Agenda externa presidencial

jueves, 14 de julio de 2011



Alan Fairlie Reinoso

La gira del presidente Humala ha sido muy importante y exitosa. Ha ratificado la prioridad de las relaciones vecinales, y la vocación de integración regional sudamericana. Reafirma especialmente el rol de UNASUR, donde coexistimos países con diferentes estrategias de desarrollo y de inserción internacional. La cumbre que se realizará en Lima el 28 de julio, será una extraordinaria coyuntura para una consolidación del diálogo regional que se fue adelantando en las reuniones bilaterales. En ese sentido, la declaración que saldrá sobre integración regional y los temas de la desigualdad social y la exclusión, marcan dos puntos centrales de agenda.

Fue simbólico que el primer país de destino haya sido Brasil. Se continúa y potencia una asociación estratégica, que se ha convertido afortunadamente en política de estado. Las primeras gestiones y acuerdos se dieron durante la administración del presidente Toledo y se continuaron con el presidente García. El desafío es cómo llevar al máximo ese vínculo, de forma tal que sea mutuamente beneficioso, y que el Perú defina las políticas necesarias y suficientes para expandir nuestras exportaciones, darles mayor valor agregado, desarrollar la integración fronteriza, infraestructura, social, con inversiones crecientes. El problema pendiente es el de las centrales hidroeléctricas que ha generado rechazo en el sur por sus implicancias medioambientales. La política debería ser capaz de simultáneamente profundizar la asociación estratégica, y de replantear amigablemente los términos de la integración energética.

La visita a EEUU constituyó un rotundo éxito por varios motivos. En primer lugar, porque es una clara señal de que la integración regional y sudamericana se plantea desde el regionalismo abierto, desde una perspectiva integral con los socios principales (comerciales y políticos) a nivel global. En segundo lugar, la reunión con la Secretaria de Estado y en gesto inusual por el mismo Presidente, muestra una voluntad de la primera potencia del mundo de tener relaciones amigables y fortalecer los vínculos con la nueva administración. En tercer lugar, porque crea un ambiente propicio no solo para la discusión de los temas clásicos de la relación bilateral, sino para maximizar los beneficios y reducir los costos de mecanismos como los TLCs suscritos, y establecer nuevos mecanismos de cooperación.

Está pendiente un diálogo al más alto nivel con países europeos y del Asia. La agenda va mucho más allá de los temas comerciales o de los TLCs firmados. Hay una relación histórica que debe potenciarse desde una perspectiva integral y diferenciada, que considere las características y proyecciones de un país como el Perú. Afortunadamente, hay anuncios en esa dirección. La Cumbre de APEC constituye una excelente oportunidad para establecer y fortalecer nuevos vínculos con los países de la Cuenca del Pacífico, y el presidente Humala debería confirmar su participación en ese evento preparando cuidadosamente los objetivos e instrumentos que se pueden conseguir.

La relación con los BRICS parece crucial. Ya tenemos encaminada la estrategia con Brasil, y hemos suscrito un TLC con China. Parece plausible tratar de enriquecer al máximo nivel los vínculos con esta potencia mundial emergente en todos los planos. El inicio de negociaciones de un TLC con la India debería continuarse, ampliando también los términos de la relación. Asimismo, debería buscarse llevar al máximo nivel la relación con Rusia (en todos las esferas).

¿Cuál es la política comercial pendiente?

El Perú, a diferencia de la mayoría de países, prácticamente no ha utilizado políticas de defensa comercial (antidumping, salvaguardias, etc.) en el contexto de la crisis internacional. Se requiere una política activa en defensa de la industria nacional, de las pymes, utilizando los instrumentos que la Organización Mundial del Comercio y los propios tratados de libre comercio permiten.

Se necesita una adecuada coordinación interinstitucional entre el MINCETUR, Ministerio de la Producción, Agricultura, Cancillería y órganos claves como INDECOPI. En el contexto de una economía abierta se debe propiciar el desarrollo de la industria local, las cadenas productivas exportadoras, clusters y actores como las pymes. Todo ello debe tener una dimensión territorial por lo que es clave un diálogo y programación conjunta con los gobiernos regionales. Esto no funcionará, sino se convoca a los gremios empresariales y de productores no solo para que alcancen propuestas concretas y específicas que tienen, sino creando espacios de participación en la misma implementación de las políticas.

Esos esfuerzos para diversificar no solo la relación con países y bloques diferentes, sino dando mayor valor agregado a nuestras exportaciones de bienes y servicios, debe articularse con una adecuada política frente a los TLCs. Patear el tablero no parece una buena opción y sería muy costosa para el país. Dejar las cosas como están, tampoco. Hemos visto cómo la política de liberalización y apertura combinada con la frenética suscripción de TLCs no han logrado hasta el momento cambiar la inserción primario-exportadora del Perú, y por lo tanto, el crecimiento ha tendido a ser excluyente.

Se necesita impulsar activamente las agendas complementarias: de compensación a perdedores, para hacer efectivo el acceso potencial a los mercados, y el impulso de la competitividad y productividad. Esperamos que la gira auspiciosa del presidente electo se traduzca en avances concretos no solo en agenda comercial, por el bien del país.

