesión del 2008 en USA.

Los precios mundiales de las materias primas y los precios de otros activos financieros (como las acciones que se transan en las bolsas de valores), han subido desde marzo pasado mucho y muy rápido, de acuerdo a Roubini. Por ejemplo, el precio del cobre se empino recientemente hasta los 3 dólares la libra después de haber caído a un mínimo de 1.20 dólares durante el pánico financiero de fines del 2008.

Los precios internacionales de las materias primas, como el petróleo o los metales industriales, responden tanto a una demanda real generada por el aparato productivo mundial, como a una demanda especulativa; por ejemplo, se compra barato para vender caro, porque se cree que los precios van a seguir subiendo. De acuerdo a Roubini, si bien la recesión global terminó en el tercer trimestre del 2009 al crecer la producción en USA, la euro zona y Japón, la recuperación de la economía mundial es anémica y, por tanto, no existe una demanda real que justifique que los precios de las materias primas hayan subido tanto.

La única razón que explicaría que los precios de las materias primas sigan subiendo es la existencia de una fuerte demanda especulativa. Es decir, los precios suben ahora porque el mercado cree que subirán en el futuro. Y mientras mas suben hoy, mayor es la confianza en que seguirán subiendo mañana. Esa es la definición de una burbuja.

Según Roubini, la demanda especulativa que alimenta esta burbuja de los precios de las materias primas esta financiada por la política de bajas tasas de interés que impera en el centro de la economía mundial. Esta política de tasas de interés cero es el arma usada por los bancos centrales para combatir el desempleo record, por encima del 10% de la fuerza laboral en USA y Europa, que ha generado la peor recesión global de los últimos 60 años.

La historia de las crisis financieras muestra que las burbujas revientan cuando algún evento quiebra la confianza del mercado en que los precios seguirán subiendo. De repente, todos quieren vender y los precios de las materias primas y otros activos financieros se desploman de manera fulminante, como ocurrió en el segundo semestre del 2008. Según Roubini, una modificación de la política monetaria norteamericana de mantener las tasas de interés cercanas a cero, “por un periodo prolongado” como dice el propio banco central, puede ser el evento que pinche la burbuja.    

Cuestión de vida o muerte

Las fluctuaciones de los precios internacionales de las materias primas que exportamos son cuestión de vida o muerte para la economía peruana. La razón es simple: nuestras ventas al extranjero representan un cuarto de la producción anual (PBI) del país; y las materias primas como el oro, el cobre, el zinc, o la harina de pescado constituyen el 75% de nuestras exportaciones totales.

A raíz de la crisis financiera y de la recesión global de 2008-09, los precios de los metales y otras materias primas se desplomaron, de tal modo que el valor en dólares de estas exportaciones peruanas se redujo un 26% durante enero-setiembre del 2009, respecto al mismo periodo del año anterior. Y también se achico el mercado externo para nuestras exportaciones no tradicionales, como polos de algodón o espárragos, que decrecieron un 22% en igual periodo.  

Una reducción de las exportaciones tiene un doble impacto sobre la economía peruana. De un lado, la recesión se transmite al resto de la economía porque se reducen los salarios ganados en las industrias de exportación que se gastan en el resto de la economía, o porque la industria de exportación requiere menos insumos producidos en el resto de la economía, o porque el gobierno cobra menos impuestos a la industria de exportación y tiene menos para gastar en el resto de la economía. Del otro lado, una reducción repentina de las exportaciones hace más escaso el dólar en el país y presiona su precio al alza.

En el segundo semestre del 2008, pudimos apreciar tanto el impacto recesivo de una caída de las exportaciones como la presión al alza del dólar que ella genera. Ciertamente, ambos efectos  fueron agravados por una violenta salida de capitales. Si el banco central no hubiera podido vender la enorme cantidad de dólares que efectivamente vendió en 3 o 4 meses para bloquear esta subida del dólar, la situación macroeconómica actual seria mucho peor.

¿Que hacer?

La experiencia indica que es fácil equivocarse cuando se intenta predecir el curso futuro de los precios internacionales de las materias primas. Eso le pasó al Ministro de Economía actual cuando dijo que los precios de las materias primas seguirían subiendo por muchos años más, justo antes de que estos se desplomaran en el segundo semestre del 2008.

Como no es posible contratar a un Nostradamus que conozca el futuro, la única solución sensata es suponer que el caso malo va a ocurrir (hay una burbuja y va a reventar) y actuar en consecuencia. Si se desploman los precios de las materias primas que exportamos en 2010 o 2011, seguramente el banco central tendría que vender una enorme cantidad de dólares para impedir que el dólar suba muy rápidamente. Así que lo mejor que puede hacer ahora el banco central es comprar dólares mientras los precios de las materias primas están altos, para poder vender dólares cuando estos precios bajen. Si no bajan, habrá reservas de divisas suficientes para encarar con holgura la coyuntura electoral.



[1] Profesor del Departamento de Economía de la PUCP.

El Peru y la crisis

lunes, 17 de agosto de 2009

¿Cuánto durara la recesión?
Oscar Dancourt

A estas alturas del partido, es claro que ningún país de la periferia esta blindado ante las crisis económicas que se producen en el centro del sistema internacional. Desde fines del 2008, la economía peruana esta sufriendo una recesión, es decir, una disminución de la producción y del empleo, que puede prolongarse fácilmente más allá del 2009.
La evidencia sobre la recesión es abrumadora: disminuyen la producción, el empleo, las exportaciones, las importaciones, los impuestos, etc. El origen de esta recesión es externo: se han caído las exportaciones y han salido capitales del país, como ocurrió también en 1998-2000, a raíz de la crisis mundial.

