La Economía Nacional de Mercado

lunes, 11 de abril de 2011



Félix Jiménez
Economista Ph. D.
Profesor Principal de la PUCP

Nota: Este artículo apareció hace varios meses en Actualidad Económica. Lo volvemos a publicar por razones obvias. 
Es inverosímil que para algunos economistas la crítica al modelo neoliberal peruano sea considerada como un rechazo al mercado, y que los críticos de ese modelo sean calificados como enemigos del mercado. Esta incapacidad de razonar también se revela cuando escuchan hablar de nacionalizar la economía o nacionalizar las actividades estratégicas, es decir, de ponerlas al servicio del interés nacional. El propósito de este artículo es invitar al lector bien intencionado a participar en un debate que trascienda el razonamiento dicotómico Estado-Mercado y despliegue su curiosidad por estudiar los temas del desarrollo.

La modelo económico neoliberal es desnacionalizador 

El modelo neoliberal aplicado al Perú desarrolla un circuito económico desnacionalizador. Bastaría señalar que la caída de la tasa de crecimiento de 9.8% en 2008 a 0.9% en 2009, revela la desconexión de nuestra economía con sus mercados internos o su fuerte dependencia con lo que ocurre en el mercado internacional. Esto es historia conocida, pero no parece suficiente. ¿Por qué es desnacionalizador?

Primero, porque la versión neoliberal del modelo exportador aplicado aquí (que es distinta de la versión exportadora de los países del Asia), no considera el desarrollo de los mercados internos. Deja de lado los factores de demanda interna y hace énfasis en el minimalismo estatal, en consonancia con la teoría neoclásica del comercio internacional y del crecimiento económico. Para esta teoría el mercado autorregulado es eficiente, las distorsiones en el mercado son originadas por la intervención del Estado y los países comercian porque tienen distintas especializaciones beneficiándose del comercio si cada uno produce y vende lo que sabe hacer relativamente mejor.

Segundo, porque, a diferencia de lo que ocurrió en los países asiáticos, orienta el desarrollo fuera de los mercados internos, creando en su lugar enclaves que no tienen conexiones con la economía interna y no toma en cuenta los intereses de la comunidad nacional de la sierra y la selva del país.

Tercero, porque su focalización en las exportaciones, dada las condiciones de las que se parte, genera comportamientos ventajistas en la competencia internacional mediante la supresión de los derechos de los trabajadores, el mantenimiento de salarios reales estancados, la imposición de contratos de estabilidad tributaria que lesionan la soberanía nacional, y la desatención de los costos medioambientales de la explotación de recursos primarios (piense el lector en Cocachacra, Arequipa; en Majaz, Piura; en Bagua, Amazonas; o, solo en la Oroya, Cerro de Pasco). Piense también, el lector, en las exportaciones no tradicionales que basan su competitividad en mano de obra barata y de baja calificación.

Finalmente, porque privilegia las inversiones extranjeras en la actividad primaria exportadora que vende en los mercados externos, en lugar de promover el crecimiento de la demanda interna en consonancia con un aumento diversificado de la oferta productiva. El modelo exportador neoliberal no permite aprovechar internamente los frutos del progreso técnico o los aumentos de la productividad a favor del interés nacional.

La economía nacional de mercado
Hay que «nacionalizar» esta economía. Hay que centrar el desarrollo del país en la expansión de los mercados internos que ya existen y en la creación de otros nuevos, es decir, hay que desarrollar una economía nacional de mercado. Esto no significa autarquía ni estatismo. Significa basar las ganancias de competitividad en aumentos de productividad y no en ventajas absolutas naturales y en el cholo barato. Las ventajas competitivas se logran conectando la economía con la geografía y la demografía, diversificando el aparato productivo para basar estas ventajas en rendimientos a escala con costos unitarios decrecientes que favorece el comercio intraindustrial. Pero también significa institucionalizar políticas de generación de ingresos y demanda interna para sostener el crecimiento.

Hay que construir capacidad productiva industrial, agroindustrial y agropecuaria (oferta), y simultáneamente desarrollar la demanda interna para asegurar el uso de esa capacidad. Además, una demanda interna que se sostiene en el tiempo estimula nuevas inversiones para expandir y diversificar la capacidad productiva. Desde esta perspectiva, las exportaciones son necesarias para solventar las importaciones y hacer sostenible el crecimiento económico; y, en este caso, las ganancias de competitividad están garantizadas por la expansión de los mercados internos.

¿Cómo se construye una economía nacional de mercado?
Primero, facilitando el desarrollo de capacidad empresarial nacional; segundo, desarrollando instituciones y espacios de política para generar establemente demanda interna e ingresos, vinculando el corto con el largo plazo; y, tercero, con un nuevo contrato social que asegure la democracia republicana.

 La creación de capacidad empresarial nacional está asociada a la expansión de la inversión privada nacional o local; pero ésta, a diferencia de la extranjera, enfrenta restricciones de mercado interno, de financiamiento y, de capital humano y tecnología. La restricción de mercado se supera con inversión en infraestructura económica y social, a lo largo y ancho del país. La restricción de financiamiento se resuelve con un mercado de capitales en soles, profundo y líquido, sustentado en un mercado secundario de deuda soberana en soles, a distintos plazos, para generar tasas de referencia para las emisiones privadas. Por último, la restricción de capital humano se supera con una reforma educativa para facilitar la movilidad y adaptabilidad de la mano de obra, con inversión en investigación y desarrollo, y con vínculos institucionales con la industria y las empresas para definir contenidos curriculares que hagan fluido el tránsito hacia el mercado laboral.

La economía nacional requiere desarrollar  instituciones y espacios de política para generar establemente un circuito nacional de demanda e ingresos, vinculando el corto con el largo plazo. Esta vinculación es crucial. Se trata de conectar la administración de la demanda agregada durante el ciclo con el crecimiento y las transformaciones estructurales. Procesos históricos importantes de cambio estructural industrialista fracasaron por problemas de corto plazo.

Corto y largo plazo: la relación de la estabilización con el crecimiento económico
Las economías de mercado no son intrínsecamente estables ni tienden automáticamente al pleno empleo. En los países del centro el gobierno, según el legado keynesiano, es el responsable de enfrentar las recesiones mediante políticas, monetaria y fiscal, expansivas. Para que esto ocurra también en países como el nuestro, se debe construir, como lo hicieron los países del centro, un circuito nacional de generación demanda e ingresos.

La condición necesaria para construir este circuito es eliminar las restricciones que impiden que la inversión privada nacional se expanda, creando demanda y capacidad productiva a lo largo y ancho del país. La administración del ciclo (mediante las políticas macro) debe ser funcional a este objetivo de largo plazo.

El mercado de capitales en soles facilita el financiamiento de mediano y largo plazo de la inversión, pero también mejora la eficiencia de la política monetaria basada en metas explicitas de inflación con la tasa de interés como instrumento (regla de Taylor). Cuanto más profundo y líquido es este mercado, mayor es la competencia en el mercado financiero donde hoy domina el oligopolio bancario. El marco regulatorio de este mercado debe ser reformado para que las empresas productivas pequeñas y medianas pueden emitir deudas.