TLCs y agendas de implementación

miércoles, 11 de mayo de 2011


Alan Fairlie Reinoso


El Perú ha liderado la suscripción de TLCs y acuerdos norte-sur que consolidan el proceso de apertura de los noventa,pero también importantes acuerdos sur-sur y con el Asia.

La polémica fue principalmente en el TLC con EEUU por el tema de subsidios agrícolas y eliminación de franjas de precios,o las críticas a excesivas concesiones en disciplinas(especialmente propiedad intelectual).Esto llevó a conflictos con la CAN.

Con Europa una fue la historia de negociación en bloque y otra la “multipartes”,donde los acuerdos en la parte comercial mas allá de matices, terminaron siendo muy parecidos a los de EEUU.Así con Canadá, EFTA.En algunos casos, con cláusulas y/o adendas laborales y medioambientales con elevados estándares.

También se han impulsado acuerdos con diferente profundidad con países asiáticos donde destaca China,Japón, Corea.Hubo también polémica importante respecto a China aunque las sensibilidades eran en algunos productos industriales,y no agrícolas como en otros casos.

En los acuerdos sur-sur sin duda el más importante y controversial fue el suscrito con Chile.No solo por el tema de asimetrías en contra nuestra,sino por problemas constitucionales como ha fallado el Tribunal.Y, porque estamos en medio de la controversia marítima en La Haya.

Esto configura no solo un “spaghetti-bowl” difícil de implementar, sino que los efectos combinados de estosacuerdos no están del todo claros. Sectores ganadores en unos acuerdos, son perdedores en otros,lo mismo en las diferentes regiones del Perú. Un análisis fino del fenómeno debería serla primera tarea a enfrentar.

En segundo lugar,el tema de las agendas complementarias.Una es la de implementación,que se deriva de las obligaciones asumidas en los TLCs.Otra es la de compensación a sectores perdedores (para lo cual es fundamental terminar la primera fase).Una tercera la agenda de competitividad para maximizar beneficios potenciales.

El Perú ha trabajado la agenda de implementación en buena medida,no ha comenzado la de compensación y ha definido muy poco en una agenda integral de competitividad. Hay iniciativas interesantes que les falta presupuesto y recursos humanos, además de mayor peso en las decisiones políticas.

¿Qué hacer con los TLCs?

Patear el tablero no parece una buena opción.Se deberían pasar los TLCs que no lo han hecho para una revisión y ratificación del Congreso (como el caso de Chile,para que se implementen las observaciones del TC).

El énfasis podría estar en las agendas complementarias que junto a los mecanismos multilaterales de política comercial y defensa comercial permitidos, busquen cautelar y corregir disparidades o asimetrías que no se hayan contemplado y sobre todo casos de competencia desleal a la producción nacional.Esto debería ser consensuado.

La otra decisión es estratégica porque hay varios regionalismos.Continuar con la apertura al mundo,pero sin abandonar la CAN,la relación con Mercosur,Unasur.O avanzar en la integración de los TLCs,como la iniciativa suscrita recientemente por Perú, Colombia, Chile y México.No está clara la compatibilidad de ambos procesos. También deberíamos priorizar los BRICS,ya avanzamos con Brasil y China.

Es una compleja tarea de una estrategia integral y diferenciada que tendrá que impulsar el siguiente gobierno.

Planes económicos y gobierno

lunes, 11 de abril de 2011


Alan Fairlie Reinoso

Los planes económicos de las dos fuerzas que compiten en la segunda vuelta son, en el papel, antagónicos. La propuesta de Fuerza 2011 no solo reivindica la Constitución de 1993, especialmente su régimen económico, sino que atribuye a las políticas que se implementaron en los noventa, el último periodo de crecimiento.

Consolidar la apertura económica, completar los TLCs, mantener los incentivos para la inversión directa extranjera, la liberalización financiera y la flexibilización del mercado laboral, son elementos constitutivos de su propuesta. Así seguiría el crecimiento económico, el cual debe complementarse con una agresiva política social y de lucha contra la pobreza (y no el “chorreo”). Supone retomar y fortalecer políticas e instituciones asistencialistas que se crearon en los noventa. Se ha planteado mayor atención al sector educación, con mecanismos específicos de becas, financiamiento, educación técnica.

Gana Perú plantea una economía nacional de mercado que cambie la inserción primario-exportadora de la economía peruana. La revisión de contratos lesivos a la soberanía nacional, de los TLCs, y políticas sectoriales con una participación más activa del Estado en la regulación de mercados y la competencia. Se han propuesto políticas de lucha contra la pobreza, así como instrumentos específicos para diferentes grupos vulnerables (mayores de 65 años, niños, poblaciones y familias de extrema pobreza urbana y rural), lo cual debe venir acompañado de una “revolución educativa”. Esto implica una reforma tributaria integral, en la que los impuestos a las sobreganancias mineras constituyen uno de sus elementos.

Un escenario es el de la polarización. Esto supone que ambas fuerzas políticas destaquen sus diferencias y se genere un intercambio cruzado de ataques políticos, que en el plano económico signifique la satanización de ambas propuestas. Modelo chavista, la vuelta a una economía cerrada y planificada fracasada, versus neoliberalismo salvaje con mafias corruptas.
Otro escenario sería el de un debate más serio y alturado de las propuestas, buscando explicitar instrumentos y programas, así como fuentes de financiamiento de los mismos. En ese debate alturado, identificar también las coincidencias (políticas de Estado).