El gráfico adjunto permite apreciar que la recesión iniciada en el último trimestre del 2008 se caracteriza tanto por una caída de la producción (PBI) como del empleo urbano en las empresas de mas de 10 trabajadores. La producción ha disminuido ya por tres trimestres consecutivos, mientras que el empleo urbano se ha reducido durante los dos primeros trimestres del 2009. (Las series de la producción, PBI, y el empleo han sido desestacionalizadas. Este procedimiento, que hace comparables el producto o el empleo de cualquier trimestre con el del trimestre anterior, detecta sin retraso el transito de un auge a una recesión).
La recesión existe, pero la opinión pública todavía no se ha enterado del hecho. Este milagro mediático es el único del que se puede jactar el gobierno de García, que abrió las puertas a esta recesión con la tesis del blindaje, y con los errores de política macroeconómica cometidos al amparo de esta tesis, algunos garrafales como la reducción de la inversión publica a fines del 2008 y otros menos graves como el retraso innecesario de la rebaja de la tasa de interés.
Las perspectivas inmediatas
Lo peor que puede pasar es que esta recesión se extienda más allá del 2009. Este es el principal riesgo que corremos, juicio que el ministro Carranza no comparte, de acuerdo a sus últimas declaraciones en radio y TV. Para usar una imagen cara al ministro, el riesgo principal que corre Juana la panadera no es que los tramites burocráticos le impidan abrir en el futuro una segunda panadería, sino que la recesión y el desempleo actuales se traigan abajo la demanda de panes y pasteles y la obliguen a cerrar, aquí y ahora, la única panadería que tiene y a despedir a todos sus trabajadores.
Si hay dos escenarios posibles para la economía mundial en el futuro inmediato, uno bueno y uno malo, el ministro Carranza es optimista y apuesta al escenario bueno. El cree que la economía mundial se reactivara pronto y que eso nos sacara de la recesión vía un aumento de nuestras exportaciones y un ingreso de capitales extranjeros. ¿Cual es la conclusión? No vale la pena lanzar un segundo programa fiscal de estimulo económico. Para que seguir empujando el carro de la economía peruana con las políticas monetaria y fiscal, si el auto esta a punto de arrancar jalado por la reactivación mundial.
El problema es que el ministro se puede equivocar. Ya le ha pasado anteriormente; por ejemplo, cuando anuncio que los precios de las materias primas seguirían altos por muchos años más, poco antes de que estos se desplomaran en el segundo semestre del 2008. Según Krugman, el ultimo premio Nobel de economía, las buenas noticias recientes en USA son que ha disminuido la velocidad de caída de la producción y el empleo y, segundo, que la crisis bancaria y financiera ya ha sido controlada por las medidas gubernamentales.
Es decir, un escenario malo también es posible. Digamos que, en el peor de los casos, la economía mundial no se reactiva hasta la segunda mitad del 2010, que nuestras exportaciones permanecen estancadas hasta esa fecha, que no entran capitales extranjeros al país y, por último, que banqueros y empresarios siguen pesimistas hasta las próximas elecciones presidenciales.
¿Que podemos hacer?
Como no podemos contratar a Nostradamus, que tenia fama de conocer el futuro, la única solución es prepararse para lo peor y actuar en consecuencia. Por ejemplo, el MEF diseña un segundo plan de estimulo fiscal, para darle otro empujón, en el cuarto trimestre del 2009, al carro de la economía que se ha parado.
En este escenario malo, dos fuerzas básicas estarían operando sobre la producción y el empleo en direcciones contrarias: las políticas fiscal y monetaria que empujan hacia delante el auto de la economía y la caída de las exportaciones y la salida de capitales que lo frenan y lo detienen.
Digamos que nos preparamos para lo peor, pero se hace realidad el escenario bueno. El ministro tenia razón. La economía mundial se reactiva pronto y vigorosamente de tal modo que pone en marcha a la economía peruana. ¿Que hacemos con este segundo plan de estimulo económico? Lo cancelamos rápido. ¿Esto tendría costos? Si.
Digamos que nos preparamos para lo mejor, pero se hace realidad el escenario malo. El ministro se equivoco. La economía mundial no jala a la economía peruana hasta el 2011 y tampoco hay una segunda dosis de estimulo fiscal. La política monetaria empuja solitariamente el carro mientras seguimos esperando el impulso de la inversión pública, pero la caída de las exportaciones y la salida de capitales frenan el auto con mucha fuerza. La tasa de interés de política se puede reducir algo más, hasta cero, pero ya estamos cerca. El impacto reactivador del aumento de la inversión publica en curso puede resultar muy débil. Y los empresarios y banqueros pueden ponerse más pesimistas todavía. Si no hay un segundo plan de estimulo fiscal, la sociedad peruana puede acabar azotada por una dura recesión que se prolongue hasta fines del 2010. Eso si que tendría muchos costos.
Ultimo punto. ¿Como debería ser este segundo plan de estimulo? No habría que insistir con el aumento del gasto público. Mejor seria una rebaja del impuesto general a las ventas (IGV) combinada con un alza de aranceles, de tal modo que los precios de las importaciones tiendan a quedar constantes y los precios de los productos nacionales tiendan a bajar. No se requiere ninguna licitación y no hay lugar para el clientelismo. Se trata de estimular el gasto en bienes nacionales, para que aumenten la producción y el empleo locales. Podría ser un programa transitorio, como en la Inglaterra de Gordon Brown donde se ha decretado una reducción del IGV temporal, por un año y pico.



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