El mercado de capitales en soles también contribuye a la sostenibilidad de la política fiscal. Su expansión se sustenta en el desarrollo del mercado secundario de deuda soberana en soles. Este último permite reducir los riesgos de la deuda pública (cambiario y de tasas de interés variables) sustituyendo deuda externa por interna. El mercado de deuda soberana permite asimismo introducir la «Regla de Oro» en el gasto del gobierno: endeudamiento solo para financiar inversiones públicas. Hasta aquí la vinculación del corto y largo plazo con referencia a la inversión que, como se sabe, es un factor de creación de demanda y de capacidad productiva.

El gasto público corriente no crea capacidad pero sí crea demanda; por lo tanto, junto con la inversión privada local, tiene que ser parte del circuito nacional de generación de demanda e ingresos. Este gasto no puede ser, entonces, procíclico. Se debe introducir una regla contracíclica en la ley de responsabilidad y transparencia fiscal, para que los ingresos públicos sean los únicos que fluctúan con el ciclo. En el auge se acumula fondos de estabilización para hacer frente a las recesiones.

Finalmente, en una economía abierta se necesita otra medida para solucionar el conflicto entre el corto y el largo plazo. La apertura financiera y la libre movilidad de capitales dificultan la administración de la tasa de interés y el tipo de cambio real, dos precios relativos importantes que influyen en la demanda de inversión privada. Una buena administración de la economía nacional, decía Keynes, depende de la libertad de fijar una tasa de interés apropiada sin referencia a las tasas prevalecientes en el resto del mundo. Esto quiere decir que hay que controlar el flujo internacional de capitales y, para asegurar un tipo de cambio real estable y competitivo, este control debe ser acompañado con una regla de intervenciones esterilizadas en el mercado cambiario.

Mercado laboral, salarios y generación de demanda
El modelo exportador neoliberal opera con salarios reales reprimidos y sin derechos laborales. Esta manera de ganar competitividad internacional deja de lado los aumentos de la productividad asociados a la expansión de los mercados internos.

Por el contrario, la economía nacional de mercado implica mejores condiciones de vida y de trabajo. En consecuencia, el circuito de generación de demanda e ingresos debe incorporar también al mercado laboral. Se tiene que restablecer el salario mínimo como instrumento de política e introducir estándares laborales decentes, el derecho a la libre sindicalización y un sistema de protección social universal. Estas instituciones ni distorsionan el mercado de trabajo ni tienen por qué reducir los niveles de empleo. Son absolutamente necesarios para desarrollar un proceso sólido y estable de generación de demanda al interior del país. El salario es un factor de demanda y no solo un factor de costo. Hay otros costos como el de financiamiento que se reducirían notablemente con el desarrollo del mercado de capitales en soles.

Para terminar, es importante mencionar que, desde los clásicos, el salario forma parte del conflicto distributivo. Su determinación, por lo tanto, tiene que ver con el poder económico y político que desde el gobierno le da contenido a las políticas públicas. El modelo neoliberal se funda en un desbalance de poder que perjudica a los trabajadores, campesinos y a parte importante de la clase media.

Cambiar la estrategia de desarrollo neoliberal por otra que implique la construcción de una economía nacional de mercado, requiere un nuevo entorno político y social, una nueva coalición de poder, que asegure la construcción de la nación y la práctica de una democracia republicana. No hay otra manera de centrar la generación del circuito de demanda e ingresos en el interior del país y en beneficio de toda la población.

El contrato social neoliberal, la corrupción y la ausencia de democracia
La Constitución de 1993 redujo el espacio de las políticas públicas y propició el dominio del capital transnacional y de la ideología neoliberal en la determinación del contenido de estas políticas: se introdujo el concepto de subsidiariedad limitando el papel del Estado en la economía, se eliminó la estabilidad laboral y otros derechos de los trabajadores, se convirtieron en contratos–ley los contratos de estabilidad tributaria y se perjudicó a la inversión privada nacional por las desventajas relativas que enfrenta al ponerla en pié de igualdad con la inversión extranjera.

Con esta Constitución el Estado perdió soberanía y el interés nacional pasó a segundo plano. El gobierno, en su afán por atraer inversión extranjera, acepta el óbolo minero en lugar de aplicar un impuesto a las sobreganancias, renuncia al cobro de regalías y promueve la desnacionalización de los recursos con concesiones que afectan al interés nacional y sin rigurosos estudios de impactos ambientales de las inversiones mineras.

Por otro lado, con el neoliberalismo la corrupción se ha hecho parte del actual sistema político y de gobierno. Pocos impuestos y mercado libre para los grupos de poder económico, es parte de la ideología de este sistema. Los grupos de poder eluden su responsabilidad tributaria frente al Estado, y el Estado elude su responsabilidad de proporcionar servicios básicos de calidad a la mayoría de la población. El pueblo legitima a sus gobernantes mediante su voto, pero los elegidos gobiernan en función a los intereses de minorías económicas que no han sido elegidas por el voto popular. Este ejercicio corrupto de la función de gobierno mediatiza la democracia o reproduce, sin nada que lo impida, una forma de gobernar antidemocrática.

En resumen, la actual constitución y la forma corrupta de gobernar, que es funcional al neoliberalismo, conspiran contra la generación de un circuito de demanda al interior del país, indispensable para el desarrollo de la economía nacional de mercado.

Nueva Constitución y la práctica de una democracia republicana
Desarrollar la economía nacional de mercado es indispensable para construir Nación, es decir, una comunidad política territorializada, sin exclusiones. Pero esto no se puede hacer en el marco de la constitución actual. En primer lugar, es necesario recuperar, como peruanos, nuestro derecho preferencial a la gestión, explotación y usufructo de los recursos naturales del país, en especial de las fuentes de energía. Una nación que no controla sus fuentes de energía no controla su futuro. En segundo lugar, el Estado debe recuperar su papel promotor del desarrollo, regulador de la economía de mercado y proveedor de servicios sociales básicos (educación, salud, justicia, seguridad social, agua y desagüe) con políticas públicas que tengan alcance universal. Todo esto supone un nuevo contrato social, es decir, una nueva Constitución.

El trato prioritario a la inversión privada nacional y un Estado promotor del desarrollo y regulador de la economía, constituyen la base para institucionalizar el circuito nacional de generación de demanda e ingresos. Sin reforma tributaria que aumente los ingresos del Estado y con el gasto público reducido (como porcentaje del PBI), el Estado no llega a todos; es excluyente. No hay servicios sociales básicos para parte importante de la población y los que provee son de baja calidad. Por lo tanto, aparte de los requisitos de desempeño que se impondría a la inversión extranjera, una nueva Constitución permitirá efectuar una profunda reforma fiscal para, aumentando los recursos del Estado, atender programas sociales de carácter universal.

Con la nueva Constitución terminará la corrupción como práctica de gobierno: establecerá garantías y contrapesos, clara separación y plena independencia de los poderes del Estado y de los órganos de control, y una nueva regionalización, para tener un Estado y un gobierno que practique la democracia republicana, con rendición de cuentas, transparencia, y drásticas penalidades a los que gobiernan sin respeto a la elección popular y violando la Constitución.

La práctica de la democracia republicana impedirá la cooptación del poder político por los poderes fácticos y por los grandes grupos económicos, tanto nacionales como extranjeros, que nadie elige, nadie controla y nadie fiscaliza. Habrá mecanismos explícitos de evaluación y control constitucional de los gobernantes. La democracia será mucho más que un modo de elegir gobernantes y representantes del pueblo, será un sistema de elección y un modo de gobernar sujeto al mandato del voto popular y a la Constitución.