Como ambas fuerzas necesitan sumar apoyos y construir consensos, lo ideal sería crear condiciones para que el segundo escenario (y sus variantes) sea el que predomine. Deberíamos evitar una polarización interna y una mayor división entre peruanos, no solo porque enfrentaremos un escenario internacional complicado, sino sobretodo porque el próximo año se emite el fallo de La Haya sobre el diferendo marítimo con Chile.

Hay otros escenarios de polarización. Sería el caso en que se traicione el voto popular. La actual administración y la anterior ganaron con un mensaje de cambio responsable, que finalmente no se produjo. Una tercera decepción podría generar imprevisibles situaciones de conflicto. Gana Perú ya hizo una declaración en la cual moderan su plan de gobierno. Para ambas fuerzas, es un equilibrio difícil el hacer concesiones, sin incumplir los compromisos asumidos con la población.
Es complicado, pero se debería trabajar por evitar escenarios de polarización. 


Crisis y Política Comercial

viernes, 22 de octubre de 2010




Por Alan Fairlie
Economista y Profesor de la PUCP
Elaboramos el estudio de Perú y Colombia, para Global Trade Alert (www.globaltradealert.org), del cual presentamos apretada síntesis.
En el caso peruano, las medidas tomadas para enfrentar la crisis económica fueron fundamentalmente fiscales. La política comercial estuvo prácticamente ausente. En el período anterior hubo reducciones unilaterales arancelarias que en algunos productos llevaron a protecciones efectivas negativas, parcialmente corregidas. En el caso colombiano se concentraron en insumos y bienes de capital, no en bienes finales, y solo como respuesta a la crisis y no medidas unilaterales previas a ella.
En Perú a diferencia de Colombia no se otorgaron subsidios, se descartaron medidas sistemáticas arancelarias o no arancelarias para aumentar la protección de la industria nacional. Perú solo aplicó derechos antidumping a productos que pertenecen fundamentalmente a los rubros de textiles y metal-mecánicos. Colombia apoyó a su agricultura, brindó mayor competitividad a su industria y respaldó sus exportaciones más agresivamente.
Perú continuó las negociaciones y firmas de acuerdos comerciales con los principales socios. La principal medida de apoyo a exportaciones ha sido el drawback, el cual ya fue reducido de 8% a 6,5% y se plantea llevarlo a su nivel de 5% para fin de año.
Las políticas de defensa comercial que emprendió Colombia han sido una combinación de políticas para dos sectores diferenciados: el industrial y agrícola. Para el sector industrial exportador, la principal preocupación ha sido evitar que se pierda competitividad con la revaluación del peso colombiano, la pérdida de liquidez del sector financiero y la menor demanda en los mercados internacionales.
Por ello, las políticas estuvieron destinadas a aumentar los créditos a través de sus bancas de fomento, mecanismos de devolución de impuestos fiscales y parafiscales, a fin de reducirles costos. Asimismo, también se eliminaron aranceles en forma temporal durante la crisis para un importante número de materias primas industriales que Colombia no produce, para favorecer la competitividad, principalmente en el sector confección, máquinas y plásticos. Además, con el fin de cautelar su industria textil y de calzado de las importaciones chinas se impusieron contingentes arancelarios.
En agricultura, se han entregado subsidios directos destinados a cubrir el interés de los créditos agrícolas y programas de reestructuración de deuda agrícola. Además, se han impuesto restricciones sanitarias y fitosanitarias cuestionadas por la Comunidad Andina y aumento de aranceles para el sector lácteo. También se realizaron compras públicas para absorber  excedentes. Hubo un ligero aumento de restricciones cuantitativas contra las importaciones de productos agrícolas sensibles, fruto de las continuas fluctuaciones de los precios.
Las pocas políticas defensivas y de competitividad impulsadas por el Perú han afectado fundamentalmente a socios extrarregionales, particularmente a China. En el caso colombiano, además, se afecta a socios andinos (especialmente productos agrícolas). En suma, se puede encontrar una respuesta más integral por parte de Colombia que aplica una batería más amplia de mecanismos defensivos, aunque no parece usar intensivamente “válvulas de escape” (licencias previas, por ejemplo).

Gastronomía y Desarrollo

martes, 21 de septiembre de 2010

Por Alan fairlie Reinoso

El éxito de MISTURA ratifica el rol extraordinario que está jugando la gastronomía no solo desde el punto de vista económico, sino como factor de unidad y orgullo nacional. Felicitaciones a sus gestores, como APEGA con el liderazgo de Gastón Acurio.
El sector agroalimentario configura una cadena sumamente extensa de subsectores que va desde productores campesinos agrícola-ganaderos, pescadores artesanales, empresas agroindustriales, empresas procesadoras de alimentos, restaurantes de gastronomía peruana en el Perú y el extranjero, escuelas de gastronomía y una gran variedad de proveedores diversos de bienes y servicios conexos en toda la cadena. El sector agroalimentario peruano tiene dos ventajas comparativas: una alta agrobiodiversidad que permite una oferta amplia de productos y el último eslabón de la cadena, la gastronomía peruana, goza de buena reputación nacional e internacional que permite el desarrollo de exportación de bienes y servicios. (Valderrama, 2009)



