Agenda externa presidencial

jueves, 14 de julio de 2011



Alan Fairlie Reinoso

La gira del presidente Humala ha sido muy importante y exitosa. Ha ratificado la prioridad de las relaciones vecinales, y la vocación de integración regional sudamericana. Reafirma especialmente el rol de UNASUR, donde coexistimos países con diferentes estrategias de desarrollo y de inserción internacional. La cumbre que se realizará en Lima el 28 de julio, será una extraordinaria coyuntura para una consolidación del diálogo regional que se fue adelantando en las reuniones bilaterales. En ese sentido, la declaración que saldrá sobre integración regional y los temas de la desigualdad social y la exclusión, marcan dos puntos centrales de agenda.

Fue simbólico que el primer país de destino haya sido Brasil. Se continúa y potencia una asociación estratégica, que se ha convertido afortunadamente en política de estado. Las primeras gestiones y acuerdos se dieron durante la administración del presidente Toledo y se continuaron con el presidente García. El desafío es cómo llevar al máximo ese vínculo, de forma tal que sea mutuamente beneficioso, y que el Perú defina las políticas necesarias y suficientes para expandir nuestras exportaciones, darles mayor valor agregado, desarrollar la integración fronteriza, infraestructura, social, con inversiones crecientes. El problema pendiente es el de las centrales hidroeléctricas que ha generado rechazo en el sur por sus implicancias medioambientales. La política debería ser capaz de simultáneamente profundizar la asociación estratégica, y de replantear amigablemente los términos de la integración energética.

La visita a EEUU constituyó un rotundo éxito por varios motivos. En primer lugar, porque es una clara señal de que la integración regional y sudamericana se plantea desde el regionalismo abierto, desde una perspectiva integral con los socios principales (comerciales y políticos) a nivel global. En segundo lugar, la reunión con la Secretaria de Estado y en gesto inusual por el mismo Presidente, muestra una voluntad de la primera potencia del mundo de tener relaciones amigables y fortalecer los vínculos con la nueva administración. En tercer lugar, porque crea un ambiente propicio no solo para la discusión de los temas clásicos de la relación bilateral, sino para maximizar los beneficios y reducir los costos de mecanismos como los TLCs suscritos, y establecer nuevos mecanismos de cooperación.

Está pendiente un diálogo al más alto nivel con países europeos y del Asia. La agenda va mucho más allá de los temas comerciales o de los TLCs firmados. Hay una relación histórica que debe potenciarse desde una perspectiva integral y diferenciada, que considere las características y proyecciones de un país como el Perú. Afortunadamente, hay anuncios en esa dirección. La Cumbre de APEC constituye una excelente oportunidad para establecer y fortalecer nuevos vínculos con los países de la Cuenca del Pacífico, y el presidente Humala debería confirmar su participación en ese evento preparando cuidadosamente los objetivos e instrumentos que se pueden conseguir.

La relación con los BRICS parece crucial. Ya tenemos encaminada la estrategia con Brasil, y hemos suscrito un TLC con China. Parece plausible tratar de enriquecer al máximo nivel los vínculos con esta potencia mundial emergente en todos los planos. El inicio de negociaciones de un TLC con la India debería continuarse, ampliando también los términos de la relación. Asimismo, debería buscarse llevar al máximo nivel la relación con Rusia (en todos las esferas).

¿Cuál es la política comercial pendiente?

El Perú, a diferencia de la mayoría de países, prácticamente no ha utilizado políticas de defensa comercial (antidumping, salvaguardias, etc.) en el contexto de la crisis internacional. Se requiere una política activa en defensa de la industria nacional, de las pymes, utilizando los instrumentos que la Organización Mundial del Comercio y los propios tratados de libre comercio permiten.

Se necesita una adecuada coordinación interinstitucional entre el MINCETUR, Ministerio de la Producción, Agricultura, Cancillería y órganos claves como INDECOPI. En el contexto de una economía abierta se debe propiciar el desarrollo de la industria local, las cadenas productivas exportadoras, clusters y actores como las pymes. Todo ello debe tener una dimensión territorial por lo que es clave un diálogo y programación conjunta con los gobiernos regionales. Esto no funcionará, sino se convoca a los gremios empresariales y de productores no solo para que alcancen propuestas concretas y específicas que tienen, sino creando espacios de participación en la misma implementación de las políticas.

Esos esfuerzos para diversificar no solo la relación con países y bloques diferentes, sino dando mayor valor agregado a nuestras exportaciones de bienes y servicios, debe articularse con una adecuada política frente a los TLCs. Patear el tablero no parece una buena opción y sería muy costosa para el país. Dejar las cosas como están, tampoco. Hemos visto cómo la política de liberalización y apertura combinada con la frenética suscripción de TLCs no han logrado hasta el momento cambiar la inserción primario-exportadora del Perú, y por lo tanto, el crecimiento ha tendido a ser excluyente.

Se necesita impulsar activamente las agendas complementarias: de compensación a perdedores, para hacer efectivo el acceso potencial a los mercados, y el impulso de la competitividad y productividad. Esperamos que la gira auspiciosa del presidente electo se traduzca en avances concretos no solo en agenda comercial, por el bien del país.

TLCs y agendas de implementación

miércoles, 11 de mayo de 2011


Alan Fairlie Reinoso


El Perú ha liderado la suscripción de TLCs y acuerdos norte-sur que consolidan el proceso de apertura de los noventa,pero también importantes acuerdos sur-sur y con el Asia.

La polémica fue principalmente en el TLC con EEUU por el tema de subsidios agrícolas y eliminación de franjas de precios,o las críticas a excesivas concesiones en disciplinas(especialmente propiedad intelectual).Esto llevó a conflictos con la CAN.

Con Europa una fue la historia de negociación en bloque y otra la “multipartes”,donde los acuerdos en la parte comercial mas allá de matices, terminaron siendo muy parecidos a los de EEUU.Así con Canadá, EFTA.En algunos casos, con cláusulas y/o adendas laborales y medioambientales con elevados estándares.

También se han impulsado acuerdos con diferente profundidad con países asiáticos donde destaca China,Japón, Corea.Hubo también polémica importante respecto a China aunque las sensibilidades eran en algunos productos industriales,y no agrícolas como en otros casos.

En los acuerdos sur-sur sin duda el más importante y controversial fue el suscrito con Chile.No solo por el tema de asimetrías en contra nuestra,sino por problemas constitucionales como ha fallado el Tribunal.Y, porque estamos en medio de la controversia marítima en La Haya.

Esto configura no solo un “spaghetti-bowl” difícil de implementar, sino que los efectos combinados de estosacuerdos no están del todo claros. Sectores ganadores en unos acuerdos, son perdedores en otros,lo mismo en las diferentes regiones del Perú. Un análisis fino del fenómeno debería serla primera tarea a enfrentar.

En segundo lugar,el tema de las agendas complementarias.Una es la de implementación,que se deriva de las obligaciones asumidas en los TLCs.Otra es la de compensación a sectores perdedores (para lo cual es fundamental terminar la primera fase).Una tercera la agenda de competitividad para maximizar beneficios potenciales.