El retorno al Estado promotor del Desarrollo

domingo, 10 de abril de 2011

Félix Jiménez
Economista Ph. D.
Profesor Principal de la PUCP

La actual manera de crecer reproduce la desconexión entre la economía y la geografía y demografía del país, y acrecienta la brecha entre la población urbana y la población rural: entre la economía moderna y la agricultura de la sierra y de la selva del país. Con esta manera de crecer se reduce más la pobreza en las zonas urbanas marginales, pero muy poco en las zonas rurales. Cerca de 66% de la población de la sierra rural es pobre y un tercio se encuentra en extrema pobreza. Pero, además, acrecienta la desigualdad en la distribución de los ingresos. Entre 2000-2008 los salarios reales cayeron 10% mientras el producto bruto interno per cápita aumentó en 42.7%.

El reclamo de un nuevo papel del Estado
La conclusión de política entonces es cambiar la manera de crecer por otra que asegure el cumplimiento pleno de los derechos a la educación, a la salud y a la seguridad social,que reduzca la desigualdad en la distribución de los ingresos y que sea inclusivo.

Un diagnóstico parecido se encuentra en el reciente informe del Banco Mundial (BM) “Perú en el umbral de una nueva era: lecciones y desafíos para consolidar el crecimiento económico y un desarrollo más incluyente". Aunque no discute los otros problemas del actual estilo de crecimiento, el BM llama la atención sobre la necesidad de introducir ajustes en las políticas públicas fortaleciendo la capacidad del Estado, tanto por el lado de su rol promotor como por el lado presupuestal o de los recursos indispensables para hacer realidad los objetivos de dichas políticas. Se le asigna entonces al Estado la responsabilidad de cambiar el estilo de crecimiento: consolidarlo en el marco de un desarrollo más incluyente.

Lo que resulta obvio entonces es que el “libre” funcionamiento el mercado no ha sido ni es capaz de lograr un desarrollo que garantice las mismas oportunidades para todos. Y, también queda claro que las políticas públicas no pueden seguir teniendo el mismo carácter asistencialista como lo tuvo en las dos últimas décadas.

La economía nacional de mercado
Se trata entonces de lograr mediante las políticas públicas, un crecimiento integrador del país, un nuevo modo de crecer basado en la creación y expansión de los mercados internos y en la productividad, aumentando el empleo e incorporando al mercado a la población excluida y provinciana del país. Esto significa desarrollo de la agricultura, de la agroindustria y de la industria nacional. Esta es la manera, además, de avanzar desde adentro y hacia afuera, sin cerrarse al mundo y sin crear déficits externos. A esta estrategia la denominamos economía nacional de mercado, que es el sustrato económico del concepto de Nación o comunidad política territorializada. No hemos culminado la construcción de la Nación a pesar de tener cerca de dos siglos de vida republicana, porque hemos descuidado el desarrollo de mercados a lo largo y ancho del país. Por eso tenemos poblaciones rurales y nativas excluidas de la modernidad. La riqueza generada en este tipo de economía beneficiará a todos y nos convertirá en una verdadera comunidad política territorializada e integrada social y políticamente.

Para desarrollar mercados internos se requiere financiamiento competitivo, inversión en infraestructura donde tendrá participación la inversión extranjera, e inversión en ciencia y tecnología en alianzas estratégicas con los gremios empresariales productivos.

La economía nacional de mercado no es un retorno al pasado. Hay más bien una crítica radical a la estrategia proteccionista que descuidó la demanda interna y no conectó las transformaciones con la gestión del corto plazo. Decimos que sus defensores de los años 60 y 70, exageraron el daño de la apertura comercial, como los neoliberales de ahora exageran el supuesto beneficio de los tratados de libre comercio. Proponemos otra manera de relacionarnos al mundo y es la de construir Nación mediante la expansión de los mercados internos, la consecuente descentralización y desconcentración del aparato productivo, y la integración económica y social el país.

Los recursos presupuestales
Las políticas públicas, para ser capaces de lograr un desarrollo más incluyente, necesitan financiamiento, recursos presupuestales. El fundamentalismo de libre mercado practicó una política fiscal pro-cíclica e hizo muy poco para cambiar el carácter regresivo del sistema tributario. La desigual distribución del ingreso, medida por el coeficiente Gini, se acrecienta después del pago de impuestos y la distribución del IGV en relación con el ingreso es altamente regresiva, debido a que las exoneraciones recaen sobre la canasta de consumo de los hogares relativamente más ricos. A esto se agrega una baja presión tributaria (15% del PBI aproximadamente) que, además, es influida por el impuesto a la renta de las empresas mineras. Tiene asimismo problemas de evasión y elusión, y el sistema está caracterizado por su baja eficiencia.

La introducción de ajustes en las políticas públicas exige, por lo tanto, elevar la presión tributaria y esto no se puede hacer sin eliminar el carácter regresivo del sistema tributario. La reforma tributaria es una necesidad.



Publicado en el diario La República del domingo 10 de abril de 2011

Fuerzas centrífugas

viernes, 8 de abril de 2011


Fuerzas centrífugas

Germán Alarco Tosoni
Investigador CENTRUM Católica

El modelo económico es un sistema que tiene componentes específicos, estructura, reglas de operación y produce resultados. En términos instrumentales se expresa a través de un flujo circular que genera bienes y servicios, ingresos, ahorros, inversión y una tasa de crecimiento determinada, donde los actores principales son las familias, empresas, gobierno y el resto del mundo. Como un movimiento circular, sus flujos podrían mantenerse, decrecer o crecer en el tiempo. También estaría sujeto a fuerzas centrípetas que lo refuerzan y a otras centrífugas que tenderían a alejarlo de su eje de rotación. Nuestro actual modelo económico tiene varias fuerzas centrífugas que lo desequilibran.

Las fuerzas desequilibrantes de nuestro modelo económico están tanto por el lado de los insumos y procesos que requiere para funcionar como de los resultados que produce. Como todo sistema económico emite desperdicios y emisiones al ambiente, pero a diferencia de otras variantes internacionales menos perniciosas, se genera poco empleo de calidad, bajos salarios reales para la mayor parte de la población, desigualdad creciente y agotamiento –sin reposición- de nuestras reservas de minerales e hidrocarburos. Otros problemas complementarios son la creciente desarticulación productiva, la elevada heterogeneidad estructural, la enfermedad holandesa y una alta vulnerabilidad externa.

Los ejemplos de estas fuerzas centrífugas son múltiples. El gran crecimiento de las exportaciones primarias, con un tipo de cambio libre, aprecia el sol y tendería a reducir las exportaciones no tradicionales que generan más empleo. Altas y crecientes tasas de interés activas y elevados márgenes de intermediación financiera impactan negativamente sobre el sector construcción de viviendas y reducen el crecimiento de los depósitos bancarios. Poco empleo de calidad, salarios reducidos y más desigualdad son una bomba de tiempo que afecta el tamaño del mercado, con efectos económicos, sociales y políticos negativos.
     
Las fuerzas que dislocan el modelo económico comparten espacio con las opuestas que lo aglutinan. No es posible saber cuándo se romperá este frágil equilibrio por fuerzas endógenas o externas. El único antisistema es el propio modelo económico. Hay que actuar ahora. Se requiere de una delicada cirugía. Establecer nuevas reglas y una mejor regulación. Hay que operar minimizando daños y riesgos en el organismo vivo. Es necesario darle ánimo y las medicinas que permitan fortalecerlo, al mejorar sus articulaciones productivas, impulsar la ciencia y tecnología e invertir agresivamente en infraestructura (En: La Primera, 8/4/2011).