Hay un alto crecimiento registrado en el sector agroalimentario, destinado tanto al consumo interno como a la exportación. El sector agropecuario ha crecido 7.2% en el 2008 y 2.3% en el 2009, similar o superior a la tasa de crecimiento de la minería en los mismos años. En el sector externo, las exportaciones no tradicionales peruanas han tenido importante aumento de los productos alimenticios de alto valor por unidad. Inicialmente, esta dinámica estuvo basada en productos como los espárragos, pimiento, alcachofas. Pero, ha sido ampliada a otros productos como uvas, mangos, paltas, leche, bananas y productos marinos. Incluso, se han iniciado las exportaciones de productos alimenticios nativos como la lúcuma, el maíz blanco gigante del Cusco, maíz morado, etc. Las exportaciones del sector agroalimentario llegarían a US$ 3,089 millones explicando el 11% de las exportaciones totales (Aduanas, 2009).

Una segunda característica es que el eslabón final del sector agroalimentario, la gastronomía peruana, ha cobrado un impulso sin precedentes con el desarrollo del mercado interno y externo a través de franquicias y nuevas ofertas de restaurantes especializados. Al 2008, el 90% de las franquicias en el exterior pertenecían al rubro gastronómico (Promperú, 2008). Se estima en US$ 1,500 millones de dólares el monto que moviliza la gastronomía peruana a nivel internacional (Arellano Marketing, 2010).
Ello crea una posibilidad importante de desarrollar el mercado de servicios en el rubro, por ejemplo con el turismo gastronómico.
Según MINCETUR, el 42% de turistas aseguró que la gastronomía influyó en la elección de nuestro país como destino.
En esta confluencia es que se ha generado la posibilidad de lograr un encadenamiento productivo como clúster exportador del sector agroalimentario, ya que implicaría el desarrollo de numerosas firmas destinadas a las exportaciones de bienes alimenticios y servicios de cocina hacia el extranjero. La amplitud de este clúster tendría una extensión horizontal amplia sobre la economía e incluso con subsectores dentro del espacio de las economías regionales. Pero, para aprovechar esta clara oportunidad de crecimiento económico también esta el reto de ubicarla en el paradigma del desarrollo sostenible. Para el sector alimentario esto es crucial, ya que en sus eslabones se encuentran los productores campesinos donde se concentran los bolsones de pobreza del país. Esto implica el análisis de la distribución de beneficios en la cadena productiva, en la que los productores reciben ingresos marginales. Asimismo, el sector se enfrenta a dilemas como el de decidir entre el mantenimiento de la agrobiodiversidad y la introducción de cultivos transgénicos en los cultivos agrícolas alimenticios.

Economía para el Perú del Bicentenario

miércoles, 4 de agosto de 2010



Escribe Alan Fairlie Reinoso


En el mensaje presidencial, se planteó la necesidad de mantener el crecimiento y reducir la pobreza al 10%, lo que debería hacerse en un plan para el bicentenario. El objetivo es plausible, la cuestión es si se puede alcanzar manteniendo la estrategia en curso.

  1. Supone que hemos logrado avanzar sustancialmente hacia una economía que apoya la adaptación y desarrollo de ciencia y tecnología, intensiva en conocimiento y capital humano en bienes y servicios, y exportaciones. Esto significa que un poderoso Ministerio de Ciencia y Tecnología lidera un proceso de avance en distintos sectores y regiones, con presupuesto adecuado.

  1. Necesitaríamos una economía que explote racionalmente sus recursos naturales, dándole valor agregado, buscando prioritariamente el bienestar de la población y que la renta de su exportación tuviera una distribución más equitativa.

  1. Tendríamos que haber avanzado en el uso óptimo de nuestra biodiversidad, con una gestión que tenga como criterio fundamental el desarrollo sostenible. Esto implica promover y difundir consumo en el mercado interno de productos de la biodiversidad nativa, así como su exportación a nichos de mercado.



  1. Se requiere un Estado fuerte y ágil con los suficientes recursos financieros derivados de una mayor presión tributaria que no se base fundamentalmente en inequitativos impuestos indirectos. Estos deberían ser suficientes para garantizar un rol promotor del Estado, políticas sectoriales compatibles con la normativa OMC, una cartera de proyectos de inversión pública en infraestructura y una adecuada política social y redistributiva.

  1. Supone un país que ha consolidado macro-regiones transversales, con una completa descentralización y con mecanismos institucionales (nacional-regional) de gestión idóneos.

  1. Deberíamos haber completado una fase de consolidación de cadenas productivas y de clusters de bienes y servicios, exportadoras o no. Una política de promoción y desarrollo agropecuario y territorial, una política de fomento y desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa, incluyendo un componente exportador.

El Perú tiene actualmente un modelo primario-exportador excluyente, las más bajas tasas de inversión per cápita en investigación y desarrollo, práctica inexistencia de políticas sectoriales y de promoción, baja recaudación tributaria y Estado débil, apertura extrema y desproporcionados beneficios y privilegios de la inversión directa extranjera, pobreza y desigualdad significativas. Los recursos naturales están desnacionalizados, hay un abandono de la biodiversidad nativa, y la política del “perro del hortelano” augura nuevos conflictos.
Avanzar hacia un mayor rol protagónico en Sudamérica, que corresponda a nuestra historia y condiciones, no puede hacerse con la actual estrategia. No podemos cifrar nuestras esperanzas en una coyuntura internacional favorable, y tampoco pensar que solo falta un poco más de política social. Hay que mantener una economía abierta y competitiva y no volver a estrategias proteccionistas que fracasaron en el pasado. Pero, mantener la estrategia actual o insistir en la política del “perro del hortelano”, no es el camino. Si el gobierno hubiera implementado estos años lo que propuso en el plan de gobierno, con el que ganó las elecciones, habríamos avanzado en la dirección correcta.