El Perú ha trabajado la agenda de implementación en buena medida,no ha comenzado la de compensación y ha definido muy poco en una agenda integral de competitividad. Hay iniciativas interesantes que les falta presupuesto y recursos humanos, además de mayor peso en las decisiones políticas.

¿Qué hacer con los TLCs?

Patear el tablero no parece una buena opción.Se deberían pasar los TLCs que no lo han hecho para una revisión y ratificación del Congreso (como el caso de Chile,para que se implementen las observaciones del TC).

El énfasis podría estar en las agendas complementarias que junto a los mecanismos multilaterales de política comercial y defensa comercial permitidos, busquen cautelar y corregir disparidades o asimetrías que no se hayan contemplado y sobre todo casos de competencia desleal a la producción nacional.Esto debería ser consensuado.

La otra decisión es estratégica porque hay varios regionalismos.Continuar con la apertura al mundo,pero sin abandonar la CAN,la relación con Mercosur,Unasur.O avanzar en la integración de los TLCs,como la iniciativa suscrita recientemente por Perú, Colombia, Chile y México.No está clara la compatibilidad de ambos procesos. También deberíamos priorizar los BRICS,ya avanzamos con Brasil y China.

Es una compleja tarea de una estrategia integral y diferenciada que tendrá que impulsar el siguiente gobierno.

Comercio y Desarrollo

domingo, 24 de abril de 2011


Por José Oscátegui 
Profesor dpto. de economía PUCP

Desde los albores de la economía de mercado, el comercio internacional fue entendido como un instrumento para el desarrollo de un país (o reino, en esa época). Las propuestas asistemáticas conocidas como Mercantilismo (cualquiera que sea la evaluación actual que se tenga de ellas)

Comercio y desarrollo
(presione sobre el gráfico para obtener una vista ampliada y poder apreciar con mayor claridad los números)

tenían como preocupación central el fomento de aquellas actividades económicas que eran consideradas las más avanzadas, con el fin de que ellas se realicen dentro del país que adoptaba tales propuestas.
Entre esas propuestas también se encontraba la recomendación de exportar lo máximo posible e importar solo lo indispensable.
En los siglos XVI y XVII, cuando se empiezan a formular estas propuestas, el consumo importado era, fundamentalmente, compra de sedas y alfombras del Oriente, perfumes y especias de la India, loza de la China, etc., realizado por los nobles de la época. En términos del esfuerzo de industrialización (y también en términos de la ética de sectores religiosos), era un consumo dispendioso y reprobable, pues hacía más difícil la tarea de acumulación de capital que se tenía que realizar como país. En gran medida, esta era la base económica y social en la que desarrolla el Mercantilismo.


El mundo del siglo XXI es, ciertamente, muy diferente. El mundo está más integrado, aunque bastante más en términos de movilidad de capitales que del comercio propiamente dicho. Pero lo que no ha cambiado es el considerar que, para un país cualquiera, el comercio internacional no tiene un valor en sí mismo, sino en la medida en que sirve para permitir la prosperidad y el progreso de su gente.
Aunque el peso relativo del sector terciario, en particular dentro de las economías avanzadas, ha aumentado, la base sigue siendo la industria. El desarrollo está vinculado a la industrialización y ésta a la capacidad de producir máquinas que sirvan para hacer otras máquinas.
Algunos sostienen que la apertura al comercio internacional fue el hecho específico que hizo que China se desarrollara. Esto es discutible, pero lo podemos aceptar con fines de desarrollar el argumento. Varios de los que validan esa afirmación también apoyan los TLC, en particular, el TLC que Perú firmó con EEUU. No obstante, los acuerdos EEUU-China significaron la apertura de la economía norteamericana sin una apertura equivalente por parte de China. Los norteamericanos se quejan, hasta ahora, de que el país oriental tiene ventajas excesivas en el mercado del país del norte. Si el acuerdo que China firmó con EEUU hubiera sido parecido al que firmó Perú, China no hubiera podido acelerar su crecimiento.
En Perú tenemos un mito en relación con el comercio exterior. Este afirma que cuanto más Exportaciones No-Tradicionales se tengan mayor será el desarrollo del país, pues se supone que estas son, principalmente, productos industriales. Los TLC permitirían el crecimiento de estas exportaciones.
El cuadro que presentamos habla por sí solo.
 Este muestra que dentro del total de las Exportaciones No-Tradicionales, solo las exportaciones agroindustriales han visto crecer su participación. El único problema es que ningún país se ha desarrollado especializándose en la producción de, digamos, paltas.
Colofón
Los TLC que Perú ha firmado necesitan ser revisados con la finalidad de que puedan ser mejorados. Perú debe priorizar los acuerdos de integración regional, pues ellos deben permitir a nosotros y a nuestros socios comerciales intercambiar productos industriales, aunque estos por ahora no sean muy sofisticados.

Comercio y Crecimiento en el Perú

miércoles, 5 de enero de 2011


José Oscátegui, Prof. Dpto de Economía PUCP


Un consenso en la teoría del desarrollo es que el mercado, por sí solo, no siempre asigna eficientemente los recursos de una economía. Ese conocimiento no fue obstáculo para que, en nuestro país, durante la década del 90, apoyado por organismos multilaterales e impuesto por una dictadura, se impusiera la idea que el mercado nunca se equivoca. Esta idea es persistente y renueva su fortaleza presentando a los que señalan las debilidades y fallas del mercado como enemigos de él. En nuestro país no sólo tenemos problemas como la ausencia de integración de la población con su consecuencia de pobreza, ignorancia, etc., sino también carecemos de la infraestructura necesaria para impulsar un crecimiento sostenido. La existencia de este y otros problemas semejantes muestra las deficiencias y limitaciones del mercado.


Otro consenso es que el desarrollo solo puede lograrse con la industrialización. Este no es conocimiento reciente. Desde el siglo XVII gran parte de los escritos de los Mercantilistas contiene la propuesta de producir y exportar bienes manufacturados en vez de materias primas. Ellos se oponían a la importación de bienes suntuarios (especias de Oriente, sedas, etc.), pero no a la importación de las materias primas necesarias para la producción de manufacturas. El importar bienes de lujo, en consonancia con la visión de la época, era considerado como un gasto que, aparte de reducir el excedente para la inversión, era malo en si mismo.


Es posible afirmar que, desde comienzos del siglo XX, estos dos temas están entre los que traviesan las preocupaciones económicas en los países en desarrollo. Las soluciones propuestas tuvieron consecuencias prácticas. Las revoluciones rusa y china significaron un retiro, tanto voluntario como impuesto por Occidente, del mercado mundial por parte de estas economías. Aisladas, cada una de ellas desarrolló un acelerado y brutal proceso de inversión en la industria pesada en busca de una rápida industrialización. A la luz de la creciente incorporación de ambas economías a la economía mundial, es posible argüir que el objetivo de ambas fue lograr un espacio en el mercado mundial, diferente al que tenían hasta entonces. Sería interesante estudiar si, por ejemplo, el desarrollo asiático reciente, el de China y de todo el Sud-este asiático, hubiera sido el mismo sin la industrialización inclemente y a pasos forzados realizada por China desde 1950.