Aclaración de Waldo Mendoza

jueves, 7 de abril de 2011


El día de hoy, en El Comercio, salió publicado con mi nombre un artículo ("¿Por qué fracasaría un modelo chavista en el Perú?") que no es el mío, ni en el título, ni en el contenido, ni en el espíritu.

Veré que acciones tomo con El Comercio pero por lo pronto les pido a todos ustedes ayudarme a difundir que ese panfleto no es mío.

El artículo que envié a El Comercio es el adjunto


CÓMO PRESERVAR EL MILAGRO PERUANO
Waldo Mendoza Bellido

En la última década, la tasa de crecimiento del PBI en el Perú ha sido el doble de la tasa registrada en América Latina. El PBI en dólares de 2010 es dos veces el PBI de 2005 y 3 veces el PBI de 2000. En ese periodo, la tasa de pobreza  se redujo en 15 puntos porcentuales. Es el “milagro peruano” que hay que preservar.

Pero la mayoría de la población no disfruta de este milagro peruano. Una explicación es que el Perú sigue siendo un país con una alta desigualdad. La desigualdad medida por el Gini alcanza 0.6, uno de los más altos en el mundo. Así mismo, en los últimos 10 años, mientras el PBI per cápita ha subido en más de 50 % en términos reales, los sueldos y salarios reales se han mantenido prácticamente constantes, lo que debe haber hecho saltar hacia arriba las utilidades dentro del ingreso nacional.  

¿Cómo reducir la desigualdad?
No hace falta mover una letra de la Constitución, ni refundar el país, ni disolver el  modelo económico en curso. A través de un régimen tributario especial para el sector de minería e hidrocarburos (SMH) y la asignación de estos nuevos recursos privilegiando a las zonas pobres que no están recibiendo los recursos del boom minero, puede reducirse la desigualdad
El carácter no renovable de los recursos del SMH y la propiedad estatal de los mismos, justifican, por si solos, la aplicación de un impuesto por encima de los impuestos que pagan todos los sectores, al margen de si existan o no ganancias extraordinarias en esta industria.

La creación de un impuesto específico para las empresas del SMH, similar al que tienen los chilenos, como un porcentaje de la renta imponible, debe contribuir a financiar, junto con la regalía, la inversión en capital físico o humano necesario para reponer el stock capital natural perdido por la explotación de un recurso no renovable como el mineral o el petróleo. La competitividad no está en juego. Lo que las empresas pierdan por los mayores tributos lo ganarán por el mejor clima social para sus inversiones.

En términos macroeconómicos, con esta política, a la que debe sumarse el ajuste del impuesto predial y al patrimonio, podemos preservar el milagro peruano y, al mismo tiempo, avanzar en la ruta del desarrollo. Esto es, crecer, a tasas altas, con menor pobreza y menor desigualdad

Riesgo mayúsculo

miércoles, 6 de abril de 2011

Riesgo mayúsculo

Germán Alarco Tosoni
Investigador CENTRUM Católica

Las últimas encuestas de opinión muestran una situación delicada relativa a que Fuerza 2011 obtiene la segunda posición de las preferencias nacionales. Si esta circunstancia se convirtiera en realidad el 10 de abril, los riesgos para la democracia, el mayor respeto a los derechos humanos y la lucha contra la corrupción tendrían un severo revés. El riesgo de que los fujimoristas asuman el poder en la segunda vuelta sería alto, más aún en circunstancias en que es probable que los principales grupos de poder económico le den su apoyo. Ya demostraron, según Mario Vargas Llosa, su reducido apego por la democracia. Fuerza 2011, en toda la campaña, ha eludido hablar del tema económico. Sin embargo, su visión es marcadamente neoliberal.

Todo el diagnóstico e historia de la propuesta económica de Fuerza 2011, depositada en el Jurado Nacional de Elecciones, inicia con la Constitución Política de 1993. De los cuatro pilares o estrategias básicas que se plantean, dos corresponden a temas económicos. Sin embargo, los contenidos de los ejes y las acciones de políticas públicas son pobres y se circunscriben a la visión tradicional de las cosas. Nadie podría estar en desacuerdo con sus objetivos económicos, tanto de compartir el crecimiento para reducir la pobreza y asegurar que todos los peruanos tengan igualdad de oportunidades, como en promover más empleos de calidad.

Para compartir mejor el crecimiento se repite la receta de todos los tiempos. Mejorar la calidad de la educación, mejorar el acceso a la salud y al seguro universal, reducir la desnutrición infantil, crear una red de protección social efectiva y procurar mejores viviendas más seguras con títulos de propiedad. No hay mención alguna a cómo se financiarán estos programas, ni las diferencias respecto de lo que con resultados limitados se viene haciendo ahora. La creación de empleo de calidad se basaría en mantener el modelo de Constitución de 1993 y los tratados de libre comercio.

A pesar de algunas ideas sueltas interesantes a favor de las PYMES, el programa económico fujimorista es más de lo mismo. ¿Cómo crear más empleo de calidad cuando con el modelo actual su crecimiento es muy reducido?. Se quiere compartir el crecimiento proponiendo erróneamente la flexibilización del empleo para abaratar el costo de la contratación. Es la misma vieja fórmula del siglo XIX. Más crecimiento a partir de mano de obra barata. Se olvidan, al igual que la Alianza por el Gran Cambio y Solidaridad Nacional de los problemas generados por la creciente desarticulación productiva, la desigualdad y la heterogeneidad estructural (En: La Primera, 1/4/2011, p.11).



El voto de los descontentos

El voto de los descontentos
 Oscar Dancourt[1]

Refiriéndose a la intención de voto por Humala, García ha dicho que solo un votante de cada cuatro está descontento con el modelo económico.  O sea, los votantes de Toledo o Fujimori o Castañeda serian partidarios convencidos de este crecimiento económico que va acompañado de una casi nula redistribución de ingresos desde arriba hacia abajo a través del presupuesto público.

Si García tuviera razón, dos de cada tres no desaprobarían su gestión, a pesar de que la economía peruana ha crecido en la última década más que el promedio latinoamericano y con una menor inflación.  Si García tuviera razón, la campaña electoral actual y el reciente debate entre los 5 candidatos principales no habría girado sobre algunas claves de esa redistribución de ingresos desde arriba hacia abajo que es una función básica de un estado moderno. Mejor salud y mejor educación para las clases populares, más y mejores programas sociales, pensión de jubilación para la mayoría que no la tiene, etc. Cosas que cuestan dinero: 3% del PBI anual, según algunos cálculos. Ciertamente, sin un aumento de la recaudación tributaria y mayores impuestos a las empresas mineras no se podrá financiar este gasto público extra. Eso fue lo que prometió García para ganar las elecciones en el 2006 y fue justamente lo que no hizo: redistribuir. El impuesto a las sobre ganancias se convirtió en el óbolo minero y de allí saltamos al perro del hortelano.Si García tuviera razón, el tema de la generación de suficientes empleos modernos con buenos salarios no habría sido importante en esta campaña electoral. No por casualidad, los arquitectos de la publicidad electoral de los principales candidatos se han dirigido a la masa de votantes con una idea central similar: queremos un crecimiento económico más inclusivo, más justo, etc.