TLCs y los conflictos de la agenda de implementación

miércoles, 7 de julio de 2010


Alan Fairlie Reinoso
Miércoles 07 de Julio, 2010

La coyuntura de la actual crisis internacional no ha hecho variar las políticas del gobierno. Mientras el resto de países usan la política comercial para protección del mercado interno y apoyar a los exportadores, aquí solo se ha hecho tibiamente lo segundo. Tampoco se han considerado políticas sectoriales o para pymes o agentes que se definan como prioritarios o vulnerables.

Se ha continuado con la apertura unilateral y la suscripción de nuevos TLCs. No solo no es la mejor coyuntura para hacerlo, sino que cuando entren en vigencia y se implementen paulatinamente se sentirán sus costos, que se sumarán a los que la propia crisis internacional genera.

Los acuerdos de libre comercio vienen con una agenda de acompañamiento que se divide en dos partes: la agenda de implementación, que se refiere a las medidas obligatorias inherentes al tratado, y la agenda complementaria, que son medidas y políticas voluntarias de apoyo.

El gobierno no solo no ha impulsado una agenda positiva de competitividad promoviendo la articulación de sectores y actores (se ha confiado exclusivamente en las concesiones, el mercado), sino que no ha respondido de manera integral a la crisis cautelando el mercado nacional y la economía. Sin políticas defensivas (diferentes a algunas macroeconómicas adoptadas), el sector productivo nacional y la población en su conjunto, tendrán que enfrentar no solo la crisis internacional, sino la implementación de los TLCs cada vez más numerosos.

El gobierno ha impulsado básicamente la agenda de implementación, y de una manera desprolija.

No ha sido una agenda consensuada en torno a dispositivos que permitan la ejecución del TLC con EEUU. Luego de afirmar que el Perú estaba listo, se puso en evidencia que se requerían diversos cambios en normativa e instituciones. Pero, se hizo a nivel nacional a través de los decretos legislativos, por delegación de facultades otorgados por la mayoría parlamentaria. Y en el ámbito andino, con el cambio de normativa comunitaria en propiedad intelectual.

El casi centenar de decretos legislativos fue muy polémico. Primero, porque una proporción considerable habría excedido las atribuciones concedidas al no referirse al TLC propiamente, sino que se utilizaron para profundizar el modelo de liberalización y apertura de los noventa, siguiendo los lineamientos que el jefe de Estado planteó en su tesis del “perro del hortelano”. Tendría por tanto un carácter inconstitucional.

Segundo, porque dichos decretos afectaban derechos de comunidades nativas de la sierra y selva, y no estaban en concordancia con el Decreto 169 de la OIT que obliga a una consulta previa. Es decir, que las concesiones de tierras para explotación minera y/o petrolera se daba en tierras que las comunidades reclamaban como suyas, y muy ricas en biodiversidad que sería destruida. Este enfrentamiento llevó a los sangrientos hechos de Bagua donde perecieron numerosos nativos y policías. Los decretos se tuvieron que anular por el Congreso y se produjo una crisis parcial ministerial. El Congreso recientemente aprobó una ley para adecuarse a la los convenios OIT, pero ha sido observado por el Ejecutivo. En su opinión, otorgaría un derecho de veto a las comunidades nativas que puede frenar la inversión extranjera.

Tercero, porque hay un conflicto que se está presentando entre la protección de las inversiones y derechos de los inversionistas, con la protección del medio ambiente definido en altos estándares contenidos en las adendas del TLC. Se han dado concesiones sobre tierras que tienen actualmente uso agrícola, son bosques o fuentes de agua y más allá de los argumentos de cada parte, lo concreto es que los conflictos van en aumento y potencialmente son numerosos y significativos.

En la minería hay importantes inversiones no solo de EEUU, sino europeas, canadienses y chinas; países todos con TLC. En los primeros casos, con elevados estándares en los acuerdos, con China no se acordó ese capítulo. Aunque, también hay conflictos en el marco de la integración regional y bilateral con Brasil, particularmente en la proyectada integración energética y en menor medida con la ejecución del IIRSA.

En otras palabras, el conflicto se deriva no solo de contenidos de los capítulos que se puedan tomar para la defensa de diferentes intereses presentes en los TLCs. En última instancia, depende de la profundización de la estrategia de apertura que impulsa el gobierno, utilizando la implementación de los TLCs. Esta situación es de difícil solución, y se acerca una coyuntura electoral que posiblemente complicará el panorama.

Se debería discutir las mejores opciones para el Perú en el enfrentamiento de la crisis internacional y las agendas complementarias, buscando puntos de consenso. Persistir en la política del “perro del hortelano”, solo agudizará los conflictos. El diálogo es el camino, y no la represión, la criminalización de la protesta o la expulsión de religiosos comprometidos en las luchas regionales.