Tampoco es novedad afirmar que el comercio internacional es bueno. Sin embargo, de esto no se deduce que todos los acuerdos comerciales sean buenos. El comercio es bueno...pero en el mundo no existe libre comercio. El TLC con EEUU, por ejemplo, no ha mostrado para nosotros, hasta ahora, ninguna de las ventajas ofrecidas por sus propugnadores ni en términos de empleo, ni de inversiones, ni siquiera en términos de resultados de la balanza comercial.


EEUU incluyó en el tratado un tema no comercial pero muy importante para ellos, como es el de la propiedad intelectual y, al mismo tiempo, excluyó un tema comercial central, muy importante para nosotros, como es el de la migración o la movilidad de la fuerza de trabajo. Además, el tema de la protección a las inversiones, debido a que no hay inversiones peruanas en EEUU equivalentes a las que ellos tienen el nuestro país, y a que Perú (a diferencia de ellos) ofrece un trato nacional a las inversiones extranjeras, los beneficia a ellos más que a nosotros.


Hace menos de un mes, el 23 de Diciembre, en su página Editorial, el New York Times informaba que China aunque prometía vigilar el cumplimiento de la ley de patentes, violaba los derechos legales sobre libros, patentes y secretos comerciales mucho más que antes, y que China veía la apropiación de las innovaciones extranjeras como la mezcla de política adecuada para desarrollar su propia tecnología. En esto, China no se diferencia de EEUU y de los países actualmente desarrollados, pues en su momento ellos tampoco respetaron las patentes y la propiedad intelectual.


Pero sí es necesaria la regulación del mercado. También es necesaria la acción decidida del Estado para crear mercados, asegurando la construcción de infraestructura, así como el más amplio desarrollo de un mercado de capitales, y educación y salud de calidad para el conjunto de la población. La existencia de un Estado robusto y capaz es condición necesaria para el buen funcionamiento del mercado.


Pero tampoco es una solución la apertura unilateral. Los acuerdos comerciales regionales tipo CAN y MERCOSUR, deben tener prioridad sobre los TLC’s firmados hasta ahora. Considerando los cuatro países de la CAN: Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú tenemos un mercado con una población conjunta de más de 90 millones de personas. Teniendo en cuenta esta prioridad, los TLC’s deben ser revisados para hacerlos compatibles vía la renegociación.


La política arancelaria y para-arancelaria no debe ser descartada, pero no puede ser la más importante. El apoyo a la industria significa resolver los principales problemas que la han constreñido:
a)la baja productividad y el pequeño tamaño del mercado.
b)la pequeñez del mercado de capitales y la escasez de estos
c)la pobre calidad del sistema educativo y las deficientes condiciones de salud de la población.

Nada de lo anterior es posible sin una Reforma Tributaria que eleve la presión tributaria hasta, por lo menos, 18% del PBI y permita al Estado contar con los recursos suficientes. No debe permitirse la evasión ni la acumulación de deuda tributaria. Tampoco debe aceptarse el sistema del “óbolo” instaurado por el actual gobierno, que seguramente es uno de los menos honestos de nuestra historia. Es indispensable el cobro de un impuesto a las sobreganancias mineras.

Cuando el TLCAN y los acuerdos comerciales internacionales no son suficientes: El caso de México

lunes, 6 de diciembre de 2010


(En: Strategia 10, CENTRUM, diciembre 2008)

Germán Alarco Tosoni
Investigador Principal, CENTRUM Católica

Desde inicios de 1994 entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que asoció a Canadá, EE.UU. y México. A la fecha este último país lleva 12 tratados de libre comercio con 44 países y más de 30 nuevos acuerdos comerciales específicos. Es innegable que estos implican una gran ventana de oportunidades ya que permiten acceder a más de mil cien millones de habitantes, a 2/3 de las importaciones y 3/4 del PBI mundial.

También generan nuevas posibilidades de insumos a precios más competitivos y de bienes de consumo para los mexicanos (Secretaría de Economía, 2006). México tiene la posición 15 y 14 en cuanto a las exportaciones e importaciones a nivel internacional (OMC, 2007). En esa dirección se observan resultados impresionantes en términos del crecimiento de las exportaciones que se han multiplicado por cinco, de 51.9 a 272.1 miles de millones de dólares anuales entre 1993 y 20071 pero los resultados macroeconómicos generales son bastantes mediocres.

La economía mexicana es la décima del mundo en cuanto a tamaño y su ingreso per cápita es de US$ 6,790 con la posición 70 en el mundo y de US$ 9,640 cuando se habla del ingreso per cápita corregido por la paridad del poder adquisitivo, ubicándose en la posición 80. Asimismo, la estructura de distribución del ingreso es desigual de conformidad a un índice GINI de 49.5, respecto de un 40.8 para los EE.UU., 34.7 de España o 28.3 para Alemania en 2004 (World development indicators, 2006). Sin embargo, lo que más llama la atención es su reducido crecimiento, ya que en el periodo de la “economía cerrada” entre 1950-1990 crecía a una tasa de crecimiento promedio anual (tcpa) del 5.1%, mientras EE.UU. lo hacía al 3.5%. Entre 2007 y 1990 sólo creció al 3.3% respecto a 2.9% de EE.UU. La tcpa mexicana entre 2000-2007 es ligeramente más baja ubicándose en 3.2%.

Hacia delante las perspectivas no son muy positivas, ya que CEPAL, a finales de agosto del 2008 señaló que para 2008 y 2009 tendría un crecimiento del 2.5% anual, respecto a un promedio regional Latinoamericano y del Caribe de 4.7 y 4%. En ambos años México tendría las tasas más bajas del conjunto de países analizados, compartiendo ese último lugar con Nicaragua. ¿Cómo es posible que una economía pierda velocidad de crecimiento cuando se apertura más al comercio internacional?. México es una experiencia interesante que puede ser útil a Perú para proporcionarnos algunas enseñanzas. Hay muchas diferencias entre ambas, pero también semejanzas que es necesario considerar para aprovechar las ventajas y enfrentar los problemas - retos que pueden implicar estos acuerdos comerciales.

Razones del entorno internacional
Es cierto que el entorno internacional hoy en día no es tan propicio para el comercio internacional, pero este elemento no es sostenible como factor explicativo después de 15 años de la firma del TLCAN, ya que al igual de los periodos críticos se disfrutó de parte de la expansión económica de los años noventa. Otro elemento en juego es que todas las economías comparten el objetivo común de ser más competitivas; luego a pesar que se vaya rápido el ganar o perder participación en los mercados depende también de la velocidad de los competidores. Eso es lo que ha ocurrido a México. Entre 1993 y 2007 Canadá perdió participación en las importaciones totales de EE.UU. al pasar del 19.1 al 16%. México incrementó su participación del 6.8 al 10.8%, pero esta es menor a los niveles observados en 2001 superior al 11%. China en cambio la eleva de 5.4 a 16.4% en forma más acelerada a partir de los menores crecimientos de Canadá y México (Secretaría de Economía, 2007).