La campaña electoral hasta ahora ha sido una lucha por el voto de los excluidos del modelo económico. Humala ha tenido la estrategia más efectiva y más radical para captar esos votos pero no es el único que se ha planteado hacerlo. A Toledo le fue muy bien en la primera parte de su campaña que estuvo centrada en esa redistribución de ingresos. El plan de gobierno de Castañeda dice “primero los que menos tienen”. Keiko Fujimori habla de un crecimiento para todos. Y hasta PPK propone subir el salario mínimo legal, aunque el y sus economistas crean que este remedio es peor que la enfermedad.

Como ha dicho Jorge Bruce en su columna, “es porque sucesivos gobiernos han sido incapaces de atender las demandas y necesidades de los más desprotegidos, en pleno boom de crecimiento macroeconómico, que nos encontramos en esta encrucijada (electoral). (…) las elecciones son el medio más eficiente para reparar en todo aquello que debió hacerse (…) y no se hizo. Si suprimimos esta notificación quinquenal, lo único que habremos logrado será negar la existencia de millones de peruanos que viven en condiciones inhumanas y carecen de oportunidades para competir en igualdad de condiciones”. 

Cada cinco años, la democracia iguala a los desiguales. Si el país es todavía un mar de pobreza con islas de riqueza y crecimiento económico, eso se reflejara en las elecciones. Parece pues que García esta equivocado y que los excluidos son todavía la mayoría, dos o tres de cada cuatro electores. En 15 años quizás sean uno de cada cuatro o cinco electores, si hacemos que eso ocurra.  
 


[1] PUCP, Departamento de Economia. 

Estatismo, Economía Cerrada y Otras Mentiras

Estatismo, Economía Cerrada y Otras Mentiras
op01-estatiPor Félix Jiménez
Hace unos días, escuché con estupor un diálogo endogámico entre Althaus y Bustamante. Hablaban supuestamente del Plan de Gobierno de Ollanta Humala y, como si lo hubieran «leído», competían en criticarlo. Son practicantes del periodismo amarillo que inventan planteamientos económicos para, luego de adjudicárselo al adversario, criticarlo. Son los mismos que confundieron el verbo revisar, con el verbo aplicar; los mismos adictos a la ponzoña de una prensa que no conoce los valores de la decencia y la honestidad. 
Los dos se repitieron que el Plan Nacionalista propone cerrar la economía y retornar al pasado estatista, y que en él se rechaza a la inversión privada. No leyeron párrafos ni citaron páginas. Mintieron para favorecer las propuestas de Unidad Nacional, heredera del fujimorismo económico. No saben de Globalización, no han leído a Stiglitz, ni saben que la lucha por los mercados externos es un «juego de suma cero» de consecuencias impredecibles a largo plazo. Por eso apoyaron las propuestas de dolarización de la economía y, en la crisis de los años 1998-2000, se callaron cuando el fujimorismo endeudó al país por más de mil millones de dólares para rescatar al sistema bancario que ellos debilitaron con sus políticas neoliberales.
En el Plan de Ollanta Humala no hay propuestas de retorno al pasado. Por el contrario, se propone cambiar el país desarrollando la industria, la agro-industria y la agricultura, en el marco de una economía abierta y de mercado, con un régimen cambiario estable y competitivo, y con créditos tributarios para la reinversión de las utilidades de los productores privados. Se parte, sin duda, de reconocer que el argumento proteccionista es lógicamente incompleto: hace énfasis en el abastecimiento de los mercados internos con producción doméstica, pero falla en explicar el origen y determinación de la correspondiente demanda agregada doméstica. Por eso sus defensores de los años 60 y 70, exageraron el daño de la apertura comercial, como los neoliberales de ahora exageran el supuesto beneficio de los tratados de libre comercio.
Los dos se dijeron que las propuestas de revisión de los contratos de estabilidad tributaria, de nacionalización de las actividades estratégicas, de fortalecimiento de los organismos reguladores, y de una nueva ley de fomento de la competencia en los mercados de los servicios públicos para favorecer a los consumidores, ahuyentará la inversión extranjera y, al afectar el crecimiento, nos hará más pobres. Esos señores no saben el contenido de lo Nacional. Por eso no pueden entender que la inversión privada extranjera en actividades estratégicas para el desarrollo nacional, puede, con ese fin, cumplir reglas y ciertos requisitos de desempeño. Ponerlas al servicio del desarrollo nacional, no es estatizarlas. Sin embargo, esos señores nos proponen suscribir el TLC negociado por este gobierno, con el argumento de que no hay otro modo de asegurar el crecimiento a largo plazo de nuestra economía. No les importa que se enajene nuestros mercados internos a los productos agropecuarios subsidiados de los EE.UU. Y no dicen abiertamente que creen en el aumento de la competitividad básicamente mediante la reducción de los ingresos de los trabajadores, es decir, en el «cholo barato». Ciertamente, no conocen nada de las modernas teorías del comercio internacional.
El lector debe saber que la estrategia neoliberal es contraria a la estrategia nacional de expandir los mercados internos y crear otros, para integrar económica y socialmente al país. Hay, pues, otra manera de relacionarse al mundo y es la de construir Nación mediante la expansión de los mercados internos, la consecuente descentralización y desconcentración del aparato productivo, y la integración económica y social el país. Para que este proyecto de construcción de Nación sea viable, debe además eliminarse la restricción de financiamiento que enfrentan las empresas pequeñas, medianas y grandes, mediante la movilización de los ahorros nacionales y el fortalecimiento de su relación con la inversión privada de estos productores 