Cambio climático: negociación internacional y tarea local

lunes, 14 de junio de 2010

Alan Fairlie


El mundo necesita medidas urgentes para enfrentar el aumento de la temperatura mundial, esto implica la reducción de las emisiones de gases invernadero y mitigar sus impactos.

La XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático celebrada en Copenhague, en diciembre de 2009, fue esperada como una de las reuniones claves en las que se lograría acuerdos vinculantes que reemplazarían al actual sistema basado en el Protocolo de Kyoto. Previos a esta reunión se desarrollaron negociaciones importantes  entre el 2007 y 2009 en Bali, Bangkok, Accra y Bonn. El objetivo de este ciclo de negociaciones, organizado por la ONU, fue preparar los futuros objetivos de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero; discutir las posibles medidas y fondos de mitigación de los efectos del cambio climático y revisar las proyecciones científicas sobre este fenómeno.

Salvo UE, los demás países desarrollados fueron poco claros en plantear cifras concretas de reducción de emisiones. Bajo el mandato de Barack Obama, Estados Unidos decidió esta vez participar en las negociaciones de Copenhague 2009 (EUA se retiró del Protocolo de Kyoto) y manifestó intenciones de reducción de emisionesPor su parte, China (principal emisor de los países emergentes) ofreció reducir la densidad de sus emisiones. Pero, finalmente no hubo acuerdos concretos. China acusó a Estados Unidos de que sus ofrecimientos de reducción y de apoyo a los países afectados no eran suficientes y por su parte Estados Unidos señaló que China no podía quedar al margen del compromiso obligatorio de reducción, por su condición de segundo país más contaminante.

Así, la Conferencia fracasó porque los principales países involucrados solo ofrecieron  promesas débiles para una reducción voluntaria de sus emisiones de gases de efecto invernadero. Y, promesa de fondos (hasta 100 000 millones al 2020), sin mecanismos específicos. Además, deja abierta la posibilidad de que el Protocolo de Kyoto (que era de carácter jurídicamente vinculante) no tenga continuidad.

Las negociaciones de reducción son para atenuar parte del crecimiento de gases invernadero, pero ya no para mitigar lo ya existente. Se calcula que la temperatura mundial se elevará en por lo menos 2° en el 2020. Por tanto, se requiere aplicar planes de adaptación.

Este fue el segundo tema que  se ha discutido en las negociaciones sobre el clima, y  tampoco tuvo resultados satisfactorios. Los países del sur son especialmente los más perjudicados con esta situación, debido a sus niveles de pobreza y fragilidad ecosistémica frente a un aumento de la temperatura globalLos fondos prometidos no serán suficientes, y esto tendrá consecuencias lamentables en la vida de los países más vulnerables.

Una nueva oportunidad para llegar a un acuerdo es la Cumbre del Clima de Cancún (COP 16) de noviembre del 2010, pero las señales no son auspiciosas.

El desafío que enfrentan los países es cómo seguir promoviendo el crecimiento económico, a la vez que reducen fuertemente sus emisiones con tal de no perjudicar el medio ambiente.

Al final de lo que se trata es de promover la conservación de la biodiversidad (afectada por el cambio climático), sobre todo en países como el Perú. Se debe crear un sistema que permita el cumplimiento de  estándares de sostenibilidad, y entre estas opciones se debe incluir el biocomercio.

La CAN y la UE

miércoles, 19 de mayo de 2010





Por Alan Fairlie Reinoso
Profesor de Economía de la PUCP
La cuestión es discutir escenarios probables luego de la firma del acuerdo de la UE con Perú y Colombia, en el contexto de la Cumbre.
Estos dos países continuaron con la política previa plasmada en el TLC con EEUU. Se debatió mucho sobre las diferencias entre las características de este tratado y los acuerdos de asociación de la UE. En el papel y por la práctica previa, estos tenían diferencias no menores, y sobre todo respecto a la integración regional, para la cual fue siempre un factor de cohesión.
Terminadas las negociaciones, estas diferencias no son significativas a pesar de matices que se pueden establecer en los contenidos de los capítulos. En ese sentido, contribuiría a la agudización de diferencias y conflictos y consolidará la necesidad de modificaciones normativas en la línea de lo que se tuvo que hacer por el TLC con EEUU.
Hasta antes de la resolución del tema del banano a nivel multilateral, se había vuelto a la situación inicial donde Ecuador y Bolivia conformaban el otro bloque, opuesto a la suscripción de algo que replicara un TLC. Después de ese hecho y gestos políticos europeos, Ecuador anuncia que retomará negociaciones, aunque no firmará un TLC. Bolivia no ha manifestado algo similar, pero dio señales políticas de cierta expectativa por la presidencia española de la UE.
A principios de este año, se desarrolló el decisivo encuentro de la Comisión Ampliada de la CAN, donde hay resultados contrapuestos. De 
un lado, una agenda realista, cuyos principios orientadores han aterrizado en propuestas interesantes sobre temas territoriales, culturales, de asimetrías, infraestructura, medio ambiente y biodiversidad, inclusión social, que buscan salvar 40 años de integración regional. Aunque no aborda los temas de conflicto actuales, se da una declaración formal de buscar convergencia de procesos y posiciones que tienen una perspectiva de, por lo menos, mediano plazo.