Otro tema interesante es que los acuerdos comerciales se agotan solos. El comercio internacional es muy dinámico y hay productos con una elasticidad ingreso más elevada respecto al PIB que se mantienen creciendo en el tiempo, pero muchos otros cumplen las reglas del ciclo del producto (crecen ligeramente, luego más aceleradamente, después se estancan y posteriormente comienzan a decrecer). Asimismo, la ventana de oportunidad es máxima cuando no existen barreras paraarancelarias y el arancel aplicable es cero, de ahí no hay mejora posible. Por último, en el mundo donde todo cambia pero poco se transforma, la proliferación de acuerdos y preferencias comerciales genera una externalidad negativa para cada país considerado individualmente. Al respecto, México se justifica señalando que entre 1993 y 2007 el número de acuerdos comerciales notificados a la OMC se ha elevado de 44 a 194.

Recuento de diferencias entre México y Perú

Una primera diferencia que salta a las vista y que abona a nuestra hipótesis del mediocre desempeño mexicano es cómo un país con hidrocarburos crece tan poco. México es el sexto productor mundial de hidrocarburos (BP statistical review of world energy, 2007). Su producción valuada a precios de mercado es equivalente al 8.4% del PBI y las reservas probadas son equivalentes a cerca de dos años de su producto. Sin embargo, en el periodo 2000-2006 muestra tasas de crecimiento por debajo de los países petroleros. Entre 2000-2004 México creció al 1.5% anual, mientras el grupo de países con hidrocarburos lo hizo en 3.4%. Entre 2005 y 2006 México creció al 2.8 y 4.8% anual y el promedio simple de todos los países con hidrocarburos lo hizo al 6.6 y 6.4% respectivamente. ¿Qué hacen los mexicanos que no aprovechan el boom de los precios del petróleo?.

La ventaja de la diversificación y la paradoja de tener menos ingresos

México enfrenta un serio problema mediante el cual más de 2/3 de sus exportaciones se orientan al mercado norteamericano sometiéndose estrechamente a los ciclos expansivos y contractivos de esta economía. El Perú enfrenta una estructura más diversificada. Sólo el 19.3% del total para 2007 se orienta a los EE.UU. respecto de una participación del 31.1% en 2005. El 10.9% de las exportaciones se orientaron a China respecto de 10.8% en 2005. Suiza, por las exportaciones de oro, y Japón la incrementan de manera significativa al 8.4 y 7.8% del total nacional en 2007 con relación a niveles del 4.6 y 3.5% en 2005 respectivamente. Otros mercados relevantes de las exportaciones peruanas son Chile, Canadá, España, Brasil, Alemania, Países Bajos y Corea del Sur (PromPerú, 2008). La pregunta que surge aquí es que vamos a seguir haciendo los peruanos para mantener esta estructura del comercio exterior conveniente diversificada.

El componente importado de la producción es menor en el Perú respecto de México, otorgándonos la ventaja de que una menor proporción del ingreso generado se filtra hacia el exterior, reactivando menos a terceros países. De acuerdo a información del BCRP la penetración de las importaciones respecto al producto fue en 2007 del 18.2%, respecto de 13.8% en el 2000. Esta ha crecido a lo largo del tiempo pero se encuentra por debajo de los estándares mexicanos del 33.5% del PBI en 2007 con una clara transnacionalización de los patrones de producción y consumo.

Al respecto, un fenómeno paralelo es el relativo a que poco más del 50% de las exportaciones se refiere a operaciones de la industria maquiladora de exportación (IME) y casi del 60% cuando hablamos de otros regímenes especiales. La particularidad de esta actividad es que se trata de ensamblaje, aunque con diferentes niveles de desarrollo y que genera positivamente más de 1.2 millones de empleos especialmente en la zona fronteriza norte con EE.UU. Sólo como referencia la industria maquiladora de exportación mexicana tiene una propensión a importar insumos intermedios del 75.7% del valor de sus exportaciones, sin considerar lo concerniente a las importaciones de bienes de capital. Un incremento del 100% de estas exportaciones se acompaña de un crecimiento del 75.7% en las importaciones de insumos, 11% en salarios y menos del 10% de la compra de otros insumos y servicios nacionales.

Elementos negativos comunes

Es riesgoso aventurarse pero puede resultar interesante lanzar algunas hipótesis, que posteriormente habría que sustentar. Se identifican por lo menos seis elementos negativos comunes. El primero es la desarticulación interna. México cuenta con al menos dos sectores muy vinculados a la economía internacional: IME y el sector petrolero, sin embargo estos comparten una notoria desarticulación con el resto de la economía interna. Entre 1988 y 2004 estos crecieron a una tcpa del 11.4%, el resto de sectores al 2.1% y el promedio total fue 3.1% (Alarco, 2007). Lo mismo, habría que decir quizás en el Perú para el sector minero, los hidrocarburos y los productos pesqueros. Por el contrario, los productos no tradicionales, especialmente los textiles, confecciones y los agropecuarios son más dinámicos y articulados a la economía interna.

Sachs (2000) distingue al menos cinco patrones de crecimiento aplicables para los países en desarrollo. México es clasificado en el grupo de los seguidores en la incorporación de tecnologías, mientras que el Perú estaría asociado a los basados en los recursos naturales. El pasar de un estadio inferior a otro superior de desarrollo implicaría, en el caso peruano, primero diversificar e incorporar más valor agregado (industrializarse) y en el mexicano más inversión y resultados concretos en el campo de la ciencia y tecnología para contar con un modelo de crecimiento endógeno. Perú y México comparten una visión que soslaya la importancia de la ciencia y tecnología en el desarrollo. En 2004 canalizaron a la investigación y desarrollo el 0.10 y 0.42% del PBI respectivamente, frente a un promedio internacional para los países de menor, medio y alto desarrollo de 0.73, 0.87 y 2.54% del PBI respectivamente. Brasil y China destinaron el 0.98 y 1.31% de sus respectivos PBI (World Development Indicators, 2006).

Una reducción de la participación de los sueldos y salarios respecto del ingreso o del PBI nos es una buena receta para el crecimiento económico, a menos que la inversión crezca aceleradamente. En la perspectiva de Keynes o Kalecki la mayor participación de la masa salarial es una garantía de mayores niveles de consumo y estabilidad. México y Perú en el 2004 tuvieron participaciones de la masa salarial del 30.38 y 23.7% con relación al PBI respectivamente, con mayores niveles históricos en 1980 con valores de 36.04 y 29.69%. EE.UU. en el 2005 tuvo una participación del 56.82% respecto de 60.11% en 1980. Alemania mostró un 50.27% respecto de 58.01% en el mismo periodo (Lindenboim, 2008).

Si nos introducimos a la problemática de la distribución personal del ingreso la situación es más dramática. Perú es más desigual que México con un índice GINI del 54.6, superior al mexicano de 49.5. Asimismo, procesando la información del Banco Mundial se observaría que el 20% de la población más pobre del Perú tendría ingresos per cápita corregidos por paridad del poder adquisitivo de apenas US$ 1,084 anuales, mientras que en México serían de US$ 2,069 respecto de los promedios de US$ 5,400 y 9,640 respectivamente. El 20% de los peruanos tendrían condiciones de vida similares a los habitantes de Benin y Eritrea, mientras que los mexicanos más pobres lo serían como los habitantes de Mongolia y Mauritania. El 10% más rico en cambio vive a nivel de los países desarrollados con ingresos per cápita de US$ 29,258 y 37,923 anuales respectivamente.