No lea los planes de Gobierno

martes, 5 de abril de 2011



Waldo Mendoza Bellido
Jefe del Departamento de Economía de la PUCP
Si usted es un elector responsable y quiere votar conociendo a fondo los planes de gobierno, le digo que no vale la pena. Primero, porque en esos planes no está cuantificado el costo de las promesas y el financiamiento correspondiente; entonces, el plan es inútil. Segundo, aun cuando hay planes inicialmente coherentes, en el proceso de blanqueamiento de algunos candidatos o de acholamiento de otros, las promesas van cambiando y ya no se sabe finalmente cual es el plan que vale. Y por último, lo más importante, en la historia peruana de las últimas décadas, los presidentes electos nunca han aplicado la política económica que prometieron.
Hace 58 años, el Nobel Tinbergen nos dijo, en mis términos, “si usted tiene n objetivos de política económica, dígame cuáles son los n instrumentos para alcanzarlos. En caso contrario, cállese”.  En su concepción, los deseos (objetivos) tienen que estar atados a las posibilidades (presupuesto). El presupuesto es el punto de partida y el punto de llegada en un Plan. Dado un presupuesto, se pueden alcanzar ciertos objetivos. Si los objetivos son más ambiciosos, el presupuesto (y la presión tributaria que lo sostiene) debe ser más ambicioso también. De otra manera, podríamos tener un plan para el Perú cuyas metas, para ser financiadas, necesitan un presupuesto como el de Brasil.
En los actuales planes de gobierno, la oferta electoral es amplia, pero la discusión sobre cómo financiarla es casi inexistente. Hay varios planes que prometen elevar los gastos y bajar las tasas impositivas apelando a la desacreditada teoría de Laffer según la cual se recauda más bajando la tasa impositiva, cosa que no ha pasado nunca. El Plan inicial de Humala era el que más se aproximaba a las exigencias de Tinbergen pues se precisaban las necesidades de gastos y se sustentaba en una mayor presión tributaria, con peso en la tributación minera.
En el proceso de ganar votos, sin embargo, empujados por sus asesores de imagen, los candidatos empiezan a ofrecer mayores gastos (todos elevarán el salario mínimo, los sueldos para los trabajadores del sector público, las pensiones para los ancianos y ampliarán el programa Juntos) y a cobrar menos impuestos (ya casi todos están de acuerdo con la bajada del IGV, y ofrecen bajarlo más, y de la tributación minera se habla cada vez más en voz baja). El caso más visible de transformación es el de Humala. Con la publicación reciente del “Compromiso con  el Pueblo Peruano”, Tinbergen ha sido asesinado. El tema de la presión tributaria, que era lo que distinguía al plan de Humala de los del resto, ha casi desaparecido. Ahora los planes son casi todos iguales y la prueba es lo que dijeron los candidatos en el debate del domingo.
Debe ser por esta falta de seriedad de los planes, tomaduras de pelo para los electores, que nunca se aplicaron en el Perú. Así ha sido siempre.
Cuando en 1980 retornó la democracia, Fernando Belaunde cautivó a la población con su promesa de crear un millón de empleos. No hubo creación, más bien hubo destrucción de empleos. Jurgen Schuldt escribió en ese entonces que Belaunde sí había creado empleos, pero afuera, por la reducción unilateral de los aranceles.
En 1985 el joven Garcia anunció que su compromiso era con todos los peruanos. Absolutamente todos los peruanos sufrimos con la hiperinflación y la depresión que nos dejó al final de su mandato. Nadie lo hizo peor.
En los noventa, Fujimori ganó las elecciones a nuestro premio Nobel Vargas LLosa prometiendo no hacer el shock que su oponente planteaba. El ajuste económico de agosto de 1990 será recordado como el más duro shock del siglo XX.
Por eso, amable lector, si quiere saber con cierta aproximación que es lo que efectivamente va a hacer el candidato de su preferencia en caso de salir elegido, mejor pregúntele quién va a ser su próximo Ministro de Economía, quiénes van a conformar su gabinete ministerial, quien va a ser el nuevo Presidente del Banco Central de Reserva del Perú, quién va a ser el nuevo Presidente de la Superintendencia de Banca y Seguros, quienes serán los jefes de los organismos reguladores. Mientras no sepamos esa información, en realidad no sabemos nada.
¿Por quién votar entonces el 10 de abril? Buena pregunta. 

El Fundamentalismo del Libre Mercado

domingo, 3 de abril de 2011

El Estado fantasma y el fundamentalismo del libre mercado



Promedio (4 votes)
Por José I. Távara
Profesor  PUCP
La campaña electoral ha centrado la atención en el rol del Estado, pero la cobertura de algunos medios –primitiva y desfasada– no contribuye a exponer los problemas de fondo. Son frecuentes las proclamas de adhesión al libre mercado y el rechazo de cualquier atisbo de estatismo, como si el desarrollo de un país y el propio funcionamiento de los mercados no necesitaran de instituciones, políticas sociales y bienes públicos, en pocas palabras del Estado eficiente y democrático al que aspiran todas las sociedades civilizadas.
La ideología estatista –aquella que idealiza al Estado como un ente con capacidad ilimitada de planificar, administrar y dirigir el desarrollo– tiene muy poco peso y gravitación en el debate político peruano. Lo que tenemos hoy es un antiestatismo radical y vocinglero, con un discurso insensato y surrealista en un país con un Estado débil y ausente como el nuestro. No hay duda de que las empresas estatales deficientes, agobiadas por interferencias políticas y dependientes del fisco para sostenerse a flote, fueron un obstáculo al desarrollo durante la década del 1980. Por ello la privatización de los 90 tuvo un impacto positivo en la expansión de la infraestructura económica.
Debilitando al Estado
Sin embargo, si bien los Estados requerían de recortes en ciertas áreas, también necesitaban ser fortalecidos en otras. Uno de los argumentos más usados para promover la privatización en los 90 fue que así el Estado podría concentrar su atención y sus recursos en la provisión de servicios básicos y otras funciones prioritarias como justicia, seguridad y defensa. Pero el fundamentalismo traicionó esta promesa; no solo restringió el ámbito de la actividad estatal sino que debilitó la capacidad del Estado en casi todos los ámbitos, incluyendo su capacidad de regulación y supervisión. Esto facilitó la corrupción y su “captura” por algunos grupos de poder económico. Un Estado débil afecta sobre todo a los más pobres: los hijos asisten a la escuela pública, acuden a las postas y a los hospitales del Estado y su seguridad depende de la policía. Los más ricos, en cambio, compran todos estos servicios en el sector privado, y no se sienten afectados por el debilitamiento o la ausencia del Estado.
La historia reciente en América Latina revela que cuanto peor fueron manejadas las empresas estatales –como en Argentina y el Perú– la intensidad y la extensión de la privatización fueron mucho mayores. Por el contrario, los países con instituciones democráticas y sistemas políticos más sólidos optaron por reorganizar y potenciar las empresas públicas, adoptando los principios de gobierno corporativo, internacionalizando sus inversiones y diversificando sus mercados. Con ello han logrado una distribución más equitativa de las rentas generadas por la explotación de los recursos naturales. Es el caso de Brasil, Chile y en alguna medida Colombia. De hecho, los activos de algunas empresas “privatizadas” en el Perú fueron transferidos a empresas públicas de estos países.
¿De qué cuero salen las correas?
La expansión de las ciudades y el desarrollo de mercados cada vez más complejos y sofisticados requieren de una provisión creciente de bienes públicos. Por ello el tamaño fiscal del Estado en los países ricos es, en promedio, dos o más veces mayor que en los países más pobres. Un estudio reciente de la CEPAL revela que los impuestos a los ingresos y al patrimonio en América Latina se encuentran, en promedio, en los niveles más bajos del mundo. En el caso del Perú, se estima que la presión tributaria (como % del PBI) debería ser al menos 4% o 5% mayor, dado el nivel registrado por el PBI per cápita.
Como era de esperarse, todos los candidatos, sin excepción, han ofrecido elevar la cobertura y la calidad de la salud, la educación y la seguridad. Algunos han expresado también su disposición a promover vigorosamente el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación, a fin de escalar posiciones en el ranking de “países necios”, propuesto por Eduardo Ísmodes. Pero no nos dicen cómo hacerlo ni de dónde saldrán los recursos. La reforma tributaria ha brillado por su ausencia en esta campaña electoral.
La hora de los electores
Si ganan los candidatos del establishment, todo seguirá igual. North afirmaba que las instituciones no son creadas para ser socialmente eficientes, y que las reglas formales adoptadas generalmente sirven a los intereses de grupos con mayor poder de negociación. Puesto en otros términos, las personas y empresas que se han beneficiado del sistema actual no quieren perder su estatus privilegiado, y no parecen estar dispuestas a experimentar con nuevas instituciones, con mayor capacidad  de enfrentar los desafíos del cambio tecnológico, el deterioro medio ambiental y la desigualdad.
Según Epicteto, “es imposible que un hombre aprenda lo que cree que ya sabe”. Por ello los ideólogos anti-Estado siguen atrapados en su visión dicotómica Estado-mercado, incapaces de entender el significado y la gravedad de estos desafíos. Califican a sus rivales de antisistema cuando, vistas las cosas en perspectiva, los antisistema son ellos. En la medida en que logren resistir los cambios políticos e institucionales, viviremos en un mundo plagado por la irracionalidad económica, las crisis ambientales y los conflictos entre propietarios y desposeídos. Ojalá nuestros ciudadanos se iluminen al momento de votar y nos libren del fundamentalismo intolerante y anacrónico, que ha frenado la construcción de un Estado democrático, eficiente e inclusivo en el Perú.