Pero, por otro lado, tenemos las denuncias presentadas por Bolivia ante el Tribunal Andino. No solo se cuestiona el proceso de implementación del Perú en su TLC con EEUU, que llevó a una modificación de la normativa en propiedad intelectual aprobada por el resto de socios. Se plantean además exigencias de cambio sobre el mecanismo mismo de aprobación de los acuerdos. También se cuestiona una decisión anterior, que permite una negociación bilateral de los socios. A diferencia de la coyuntura anterior, donde el conflicto había sido fundamentalmente con Perú estos cuestionamientos también pueden llevar a un enfrentamiento con Ecuador.
Parece claro que ante un acuerdo de UE con Colombia y Perú, Ecuador no hará una adhesión, como en su momento hizo República Dominicana con CAFTA. Se ha comprometido ante su población de negociar algo diferente, lo que si no cumple puede causar complicaciones políticas significativas.
Independientemente de formato que se asuma, será muy difícil que la UE haga concesiones cualitativamente diferentes en el caso ecuatoriano, salvo que Bolivia se sume al proceso y plantee mejores condiciones apelando al principio de trato especial y diferenciado y tratamiento de asimetrías que fuera rechazado en su momento.
Dado el cambio en la posición ecuatoriana, Bolivia sería el único que cuestiona frontalmente el proceso. Esto implica que seguirá con acciones que entramparán la marcha de la CAN, más allá de las intenciones que se tengan al interponerlas. En el extremo, se estaría dispuesto a una ruptura, para fortalecer su participación en Alba. Lo más probable es que se espere el cambio de la Presidencia pro-témpore de Perú, para buscar nuevos escenarios. Puede ser algo muy riesgoso, si se consideran los cambios políticos que están operando en el vecindario sudamericano. Habrá que ver el desenlace de la salida del actual secretario general de la CAN para asumir un cargo en el gobierno ecuatoriano, recusado en su momento por Bolivia.
Un ex canciller boliviano ha cuestionado públicamente al gobierno esta actitud, ponderando más bien la de Ecuador como un camino más razonable a seguir. Independientemente de la dinámica nacional política, y las motivaciones y los impactos internos, desde la perspectiva del fortalecimiento de la integración, parecería plausible moderar la posición y hacer un bloque con Ecuador pero no en la posición maximalista, sino en esta intermedia que se está proponiendo.
Esto implicaría retirar alguna de las demandas presentadas ante el Tribunal Andino, creando un clima político propicio para discutir la forma de implementar los acuerdos de la agenda estratégica aprobados recientemente en la CAN. Inclusive, de la forma de impulsar finalmente los acuerdos de Tarija. Una respuesta recíproca de tolerancia de Perú y Colombia, completarían un escenario óptimo. Pero no parece el más probable, aunque el reemplazo del secretario general abre un espacio.
Otro escenario extremo es que la reunión andinos - UE sea intrascendente en sus implicancias, que Ecuador no alcance lo buscado o lo políticamente soportable en términos internos. Y, que junto a Bolivia recusen el acuerdo-TLC suscrito por Perú y Colombia.
Una variante de este escenario pesimista, es que Ecuador alcance lo buscado y que Bolivia patee el tablero, aislada. A este no lo consideramos tampoco como el escenario más probable, ni mucho menos  deseable.
Me parece que lo plausible sería que los diferentes sectores oficiales y de sociedad civil trabajemos con el objetivo de contribuir a que el primer escenario se convierta en el más probable, o situaciones intermedias que se le acerquen.
Se vuelve al viejo debate: tratar de salvar 40 años de integración planteando propuestas y construyendo escenarios que lo permitan, o buscar su destrucción para que desde las cenizas busquemos reconstruir algo nuevo, cualitativamente superior. Claramente el autor suscribe el primer enfoque.

La Crisis Andina

martes, 15 de julio de 2008


ALAN FAIRLIE


La integración andina está en una de sus más profundas crisis. Los acuerdos de Tarija que plantearon geometría variable y diferentes velocidades, para permitir una coexistencia de estrategias de desarrollo y de inserción internacional opuestas (para una negociación en bloque con Europa), han fracasado. Los entrampamientos de la tercera ronda no se pudieron resolver, en los temas de propiedad intelectual, desarrollo sostenible y las ofertas conjuntas que nunca llegaron. Frente a ello la Unión Europea canceló la cuarta Ronda de Bruselas

Nos parece una decisión razonable, si se evalúa el avance casi nulo que se habría dado en las negociaciones. Algunos le han querido echar la culpa al gobierno peruano por la solicitud de la revisión de la decisión 486 para la implementación del TLC con EEUU. Pero, si bien hay un conflicto objetivo entre ese TLC y normativa comunitaria, eso estaba siguiendo su curso en el seno de la CAN, y se debía resolver por los mecanismos establecidos. La tercera ronda no avanzó demasiado, porque Ecuador hizo una revisión integral de su propuesta, y no hubo posición conjunta .En la cuarta, la posición beligerante la tuvo principalmente Bolivia en el tema de disciplinas.

Esas diferencias no llevaron antes a una colisión, porque en la minicumbre de Lima en el contexto de la reunión ALC-UE, se ratificaron los criterios de Tarija. Pero, no se podido-o no se ha querido- implementarlos.