Un tema que comparte Perú y México es el relativo a las políticas fiscales y monetarias, ambas de corte ortodoxo. A diferencia de los EE.UU. donde la Reserva Federal se preocupa no sólo de la inflación, sino del crecimiento y el desempleo, nuestras autoridades monetarias asumieron las recomendaciones externas relativas a concentrarse en la problemática inflacionaria. No vamos a discutir los orígenes y el desempeño previo que justificaron dichas recomendaciones, pero lo que es claro es que cuando se produce el crecimiento se aplican políticas contractivas de la demanda, aumentando las tasas de interés y reduciendo la oferta de dinero.

En el campo fiscal la política es procíclica. A menor crecimiento, menores ingresos públicos y por lo tanto las autoridades reducen el gasto contribuyendo a reducir más el nivel de actividad económica en una perspectiva de corto plazo, ignorando las enseñanzas de la política fiscal anticíclica o contracíclica norteamericana o las enseñanzas chilenas. Aunque sin presentar evidencia empírica sobre la materia ambos países comparten también una caída significativa en el tipo de cambio real (actualmente hasta una apreciación nominal de las monedas nacionales respecto al dólar norteamericano) que afecta, a juicio de autores como Rodrik (2004), la posibilidad de avanzar en el fortalecimiento del aparato productivo por la mayor propensión a importar que a producir localmente.

Por último, un tema importante es que ambos países han dejado de lado la planeación. Obviamente la situación peruana es más dramática donde ésta no existe ni en forma ni en fondo. México es una realidad interesante ya que esta existe en la forma pero en el fondo es poco útil. La planeación se formula a partir de un Plan Nacional de Desarrollo para el periodo de gobierno que corresponda, que debe ser concertado y luego se aterriza en programas sectoriales. Lo interesante, es que ahora los planes son muy detallados en cuanto a metas e indicadores, pero el problema es que el cumplimiento de éstas requeriría de un conjunto preciso de acciones, que no se especifica, acorde a la ideología dominante.

Reflexiones finales

México vive la paradoja del país rico que no aprovecha plenamente sus recursos. En Perú la lista de temas por trabajar es numerosa, destacando la necesidad de mejorar la articulación entre los diferentes sectores y regiones del país. Hay que preocuparse de la ciencia y tecnología, mejorar significativamente la estructura funcional y personal de distribución del ingreso, abandonar la frivolidad del consumo suntuario importado, entre otros temas. ¿Qué estamos haciendo?. Se debe recrear la planeación con nuevas prácticas y repensar colectivamente la política fiscal y monetaria. En fin, debemos potenciar nuestra actual cultura emprendedora, aprovechar las oportunidades que se abren, enfrentar nuestras debilidades y mitigar las amenazas que nos acechan.

Bibliografía
Alarco, G. (2007). Crecimiento desbalanceado a partir de la industria maquiladora y petrolera mexicana al 2015. Economía Infoma 347, Julio-agosto. Facultad de Economía UNAM, México D.F., pp. 68-85.
Lindenboim, J. (2008). Distribución funcional del ingreso, un tema olvidado que reclama atención. Problemas del Desarrollo vol. 39, núm. 153, abril-junio. Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. D.F., pp.83-117.
Organización Mundial del Comercio (2007), Estadísticas del comercio internacional, 2006. www.wto.org
Rodrik, D. (2004). Industrial policy for the twenty-first century. Harvard University,
John F. Kennedy School of Government, Septiembre. 57 pp
Sachs, J. (2000). Globalization and patterns of economic development, en: Wel-twirtschaftliches Archiv - Review of World Economics, Band 136, Heft 4, Kiel Institute of World Economics, pp. 579-600.
Secretaría de Economía (2007). Retos- pérdida de competitividad internacional. www.economia.gob.mx
Subsecretaría de negociaciones internacionales (2006). La estrategia de negociaciones comerciales internacionales. www.economia.gob.mx
World Bank (2006). World development indicators 2006. http://webworldbank.org.


12-9-2008.
1 En el mismo periodo las importaciones crecieron de 65.4 a 283.2 miles de millones de dólares anuales.

Via Crucis Exportador

viernes, 3 de diciembre de 2010


Germán Alarco
Centrum

El crecimiento de las exportaciones no tradicionales de las últimas décadas ha sido meritorio. Estas permanecieron relativamente estancadas en la década de los ochentas, para saltar en los noventas de poco menos de mil millones de dólares hasta US$ 6,160 millones en 2009, teniendo muchos factores en contra. El tipo de cambio real, con base 2005, cayó dramáticamente de poco más de diez soles por dólar americano a menos de tres soles. La incursión en los mercados internacionales no fue simple y se enfrentaron -y enfrentan- severas restricciones en las diferentes etapas de las cadenas logísticas del comercio exterior. Estas exportaciones no son la panacea, pero conjuntamente con la actividad emprendedora son los elementos del modelo económico que a muchos nos interesaría mantener y potenciar.

Problemas en las cadenas logísticas

Las cadenas logísticas se pueden concebir como una red compuesta por una serie de empresas, relacionadas entre sí, que participan en cadenas productivas desde el aprovisionamiento de los insumos hasta la entrega del producto o servicio al consumidor final. El grado de complejidad de la estructura de una cadena logística depende de la cantidad de miembros que la componen, de las dimensiones de la red y los distintos eslabones o enlaces existentes. Las dimensiones estructurales se pueden clasificar en horizontales (etapas del proceso) y verticales (número de proveedores o clientes en cada etapa). Los problemas de competitividad surgen en cada una o en todas las etapas de las mismas, dependiendo del producto de exportación.

Hay problemas generales y específicos. Entre los primeros destaca la insuficiencia en la  infraestructura portuaria. Salvo el Callao, en el resto del país se trata de muelles, ya que sería excesivo denominarlos como puertos. La infraestructura ferroviaria no se encuentra al nivel de abandono de los años ochenta, resultado de la inacción gubernamental y del terrorismo. Sin embargo, más de diez años de gestión privada tampoco ha significado la ampliación de su capacidad. Las mejoras son marginales. Las carreteras, aún IIRSA Norte y Sur, siguen siendo básicamente de dos carriles (a excepción de los 100 Km. al norte y sur de Lima). Asimismo, las condiciones en que se produjeron las primeras concesiones no fueron óptimas. Las numerosas adendas a los contratos de concesión afectan la legitimidad de los concursos realizados. Luego de las diversas renegociaciones, en realidad pudo haber ganado cualquier otro concursante. Estas modificaciones también desalientan la participación de las empresas más eficientes, afectan el bienestar de los consumidores y el desempeño sectorial.