No juegen con fuego

miércoles, 30 de marzo de 2011


Kurt Burneo

Hay algunos hechos que suceden en mi país que me generan mucha perplejidad, uno de ellos se refiere al premeditado tratamiento  e intencionalidad de algunos medios de comunicación (que no es Gestión) en relación a la coyuntura económica, respecto  a variables como el tipo de cambio y los índices bursátiles.

 Intencionalmente, exageran los eventos, lo asocian exclusivamente a los resultados de las encuestas del fin de semana como si no hubieran factores externos implicados y lo que es peor, pronostican mayor volatilidad en estas variables con lo cual buscan extender en el tiempo estos episódicos cambios. ¿Cuán responsable es esta práctica?

Como es conocido el suscrito tiene la responsabilidad de coordinar el área económica del Plan de Gobierno de uno de los candidatos a la Presidencia de la República, teniendo en cuenta esto y visto que ahora algunos medios de comunicación le asignan exclusiva responsabilidad  sobre la   mayor volatilidad cambiaria y de la bolsa  a la subida en las encuestas de un candidato que compite con el nuestro, sería fácil para mí sumarme al cargamonton.  No obstante creo que por encima de la búsqueda de ventajas en esta contienda electoral, primero está la verdad  dicha desde una perspectiva profesional y sobretodo los intereses del país.

Técnicamente la volatilidad en la bolsa es algo inherente a ella, incluso semanas atrás los altibajos en esta han sido reportados y mas que  notorios;  por otro lado en cuanto al tipo de cambio, los factores internos no son sus  únicos determinantes, también hay factores externos a considerar como es por ejemplo el que el actual mayor riesgo que Portugal próximamente incurra en default de sus obligaciones, ha incrementado la probabilidad de ocurrencia de un efecto contagio  en la zona euro, razón por la cual los especuladores de monedas limitan sus posiciones en euros y empiezan a demandar dólares fortaleciendo a esta moneda, lo que origina a su vez el debilitamiento  del resto de monedas como es el caso del nuevo sol.  

Si a esto le sumamos la inestabilidad política en el medio oriente que pone al precio del petróleo en una tendencia  volátil pero al alza con complicaciones adicionales para el abastecimiento de energía en la zona euro, si a esto le añadimos que los datos de la economía norteamericana  estarían reflejando algunos indicios adicionales respecto a una recuperación algo más solvente de su economía, alejando la posibilidad de nuevas inyecciones de dólares en el marco de programas expansivos, ello reforzaría  el fortalecimiento del dólar. ¿Nada de esto cuenta?  Y si  de moderar la volatilidad se trata ,no es verdad que al 22 de marzo el Banco Central de Reserva cuenta con Reservas internacionales por  US$ 46,244 millones  y una posición de cambios por US$ 33,453 millones lo que implica una situación de solvencia acreditada. ¿El hecho que entre el  viernes y el  lunes último el tipo de cambio haya pasado de S/. 2.78 a S/. 2.81  con una tímida entrada del BCR por US$ 100 millones es una hecatombe ?

Creo que todos debemos ser conscientes que independientemente de nuestras adscripciones políticas, el procurar que existe mayor confianza de los agentes económicos en nuestros fundamentos macroeconómicos es vital.  Debemos ser claros en la presentación del conjunto de factores que determinan la perfomance de las variables macroeconómicas del país,  el reforzar la certidumbre de los agentes económicos en nuestra institucionalidad económica y nuestra solvencia macro independientemente de nuestros deseos por tal o cual candidato es lo responsable; las pataletas, verdades a medias  y las apuestas en contra de la estabilidad económica de nuestro país de verdad es jugar con fuego, lo malo de este juego es que nos pueden incendiar a todos.

Planes de Gobierno y Democracia

Javier Iguiñiz



Como los trágicos sucesos de Bagua volvieron a comprobar, la manera de resolver los problemas puede ser tan importante como la solución que se les dé. ¿Cómo ofrecen gobernar los principales partidos en campaña? ¿Qué lecciones han sacado de tantos hechos de sangre relacionados con proyectos de inversión? ¿Qué vocación de escucha se esgrime en la campaña?
         
Hemos recorrido cinco planes de gobierno buscando en ellos algunas de las expresiones que mostrarían la decisión de gobernar de otra manera.  Esas expresiones son: presupuesto participativo, consulta y concertación social. Tienen relación con la participación ciudadana en la toma de decisiones.

Claro es que la ausencia de esos términos en los planes no revela automáticamente voluntad de entrar a sangre y fuego a resolver problemas, pero sí revela que el estilo de gestión de gobierno no es asunto de gran interés y que, en la medida en que lo es, la consulta a la población no es una vía considerada importante. También es cierto que la voluntad concertadora con la ciudadanía presente en algunos de los planes tampoco asegura su futura práctica en caso de ganar o su defensa desde el Congreso. Aún así, hay dos bloques. 

Presupuesto participativo

La experiencia del Presupuesto Participativo tiene ya bastantes años y aunque las cantidades en juego son pequeñas, su práctica constituye una escuela de participación ciudadana que, poco a poco, prepara a la población más interesada en servir a la colectividad y exigir transparencia en la gestión publica.

De los cinco partidos con mayor adhesión en las encuestas, Fuerza 2011, Alianza por el gran cambio, y la Alianza Solidaridad Nacional no mencionan esa práctica ciudadana. Perú Posible propone: “Mejorar los mecanismos de concertación regional y local a través del presupuesto participativo”. Y Gana Perú señala: “Consolidaremos el proceso del presupuesto participativo, al potenciar los consejos de coordinación regional y local como espacios de concertación Estado-sociedad civil y como expresión de un enfoque de gestión compartida”.

Consulta

La conciencia de la necesidad de consultar con la población afectada por los proyectos de inversión parecía generalizarse post Bagua. Sin embargo, en el planteamiento de PPK no aparece la palabra “consulta”, en el de Solidaridad Nacional tampoco. En Fuerza 2011 se utiliza una vez en relación con la eco-eficiencia. En el plan de Perú Posible se introduce la consulta a propósito de los proyectos energéticos. En el caso de Gana Perú se propone la consulta en relación con el Convenio 169, a temas energéticos, de educación y sobre relaciones tripartitas en el mercado de trabajo.

Concertación social

         La concertación social no aparece ni en el plan de Fuerza 2011, ni en el libro de Kuzcynski, ni en el plan de Solidaridad Nacional. En Perú Posible se la propone a propósito del precio de medicinas, de las políticas laborales, de la gestión regional y local y de la relación Estado – Sociedad Civil. En el plan de Gana Perú se incluye la concertación. En el plan de Gana Perú, la concertación se hace presente a propósito de la relación Estado – Sociedad Civil, de la canasta básica, de la relación entre el Estado y las empresas, de la presencia de diversas iniciativas como CEPLAN, Mesa de Concertación para la Lucha Contra la Pobreza, Consejo Nacional de Educación, Consejo Nacional de Salud, Presupuesto Participativo y Planes de desarrollo concertado.   