Otros atribuyen el fracaso a la reciente ley migratoria europea, que ha generado amplio rechazo de los países latinoamericanos. Bolivia y Ecuador plantearon explícitamente la posibilidad de suspender negociaciones del acuerdo de asociación, mientras que Perú lo planteó por un carril diplomático y en foros como la OEA, sin condicionarlo a las negociaciones. Fue por eso que no se hicieron todos los esfuerzos para llegar a una posición conjunta? Mejor hubiera sido actuar en consecuencia a las declaraciones y no buscar un mecanismo indirecto que hace que sea Europa quien cancela el encuentro. Pero el debate y la protesta deberían tener otros espacios y no postergar indefinidamente las negociaciones.

Las tensiones bilaterales Colombia-Ecuador, que no permiten en el horizonte cercano el restablecimiento pleno de relaciones, no ayuda. Tampoco la escalada de declaraciones que está enrareciendo la históricamente buena relación peruano –boliviana, principalmente por la inaceptable injerencia en asuntos internos del Perú.

Nadie puede pretender imponer su perspectiva al otro país, y en todo caso los cambios de postura responderán a los procesos que internamente se desarrollen en cada uno de ellos. Los actores externos y los alineamientos en torno a sus intereses, solo llevarán a la ruptura definitiva del proceso.

La Secretaría General de la CAN y Ecuador que tiene ahora la presidencia, deberían crear los espacios de diálogo necesarios en estos momentos, y plantear propuestas para la discusión de mecanismos de trato especial y diferenciado que considere las asimetrías de los países en la negociación. Es decir, implementar los acuerdos de Tarija y la minicumbre de Lima, lo que puede incluir propuestas individuales de los países, en los temas donde no haya acuerdo y cada cual avanzará o hará concesiones según estime conveniente Esto supone un debate de fondo sincerando las posiciones y el respeto a las opciones de cada país, para evaluar si podemos seguir juntos en el proceso de integración. Si esto no es posible, entonces será mejor que cada uno baile con su pañuelo, y a nivel regional se busque la confluencia en un espacio mayor, como es la integración sudamericana

Entre Cumbres y TlCs

martes, 3 de junio de 2008

Alan Fairlie Reinoso


La Cumbre ALC-UE fue un rotundo éxito para el país, no solo porque se alcanzaron los objetivos de eventos de esta naturaleza, sino porque además de proyectar la presencia internacional del país, se desarrollaron importantes reuniones bilaterales de Estado (Alemania y especialmente Brasil), y en la mini cumbre CAN-UE se evitó la colisión andina.

El presidente por fin asistió a una reunión regional, la que dio nacimiento a UNASUR. Si bien Colombia declinó asumir la presidencia pro tempore, y el secretario general renunció porque no se aprobó su propuesta de integración profunda, se ha constituido un espacio que aunque no genere la convergencia deseada en el corto plazo, por lo menos crea las condiciones de diálogo entre diferentes estrategias de desarrollo e inserción internacional. Y, a partir de consolidar la coexistencia pacífica entre estados, proyectar Sudamérica como una voz en el mundo. Es lamentable que la propuesta brasilera del consejo sudamericano de defensa no se aprobara, dada la oposición de Colombia.

Otro punto de fricción ha sido generado por la implementación del TLC de Perú con Estados Unidos, que llevó a la solicitud de una modificación de la aplicación de la decisión 486 de la CAN, sobre propiedad intelectual. Solicitud rechazada por Ecuador y Bolivia, y cuya reconsideración planteada por el Perú ojalá llegue a buen puerto. El desafío es cómo se puede profundizar el proceso de integración andino, respetando las diferentes opciones que tienen los socios, construyendo las suficientes flexibilidades. El problema es si los acuerdos con países desarrollados entran en conflicto con la integración regional o no. En ese sentido, Europa tiene una gran responsabilidad para seguir siendo un factor de cohesión de la CAN y no contribuir a su fragmentación, propiciando un acuerdo que ponga el TLC con Estados Unidos, como piso de la negociación.

Se desarrollaron reuniones de los SOM de APEC y una importantísima reunión de sus ministros de comercio que ha llamado a una culminación exitosa de la Ronda Doha, y propuestas para enfrentar la crisis alimentaria mundial, así como buscar un espacio de libre comercio en APEC. En ese contexto se suscribieron los TLCs con Canadá y Singapur. El acuerdo con Canadá, tiene matices interesantes respecto al de Estados Unidos (excepciones, franja de precios en agricultura, umbrales diferenciados en compras del estado, etc.) y además incorpora un elemento de cooperación no solo en el tema laboral y medioambiental. El acuerdo con Singapur también es positivo, pero la relación estratégica que el Perú pretende, ya la tiene el país asiático con Chile hace varios años. Además, formó el P4, al que ahora pretenden incorporar de manera subordinada al Perú (donde Chile tiene avances consolidados en el muy sensible tema de propiedad intelectual, por ejemplo).

El balance de ALC-UE y lo que va de APEC es muy positivo para el Perú y Cancillería y MINCETUR están respondiendo a la altura de las circunstancias. En los acuerdos norte-sur, ojalá predominen los mecanismos de flexibilidad y logremos un acuerdo positivo con la Unión Europea. Se deben hacer todos los esfuerzos no solo para mantener la integración andina, sino fortalecer la integración sudamericana en el UNASUR desde la alianza estratégica con el Brasil, y no desde el seguidismo y/o la subordinación a la estrategia expansionista del vecino del sur.

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