No vamos a mencionar los problemas para productos específicos, pero la inexistencia de líneas aéreas de carga internacional regulares y la presencia de prácticas no competitivas en el transporte aéreo internacional tienen un impacto negativo sobre las exportaciones de espárragos y otros productos agrícolas. De igual forma, en el mercado del transporte marítimo internacional, a través de buques portacontenedores, hay barreras a la entrada, pocas empresas ofertantes y prácticas no competitivas que generan sobrecostos para los exportadores. Las líneas navieras internacionales eligen a las terminales de almacenamiento y a los maniobristas de la carga. En síntesis, los problemas se pueden agrupar en tres categorías. Los asociados a la insuficiencia de infraestructura, equipamiento y calidad de los servicios responsabilidad del gobierno, las empresas concesionarias, los operadores y prestadores directos de los servicios a los usuarios finales. Un segundo grupo vinculado a la problemática de concentración y prácticas no competitivas y tercer lugar, de naturaleza más técnica, los desbalances estructurales en los flujos de comercio exterior.

Exportaciones socialmente responsables  

Los problemas económicos de los países desarrollados son serios, afectando negativamente a estas exportaciones. Sin embargo, hay que procurar que las exportaciones no tradicionales crezcan. Estas deben realizarse bajo una perspectiva de responsabilidad social empresarial amplia. La competitividad espuria basada en remuneraciones reducidas o regímenes salariales laxos no es sostenible. Hay que crear empleos de calidad. La agroexportación debe ser incluyente, asociarse con los agricultores de economía campesina y otras formas asociativas para redistribuir el ingreso. No debe desplazarse a las otras formas de propiedad, ni concentrar tierras y recursos hídricos. Los productores agrícolas para la exportación y los biocombustibles no deben olvidar la necesidad de mantener determinados equilibrios que preserven la seguridad alimentaria del país.

La ruta de mantener el modelo económico sin cambio alguno no es buena para las exportaciones no tradicionales. La caída del tipo de cambio real y la enfermedad holandesa pueden destruirlas. La presencia de altas tasas de interés y elevados márgenes de intermediación financiera las afectan. Encarecer la infraestructura de transporte a partir de las asociaciones públicas-privadas o mejorarla sólo marginalmente no es un buen camino para elevar la competitividad. El desarrollo de estas exportaciones requiere de más recursos fiscales para aplicarlos a la mejora de la infraestructura, de las articulaciones productivas, generación de mayor valor agregado y contenido innovador, apoyar la creación de mercados y frenar prácticas no competitivas. Ante este panorama, les corresponde a los exportadores no tradicionales definir de qué lado de la balanza deberán inclinarse: a favor del cambio o en defensa del statu quo.    

1-12-2010.

  

Agroexportaciones

domingo, 7 de noviembre de 2010

Por Pedro Francke
Economista y Profesor de la PUCP

Las exportaciones agropecuarias peruanas superan los 2,200 millones anuales y se han diversificado. Tenemos 15 productos con exportaciones superiores a los 20 millones de dólares. Espárragos, café, azúcar, mango, uvas, palta, páprika, leche, bananos y cacao son los productos con mayor valor de exportación.

El crecimiento de la agroexportación en el Perú es bueno por varias razones. La primera es que estas exportaciones generan cientos de miles de empleos. En los valles de la costa, donde este crecimiento agroexportador es más destacado, cientos de miles de peruanos tienen hoy un trabajo que antes les era negado. En muchas provincias de la ceja de selva son la base de la economía, y en otras son el principal freno al narcotráfico. La agricultura genera hasta 100 veces más empleo por cada dólar exportado que la minería.

Una segunda razón es que la economía peruana necesita dólares para poder importar tecnología, equipos e insumos para una mayor productividad. Las exportaciones nos dan esos dólares. Además, la diversificación de nuestras exportaciones tiende a reducir los efectos que las crisis internacionales tienen sobre nuestra economía; mientras más diversificado nuestro comercio internacional, los riesgos se reducen. Una economía peruana más agroexportadora es una economía menos dependiente de los minerales.

Un análisis hecho no hace mucho por un equipo de economistas de la Universidad de Harvard liderado por Dani Rodrik, que esta semana visitó el Perú, identifica a la agroexportación como el único avance en cuanto a diversificación de nuestra economía de la última década. Esto es importante, pues el desarrollo requiere que la economía crezca en nuevos sectores más allá de la minería y los hidrocarburos. Hacerlo no es fácil pues descubrir nuevos espacios para los negocios requiere arriesgar y resolver infinidad de problemas. La agroexportación es el mayor logro peruano de las últimas décadas en ese sentido, tal vez junto al turismo, la gastronomía y la exportación de textiles.

Otras cosas buenas

Hemos avanzado notoriamente en productos orgánicos y de comercio justo, donde podemos lograr mejores precios, pero además se obtiene otras ventajas para el desarrollo, como nuevas relaciones comerciales y un mejor equilibrio con la naturaleza.
Se han afirmado también las cooperativas, alrededor básicamente del café, lo que muestra que existen otras formas más democráticas y equitativas de organizar la producción, y que no es solamente la gran empresa la que puede sacar adelante a la economía adelante. En varios otros productos de agroexportación predominan pequeños y medianos productores, con lo que la riqueza se distribuye mejor y se avanza en conformar una clase media.

Lo malo y lo feo

Algunas de nuestras empresas agroexportadoras, sin embargo, también tienen su lado feo. En algunos valles, como Ica, explotan el agua de manera no sostenible. En otros casos, como en el precio al que compran el algodón las desmotadoras en el norte, no hay justicia para los pequeños productores. La concentración de tierras excesiva es una preocupación, porque lleva a concentración de poder y abusos.

Los trabajadores no han tenido sus derechos respetados. Las grandes agroexportadoras se han hecho conocidas por sus ataques contra los sindicatos, y en el caso del azúcar abundan los negociados y los tratos poco transparentes, en algunos casos con saldos de heridos y hasta muertos con matones de por medio.

Una agenda pública

El Estado peruano ha venido apoyando la agroexportación y eso está bien.

Una nueva forma de apoyo a la agroexportación debe ser más efectiva: la innovación. Para ser cada vez más competitivos, tenemos que pasar de la utilización extensiva de tierras y aguas a la generación y uso de nuevos conocimientos. El algodón peruano, la crianza de llamas y alpacas, las variedades de café, las plantas medicinales, tienen que ser materia de investigación, con el objetivo de tener nuevas variedades y mejor producción.

Los recursos naturales que dan sustento a esa agroexportación deben ser cuidados, en especial el agua. En algunos valles como Ica, el problema principal es la cantidad de agua. En otros, como Piura, junto a proyectos para traer más agua a la costa, hay que cuidar la calidad del agua de la contaminación que habría si se permitiera la minería en las cabeceras de cuenca.

Hay que asegurar que la agroexportación sea un factor de desarrollo y no solo de crecimiento económico. La concentración de tierras debe ser detenida y los derechos de los trabajadores deben ser asegurados, de tal manera que los beneficios económicos de la agroexportación puedan distribuirse de una manera más justa.