Agricultura familiar, mercado y seguridad alimentaria

lunes, 28 de marzo de 2011

Agricultura familiar, mercado y seguridad alimentaria
Fernando Eguren

Existe una serie de ideas preconcebidas sobre las características de nuestro agro. Una de ellas es que la mayor parte de la agricultura familiar es de autoconsumo, y que no participa del mercado, al menos en un porcentaje significativo. La Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO 2009), fuente de información que utilizamos para este artículo, muestra lo contrario: alrededor de dos tercios de agricultores familiares  están vinculados al mercado de productos agrícolas, es decir, venden una proporción variable de sus cosechas. De hecho, son los principales abastecedores de alimentos para la población peruana, urbana y rural.

Tomemos como ejemplo algunos cultivos de consumo masivo. Hay más de 1.3 millones de productores de papa, según la fuente indicada. Aproximadamente el 98% de éstos son agricultores familiares y son responsables también de un 98% de la producción de ese tubérculo.

El peso de la agricultura familiar en la producción de arroz, otro de los cultivos de consumo masivo, es también predominante. El cultivo involucra a 184 mil productores; nueve de cada diez son agricultores familiares, y son responsables de tres cuartas partes del total de la producción.

El plátano es uno de los principales productos alimenticios de la dieta de la población amazónica, y un exitoso cultivo de exportación de la costa norte. Hay más de medio millón de productores de esta fruta, de los cuales el 94% es agricultura familiar; en su conjunto, producen el 92% del total de plátanos del país. 

En cuanto al maíz, hay dos tipos diferentes: el maíz amiláceo y el maíz amarillo duro. El primero es sobre todo un cultivo serrano, mientras que el segundo es producido en la costa y la selva y utilizado sobre todo como alimento en la industria avícola. En la costa, el 90% del maíz amarillo es producido por agricultores; en la sierra, la agricultura familiar produce el 99% del maíz amiláceo.

Lo propio ocurre con el acervo pecuario, se trate de vacunos, ovinos o porcinos. Más de las tres cuartas partes del ganado vacuno es criado por familias que poseen menos de 10 hectáreas; lo mismo ocurre con 4 de cada 5 ovinos y 9 de cada 10 porcinos. 

En estos tiempos en el que el futuro de la seguridad alimentaria es materia de preocupación en el mundo, es claro que la agricultura familiar tiene un papel estratégico que no se corresponde con la poca o nula atención de los poderes públicos, los que, por el contrario, solo tienen ojos para el neolatifundismo exportador. 

Hasta estos últimos días previos a la elección presidencial, los candidatos no parecen mayormente interesados en pronunciarse por los desafíos de la seguridad alimentaria y el destino de la agricultura familiar, de la cual depende.


Ojo candidatos

domingo, 27 de marzo de 2011


Kurt Burneo


¿Se discute en esta campaña electoral algo relevante?  En ella parecen predominar las mascotas, los colores vivos en la publicidad ,  las ferias costumbristas y no la discusión de los planes de gobierno  o de los márgenes de maniobra del futuro gobierno. Sin duda alguna, sería más  sensato y útil para realizar una  elección bien informada analizar  el  efecto   de la coyuntura internacional y el de la política económica de García  pues estos desarrollos  pueden imponer fuertes restricciones   a  los ambiciosos planes de todos los candidatos.

¿Qué margen de gasto tendrá la siguiente administración?  Asunto particularmente importante, puesto que  al margen que la ley de responsabilidad y transparencia fiscal establece un tope del 60% de ejecución del presupuesto, en lo que va del año se han tomado una serie de decisiones que de querer respetarse  las reglas fiscales vigentes en dicha ley, implicarán menores márgenes de gasto a partir de agosto. 

Así entre la reducción en un punto  del impuesto general a las ventas, la reducción de 0.05 a 0.005 del impuesto a las transacciones financieras, las reducciones arancelarias de principios de año y la extensión en el plazo de las exoneraciones tributarias en amazonia conllevan a una menor recaudación anual por casi S/. 4,300 millones, a esto hay que añadir una cuentita nueva que vendría de las transferencias pendientes del Estado a las refinerías por casi S/. 600 millones hasta ahora, cuentita que con el congelamiento de la banda de precios, se va haciendo mas grande a razón de S/. 200 millones por mes, ojo asumiendo un precio del petróleo crudo en US$ 90 (hoy está encima de US$ 100); el tema está en si se usará la reserva de contingencia si es que deciden pagar este pendiente con lo cual el presupuesto disponible se achica para el entrante o lo que seria peor, simplemente se deja el “regalito” crudo para la administración entrante. En este último caso es como si te vas al chifa y en vez que te traigan la carta, te traen la cuenta del que ya comió y se fue.

La actual política fiscal expansiva, que  significa que el Ministerio de Economía y Finanzas viene (innecesariamente en mi opinión)  propulsando un mayor gasto en la economía, está asegurando una mayor probabilidad de incumplimiento de la actual meta inflacionaria (2% mas o menos 1) establecida por el Banco Central de Reserva, en un contexto donde algunos precios de bienes de primera necesidad en nuestra economía vienen experimentando una tendencia al alza, a partir de mayor precio internacional de insumos necesarios para su producción como  el maíz, soya, trigo, petróleo.   Esta mayor probabilidad reside en que el mayor gasto o demanda impulsada por el Estado, refuerza (por factor de demanda) las presiones al alza de precios motivadas por los mayores costos de insumos importados.

Por supuesto que el Banco Central hace lo suyo a pesar de la equivocada decisión del MEF de aumentar la demanda en la economía, así ha venido aumentando la tasa de interés de referencia (que influye en las tasas de interés del sistema), ha elevado los encajes en soles y dólares, todo ello a fin de encarecer el crédito y bajar la viada con la que viene creciendo este desde el año pasado en un 20.7% en enero último siguiendo una trayectoria ascendente desde principios del año pasado.  Obviamente, este dale que dale  insistiendo con una política fiscal expansiva, garantiza el sostenimiento de las presiones inflacionarias haciéndole la vida mas complicada al Banco Central y por supuesto generando un escenario futuro con tasas de crecimiento de precios mayores. Total, pareciera que el interés del actual Presidente Garcia es completar su álbum con fotos bonitas para su candidatura del 2016: Ya se tomó una hace 1 mes bajando impuestos, ahora quiere otra  donde se maximiza la tasa de expansión de la actividad económica, no importa que  dicha tasa no sea sostenible en el tiempo.

Soy consciente que fijar posición en estos temas por parte de los candidatos o cuando menos de sus responsables de planes de gobierno puede ser incómodo, por eso que varios convenidamente se hacen el muertito frente a ellos; mas el sólo señalarlos explícitamente al menos nos daría un indicio  -así sea tenue- en relación a cuan serios son en sus propuestas.   A propósito, ¿Que dice sobre estos asuntos técnicos, el candidato norteamericano que lo sabe todo en economía, ¿O Habrá que preguntarle a su mascota como parte de la campaña?  Cuidado  no vaya a ser que  el PPkuy venga con cola.


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