Las empresas que venden ya decenas de millones de dólares al año no necesitan subsidios: deben pagar su contribución a la seguridad social completa y no acogerse al seguro agrario que les permite pagar 4 por ciento en vez de 9 por ciento. Además, el reducir el impuesto a la renta al 15 por ciento hace que quienes tienen enormes ganancias paguen pocos impuestos al Estado, lo que debe equilibrarse. Al mismo tiempo, debe asegurarse que esos dineros sirvan para que en las provincias donde se ubican, la población tenga la educación, la salud, el agua potable y los demás servicios públicos que merecen.

El crecimiento de la agroexportación ha sido bueno para la economía. Debemos apoyarla de manera más inteligente para que los beneficios que trae sean mejor compartidos y sean sostenibles, y sus efectos sociales más positivos.

El INEI me escribe: Ten fé y confía

martes, 2 de noviembre de 2010

Farid Matuk


Después de 4 años de escribir diversos artículos y comentarios sobre los estándares científicos del INEI en materia estadística, los dos últimos artículos escritos en esta misma columna han merecido cartas del INEI a la dirección de este diario, que están disponibles en www.29x55.com.
El tema de fondo es la política de transparencia abandonada durante la actual gestión presidencial por el INEI para los resultados que publica en materia de pobreza monetaria y de PBI (Producto Bruto Interno). Una explicación benévola sería que es demasido esfuerzo mantener la política de transparencia y por ello se ha abandonado, pero una explicación malévola diría que la carencia presente de transparencia responde a la necesidad de adulterar los resulatdos de pobreza y de PBI.
POBREZA
En materia de pobreza, el reporte final del INEI indica las cifras nacionales y regionales con distintos grados de precisión, así como el valor monetario de la línea de pobreza total y el valor monetario de la línea de pobreza extrema. Y en la sección de "Microdatos" de www.inei.gob.pe se puede encontrar un archivo de SPSS para cada uno de los hogares entrevistados donde se indica si el hogar es pobre o no.
Igualmente en esta sección de "Microdatos" existen varios otros archivos, con la información proporcionada por cada hogar entrevistado en las distintas áreas de las condiciones de vida. Los archivos que no existen son el puente entre el detalle que cada hogar contesta y el resultado de pobreza monetaria, mientras que en el pasado estos archivos eran de dominio público.
Este archivo-puente es el que determina para un hogar rural que produce sus alimentos cual es el valor de cada uno, pero este valor no proviene de una transacción de compra y venta, sino que este valor es imputado a partir de precios observados en transacciones ocurridas en la realidad.
Asimismo este archivo-puente determina cual es el valor de una vivienda con suelo de tierra, pared de esteras, y techo de calamina comparada a una vivienda con suelo de parquet, pared de ladrillo y techo de concreto, para así determinar el ingreso ficto de los hogares que ocupan estas viviendas.
Si el archivo-puente no estuviera oculto, sería fácil observar como se han adulterado los valores de los alimentos producidos por los hogares rurales y los valores de las vivienda urbano-marginales para incrementar artificialmente los ingresos de los hogares pobres, y así -EN EL PAPEL- dejen de ser pobres.
PBI
Respecto a la medición mensual del PBI también se ha obrado de manera similar al del caso de la pobreza. La actual medición tiene como año base 1994, y en el pasado estaba disponible en la página web del INEI un archivo que daba cuenta del detalle de como las toneladas de papa o las onzas de oro se transformaban en PBI desde Fujimori hasta Toledo, pasando por Paniagua.
Al presente, el archivo disponible sólo muestra la matemática que transforma las toneladas de papa o las onzas de oro desde 2006 en adelante, es decir conocemos la matemática que se aplica para la presente administración presidencial, pero desconocemos la matemática aplicada a las previas.
La razón para esta omisión flagrante, no es la falta de espacio en la hoja de cálculo, sino para ocultar la adulteración de los procedimientos matemáticos utilizados en el pasado con el fin de incrementar artificialmente el crecimiento económico de nuestro país.
AL 2011
Esta política de adulteración sistemática de los procedimientos matemáticos premiten concluir que la pobreza en 2011 será en realidad de 40%, y no de 30% como lo anuncia el Gobierno. Igualmente el crecimiento económico promedio del segundo quinquenio García no será de 6.9% sino de 4.6%


Crisis y Política Comercial

viernes, 22 de octubre de 2010




Por Alan Fairlie
Economista y Profesor de la PUCP
Elaboramos el estudio de Perú y Colombia, para Global Trade Alert (www.globaltradealert.org), del cual presentamos apretada síntesis.
En el caso peruano, las medidas tomadas para enfrentar la crisis económica fueron fundamentalmente fiscales. La política comercial estuvo prácticamente ausente. En el período anterior hubo reducciones unilaterales arancelarias que en algunos productos llevaron a protecciones efectivas negativas, parcialmente corregidas. En el caso colombiano se concentraron en insumos y bienes de capital, no en bienes finales, y solo como respuesta a la crisis y no medidas unilaterales previas a ella.
En Perú a diferencia de Colombia no se otorgaron subsidios, se descartaron medidas sistemáticas arancelarias o no arancelarias para aumentar la protección de la industria nacional. Perú solo aplicó derechos antidumping a productos que pertenecen fundamentalmente a los rubros de textiles y metal-mecánicos. Colombia apoyó a su agricultura, brindó mayor competitividad a su industria y respaldó sus exportaciones más agresivamente.
Perú continuó las negociaciones y firmas de acuerdos comerciales con los principales socios. La principal medida de apoyo a exportaciones ha sido el drawback, el cual ya fue reducido de 8% a 6,5% y se plantea llevarlo a su nivel de 5% para fin de año.
Las políticas de defensa comercial que emprendió Colombia han sido una combinación de políticas para dos sectores diferenciados: el industrial y agrícola. Para el sector industrial exportador, la principal preocupación ha sido evitar que se pierda competitividad con la revaluación del peso colombiano, la pérdida de liquidez del sector financiero y la menor demanda en los mercados internacionales.
Por ello, las políticas estuvieron destinadas a aumentar los créditos a través de sus bancas de fomento, mecanismos de devolución de impuestos fiscales y parafiscales, a fin de reducirles costos. Asimismo, también se eliminaron aranceles en forma temporal durante la crisis para un importante número de materias primas industriales que Colombia no produce, para favorecer la competitividad, principalmente en el sector confección, máquinas y plásticos. Además, con el fin de cautelar su industria textil y de calzado de las importaciones chinas se impusieron contingentes arancelarios.
En agricultura, se han entregado subsidios directos destinados a cubrir el interés de los créditos agrícolas y programas de reestructuración de deuda agrícola. Además, se han impuesto restricciones sanitarias y fitosanitarias cuestionadas por la Comunidad Andina y aumento de aranceles para el sector lácteo. También se realizaron compras públicas para absorber  excedentes. Hubo un ligero aumento de restricciones cuantitativas contra las importaciones de productos agrícolas sensibles, fruto de las continuas fluctuaciones de los precios.
Las pocas políticas defensivas y de competitividad impulsadas por el Perú han afectado fundamentalmente a socios extrarregionales, particularmente a China. En el caso colombiano, además, se afecta a socios andinos (especialmente productos agrícolas). En suma, se puede encontrar una respuesta más integral por parte de Colombia que aplica una batería más amplia de mecanismos defensivos, aunque no parece usar intensivamente “válvulas de escape” (licencias previas, por ejemplo).

Guerra Comercial

lunes, 4 de octubre de 2010



Luis Gamero Russo, economista

Siguen apareciendo noticias de cierres de fábricas en los EE.UU. Estos frecuentes titulares exacerban los sentimientos más nacionalistas de los norteamericanos. La frustración norteamericana se dirige principalmente contra China, pero también contra Alemania y, en menor grado, contra otros países superavitarios como Brasil, India, Corea, etc. Y la oposición política norteamericana, en reacción directa al déficit comercial y al alto desempleo, está empujando una agenda más proteccionista. Esta actitud parece estar levantando “alarmas” entre los analistas económicos de que se estaría gestando una nueva guerra comercial (que incluiría nuevas políticas proteccionistas y devaluaciones competitivas).

Los déficits comerciales a nivel global son, en el fondo, productos de los desbalances macroeconómicos existentes entre las naciones superavitarias y deficitarias (entre los que ahorran mucho y los que consumen mucho). Y, si bien, la corrección de estos desbalances sería menos onerosa si los esfuerzos de ajuste fueran compartidos entre países deficitarios y superavitarios, la realidad nos demuestra que las presiones por iniciar los ajustes macroeconómicos son, en verdad, de carácter asimétrico; ya que las urgencias por corregir los desequilibrios se presentan con mucho más antelación en los países deficitarios que en los superavitarios.

Últimamente, sin embargo, las naciones superavitarias, especialmente China, también han estado recibiendo presiones políticas de los países deficitarios, sobre todo de los EE.UU. Y, sin duda, que el gran contribuyente de esto es la acusación de que China “manipula” su moneda y mantiene al yuan subvaluado frente a otras monedas. Y si bien en junio pasado, muy a regañadientes, China cedió un poco a estas presiones al anunciar una mayor flexibilidad en el “manejo” del yuan, la revaluación de éste ha sido pequeñísima. Lo cual ha motivado que la Cámara Baja norteamericana se haya decidido a aprobar medidas compensatorias a las importaciones provenientes de los países que “manipulan su moneda” (alias la China). La duda persiste, sin embargo, si en el Senado se atreverán a aprobar también estas medidas e iniciar una guerra comercial abierta con la China. Algunos opinan que no.

Otro país superavitario que está siendo mencionado cada vez más es Alemania. Pero a diferencia de la China, como Alemania pertenece al sistema monetario del euro, no puede ser acusada de “manipular”su moneda. Y existe, más bien, el convencimiento de que sus ventajas comparativas no son “artificiales” sino reales y efectivas, y provienen de una mejor competitividad intrínseca a su economía.

Pero además (quizás en imitación a la China), muchos bancos centrales de países superavitarios, sobre todo de varios países asiáticos y sudamericanos, están interviniendo muy activamente en sus mercados cambiarios para evitar revaluaciones muy pronunciadas de sus monedas. En otras palabras, las están “devaluando artificialmente” y, con ello, estarían generando una nueva ronda de devaluaciones competitivas. Tema que, sin duda, estará siendo discutido en la reunión del FMI de esta semana.

En resumen, las soluciones a los desbalances comerciales mundiales no son fáciles de agenciar porque se necesitarían lograr consensos muy difíciles de conseguir. Mientras tanto, la frustración en los círculos políticos norteamericanos seguirá en aumento, junto con una creciente presión por implementar medidas de carácter más proteccionista.

Gastronomía y Desarrollo

martes, 21 de septiembre de 2010

Por Alan fairlie Reinoso

El éxito de MISTURA ratifica el rol extraordinario que está jugando la gastronomía no solo desde el punto de vista económico, sino como factor de unidad y orgullo nacional. Felicitaciones a sus gestores, como APEGA con el liderazgo de Gastón Acurio.
El sector agroalimentario configura una cadena sumamente extensa de subsectores que va desde productores campesinos agrícola-ganaderos, pescadores artesanales, empresas agroindustriales, empresas procesadoras de alimentos, restaurantes de gastronomía peruana en el Perú y el extranjero, escuelas de gastronomía y una gran variedad de proveedores diversos de bienes y servicios conexos en toda la cadena. El sector agroalimentario peruano tiene dos ventajas comparativas: una alta agrobiodiversidad que permite una oferta amplia de productos y el último eslabón de la cadena, la gastronomía peruana, goza de buena reputación nacional e internacional que permite el desarrollo de exportación de bienes y servicios. (Valderrama, 2009)



Hay un alto crecimiento registrado en el sector agroalimentario, destinado tanto al consumo interno como a la exportación. El sector agropecuario ha crecido 7.2% en el 2008 y 2.3% en el 2009, similar o superior a la tasa de crecimiento de la minería en los mismos años. En el sector externo, las exportaciones no tradicionales peruanas han tenido importante aumento de los productos alimenticios de alto valor por unidad. Inicialmente, esta dinámica estuvo basada en productos como los espárragos, pimiento, alcachofas. Pero, ha sido ampliada a otros productos como uvas, mangos, paltas, leche, bananas y productos marinos. Incluso, se han iniciado las exportaciones de productos alimenticios nativos como la lúcuma, el maíz blanco gigante del Cusco, maíz morado, etc. Las exportaciones del sector agroalimentario llegarían a US$ 3,089 millones explicando el 11% de las exportaciones totales (Aduanas, 2009).

Una segunda característica es que el eslabón final del sector agroalimentario, la gastronomía peruana, ha cobrado un impulso sin precedentes con el desarrollo del mercado interno y externo a través de franquicias y nuevas ofertas de restaurantes especializados. Al 2008, el 90% de las franquicias en el exterior pertenecían al rubro gastronómico (Promperú, 2008). Se estima en US$ 1,500 millones de dólares el monto que moviliza la gastronomía peruana a nivel internacional (Arellano Marketing, 2010).
Ello crea una posibilidad importante de desarrollar el mercado de servicios en el rubro, por ejemplo con el turismo gastronómico.
Según MINCETUR, el 42% de turistas aseguró que la gastronomía influyó en la elección de nuestro país como destino.
En esta confluencia es que se ha generado la posibilidad de lograr un encadenamiento productivo como clúster exportador del sector agroalimentario, ya que implicaría el desarrollo de numerosas firmas destinadas a las exportaciones de bienes alimenticios y servicios de cocina hacia el extranjero. La amplitud de este clúster tendría una extensión horizontal amplia sobre la economía e incluso con subsectores dentro del espacio de las economías regionales. Pero, para aprovechar esta clara oportunidad de crecimiento económico también esta el reto de ubicarla en el paradigma del desarrollo sostenible. Para el sector alimentario esto es crucial, ya que en sus eslabones se encuentran los productores campesinos donde se concentran los bolsones de pobreza del país. Esto implica el análisis de la distribución de beneficios en la cadena productiva, en la que los productores reciben ingresos marginales. Asimismo, el sector se enfrenta a dilemas como el de decidir entre el mantenimiento de la agrobiodiversidad y la introducción de cultivos transgénicos en los cultivos agrícolas alimenticios.

Actualidad Económica del Perú

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